Retazos de otra noche mágica

Aficionados del Cartagena celebrando la victoria del pasado domingo en El Collao. / antonio gil / agm

Cerveza en la previa, mariscada al descanso y euforia al final en la grada lateral de El Collao destacaron en un día para el recuerdo

FRANCISCO J. MOYA CARTAGENA.

Alcoy recibió el domingo al Cartagena absolutamente engalanada. Con sus calles principales vestidas de azul y blanco, banderas del equipo de fútbol de la ciudad en los balcones y algún monumento vestido de alcoyanista para la ocasión. La gente tenía ganas de revancha y una hora antes del inicio del partido el campo ya estaba casi lleno. Además, los alrededores del casi centenario campo de El Collao eran un hervidero. Para los cerca de 600 cartageneros que este domingo se desplazaron hasta la localidad alicantina, a 175 kilómetros de distancia, fue una experiencia mágica. Fue como regresar al pasado. Todo fueron sensaciones positivas.

Desde que salió la bola del Alcoyano en el sorteo, quince días atrás, todos coincidimos en que enfrentarse de nuevo al equipo blanquiazul era el estímulo necesario para la 'efesemanía' y llegaba en el momento justo, después de la agónica clasificación para el 'playoff' de un Cartagena que había perdido tanto en los dos últimos meses de la Liga regular que finalmente entraba en las eliminatorias por el ascenso sin nada que perder. Había que resucitar el espíritu de Alcoy. Desempolvarlo, sacarle brillo y revivirlo. Ese era el plan. Y salió perfecto. Otra noche para el recuerdo.

La directiva del Alcoyano hizo todo lo posible por impedir que la afición albinegra regresara a aquel tiempo mental que ya conoce y que tan feliz le hizo, el del ascenso de 2009. Estaba en su derecho y llenó el Gol A de hinchas locales. A los cartageneros les concedió un espacio de la grada lateral (aproximadamente el 30%) que fue absolutamente insuficiente. Había más personas que butacas. Así, los últimos en llegar tuvieron que buscarse la vida. Unos se pusieron en la otra esquina de ese lateral y otros se marcharon a la zona de tribuna.

El ambiente fue menos infernal que el de hace ocho años y la afición albinegra acabó cantando el nuevo himno de Filiu

Pese a las incomodidades propias de un campo como El Collao, todos acabaron disfrutando de otra noche gloriosa para el cartagenerismo. Y la realidad es que los empleados del club alicantino dieron un ejemplo de profesionalidad y, en la medida de sus posibilidades, intentaron facilitar el trabajo a los medios de comunicación desplazados desde Cartagena (casi todos) y hacer cómoda la estancia en El Collao a los 600 seguidores albinegros.

El Collao se llenó, pero el ambiente no fue tan tremendo como el de ocho años atrás. Entonces, con un ruido ensordecedor desde dos horas antes del partido, el campo fue una caldera infernal hasta que Juan Pablo lo enmudeció y la algarabía se trasladó al sector visitante. Este domingo, la gente no se mostró tan belicosa. La mayoría del público local fue a disfrutar de la fiesta del fútbol tras varios años de disgustos como el que va a una barbacoa con amigos o a un bar a tomar una copa con la cuadrilla. De hecho, el Alcoyano-Cartagena dejó imágenes tremendas, de otra época.

En el descanso, en la cantina situada en la parte trasera de la tribuna principal, un grupo de aficionados veteranos habilitó una parrilla instalada de modo artesanal sobre una botella de butano. Y se montaron una mariscada completísima, con bogavantes, cigalas, navajas y gambas presidiendo el 'banquete'. Además, en la zona contigua al palco, se sustituyeron las habituales sillas de plástico por unos taburetes altos muy discotequeros. Y la gente VIP acortó la espera (la tarde se hizo larga) tirando de cerveza fresca. Hizo calor en Alcoy, más del habitual según los lugareños. No fallaron los fijos en la 'colina' de El Collao, un pequeño promontorio situado al otro lado de la carretera de entrada a la ciudad desde donde se ve casi todo el terreno de juego. Un poco lejos, sí. Incómodo, también. Pero tiene la ventaja de que se ve el partido sin pagar la entrada. Cerca de medio centenar de personas optaron por esta curiosa opción. Allí echaron el rato.

En la tribuna, muchas caras conocidas. Por allí andaba Ricardo Segado, concejal de Deportes. Cerca de él, Jesús Cruz, responsable municipal del estadio Cartagonova. Paco Espejo, portavoz del PP local, también viajó a Alcoy junto a su compañero Álvaro Valdés. Tres ex entrenadores del Efesé vieron el partido en directo, Luis Tevenet, José Miguel Campos y Pato, quien hizo de comentarista para 'COPE' Cartagena. Cerca de ellos, Aira, técnico del Albacete, tomaba buena nota de lo que veía solo 24 horas después de que el Lorca le arrebatara el ascenso directo al equipo manchego.

Ajenos a todo esto, en el otro lado del campo, los aficionados cartageneros que llegaron a Alcoy en cuatro autocares y en decenas de coches particulares lo pasaron realmente mal en el primer tiempo. Pero hasta se adivinó un punto de diversión en esos minutos de agonía que-como hace ocho años- solo fueron el preludio de otro partido para recordar durante toda la vida. Así, los aficionados cartageneros montaron una buena fiesta al acabar el partido. Antes, cantaron a coro el nuevo himno de Filiu y a muchos la piel se le puso de gallina.

En la celebración, muchos familiares. Arturo, abrazado a su padre. Jesús Álvaro, buscando y encontrando a su pareja. Sergio Jiménez, el otro goleador, lo mismo. Paco Belmonte, subido en los brazos de Limones cuando solo quedaban ellos dos en el césped. Y Manuel Sánchez Breis llorando de emoción cuando atendía a 'Radio Marca'. Fútbol modesto -el de verdad- en estado puro.

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