«Quise animar a Ruibal y terminé llorando como él»

Cristóbal, Salvador y Félix viéndose en las fotos publicadas por 'La Verdad', ayer./Pablo Sánchez / AGM
Cristóbal, Salvador y Félix viéndose en las fotos publicadas por 'La Verdad', ayer. / Pablo Sánchez / AGM

Félix García, el recogepelotas de 11 años que entró al césped a consolar a los jugadores tras caer con el Extremadura, dice que «fue muy duro»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Ellos, niños de entre 11 y 15 años, fueron la viva imagen de la dignidad en la derrota. Un ejemplo de cómo se afronta el duelo deportivo. Son los recogepelotas del Cartagena, protagonistas ayer de las fotos más conmovedoras de la catástrofe albinegra ante el Extremadura, la segunda en un plazo de un mes. Especialmente emotiva fue la imagen de portada de 'La Verdad', captada por José María Rodríguez nada más pitar el final del encuentro el riojano Soto Grado. En ella se ve a Félix Manuel García, un niño de 11 años que juega de delantero en el alevín del Nueva Cartagena, intentando consolar a Aitor Ruibal, atacante sevillano cedido por el Betis al Cartagena y que ayer mismo, a primera hora de la mañana, se despidió de sus compañeros, hizo las maletas y regresó a Sevilla.

«Había muchos jugadores tumbados en el suelo, pero el que más cerca tenía era Ruibal. Quise animarle y terminé llorando como él», contó ayer Félix a este periódico. Porque hay otras fotos en las que su rostro está inundado de lágrimas y son futbolistas albinegros, como Diego Benito y Óscar Ramírez, los que le abrazan para calmarlo. «Es que fue muy duro. Todo el año soñando con ver ascender al Cartagena y al final no lo consigues. Pero seguro que el año que viene lo vamos a lograr. En cuanto me calmé, fui a por los jugadores del Extremadura y les di a todos la enhorabuena por el ascenso», dice orgulloso el pequeño Félix, quien lleva dos temporadas compaginando sus partidos con la EF Nueva Cartagena (esta temporada ha marcado 13 goles) con la labor de recogepelotas en los partidos del Efesé en el Cartagonova.

Otro de los protagonistas de esas conmovedoras fotografías es el mayor del grupo, Salvador Piernas, de 15 años, quien lleva tres temporadas de recogepelotas y juega en el cadete del Cartagena FC. Es el mayor y el más locuaz. Él estaba en la zona de lateral rambla y al primero que se encontró fue a Óscar Ramírez. «Le abracé y le dije que no tenía por qué llorar. Que había hecho una gran temporada. Me dio las gracias y me pidió, con mucha educación, que le dejara solo un momento. Pero al final fui yo el que me derrumbé y me puse a llorar cuando vi a Michel Zabaco. Y luego con Yepes [preparador de porteros]. Estuve en Majadahonda y fue todavía peor. No es justo que el Cartagena no haya subido, después de quedar primero de su grupo. Yo no he dormido en toda la noche», confiesa Salvador.

«Me comí la celebración»

El tercero del grupo es Cristóbal Sánchez-Maroto, de 14 años, que juega en las bases del FC Cartagena. Está en el cadete de la entidad de Paco Belmonte y desde 2015 no falla a su cita como recogepelotas. «Este partido me tocó al lado del banquillo del Extremadura. Y al final me comí la celebración del ascenso. Fue muy duro. Yo empecé a llorar y no podía parar. Y a mi lado estaban todos los jugadores y los aficionados del Extremadura con la fiesta. Pero hay que aceptar la derrota», asume. «Estuve en Majadahonda con mi padre y fue aún peor. Vi todo el partido de rodillas, por los nervios, y cuando llegó el gol en propia meta de Zabaco no me lo podía creer», recuerda.

Los tres reconocen que son «del Efesé antes que del Madrid o del Barça» y admiten que este es el primer palo gordo que les da el fútbol. Pero no se rinden. «El año que viene subimos seguro. Tenemos un equipazo», apunta Cristóbal. El consuelo que les queda es que al final del partido entraron en el vestuario y Hugo Rodríguez les regaló tres pares de botas. Y Ruibal, camisetas de entrenamiento.

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