Marcos Morales: «Quiero jugar hasta los 45 años y me gustaría seguir aquí mucho tiempo»

Marcos Morales, ayer, en el campo de la EF Esperanza./J. M. Rodríguez / AGM
Marcos Morales, ayer, en el campo de la EF Esperanza. / J. M. Rodríguez / AGM

«El míster me quitó en el 'playoff' y le salió bien. Me dijo que yo no era culpable de nada y se lo agradezco. He aprendido de aquello», confiesa

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Marcos Morales (Madrid, 1995) vive su segundo año en el Efesé y cada vez gana más peso en el equipo que entrena Alberto Monteagudo. Sus estupendas actuaciones en la Copa del Rey -fue el héroe en Talavera y destacó ante el Sevilla pese al 0-3- y los problemas físicos de Pau Torres, titular en Liga, le hacen ganar protagonismo a pasos agigantados. El domingo en Badajoz dio una lección de sobriedad bajo palos y es muy posible que este sábado vuelva a jugar en el duelo ante el Betis Deportivo. El miércoles, además, le espera una bonita experiencia en el Sánchez Pizjuán. A sus 22 años, este madrileño de Rivas-Vaciamadrid que de niño siempre quería que lloviera para que el campo de tierra de su barrio se embarrara y poder así tirarse sin hacerse heridas empieza a sentirse futbolista profesional.

-¿Siempre quiso ser portero?

-Hubo un tiempo, de muy pequeño, en el que compartí la portería y el ser jugador de campo. También jugaba de delantero y hacía mis goles. Antes del fútbol, jugué un año al béisbol. Pero mi padre se dio cuenta de que me aburría y me dijo que si quería apuntarme al equipo de mi barrio, en Rivas. Y empecé con el fútbol. De pequeño, jugando con mi padre, me cuentan que siempre me tiraba a coger el balón con las manos y en mi familia ya empezaron a verme maneras.

La soledad del portero: «Marcamos un gol y todos mis compañeros se juntan. Y yo no puedo abrazar a nadie»

Su paso por el Real Madrid: «Estuve dos temporadas y me echaron con 14 años. Al salir de allí me di cuenta de la grandeza del club»

Sobrino de Míchel: «Su mujer es hermana de mi padre y lo veo como a un familiar, y no como a una persona famosa»

Primera experiencia: «Aquí hay exigencia y eso me gusta. Lo del año pasado me ha servido para madurar»

-Pasó por el Real Madrid, incluso.

-Sí. Estuve dos temporadas en infantiles, con 13 y 14 años. Me echaron y al irme fue cuando me di cuenta de la grandeza del club. No lo valoré suficiente porque era un niño. Compartí equipo con Enzo Zidane, Marcos Llorente, Fran Gaitán, Javi Muñoz y Mario Hermoso.

-¿Fue traumático tener que irse?

-No. Porque no sabía si quería ser futbolista y era un niño de 14 años. Me dijeron que tenía que irme y me lo tomé como algo normal. Pasé también por el Rayo Vallecano, el Getafe y el Leganés. Luego volví al equipo de mi barrio y, cuando parecía que ya no me quería nadie, el Rayo me volvió a llamar para los juveniles. Mi padre se fue a vivir a Elche y mi etapa de formación la terminé allí, en el Ilicitano, con Vicente Mir.

-¿A todos los porteros les falta un tornillo o eso es una leyenda?

-Desde pequeño somos diferentes y es la posición más ingrata que hay, desde luego. Se te mira mucho más con lupa y si perdemos un partido por un fallo del portero todo se centra en una sola persona. En la etapa de formación cometemos un montón de errores. Yo siempre lo he llevado bien, pero sí que he visto sufrir un montón a mi padre en la grada. Marcamos un gol y todos los jugadores se juntan para abrazarse. Mientras, tú te quedas solo sin saber qué hacer. Cuando marcamos me siento feliz, pero no puedo abrazar a nadie. Tienes que saber llevar la presión para ser portero. Pero cuando haces las cosas bien, es muy gratificante.

-¿Qué se ha encontrado en el Cartagena? ¿Qué destaca de este club?

-Me convencieron desde el primer día porque fueron muy francos conmigo. Sabía que venía a un club en crecimiento y yo, que era y soy un portero en crecimiento, necesitaba un proyecto como este. Me sorprendió que todo funciona bastante bien, desde los pagos al día a lo institucional. Las instalaciones del Cartagonova son fantásticas y no se ven en Segunda B. Y me sorprendió, tanto para bien como para mal, la exigencia que hay. Yo aquí veo mucha ilusión. Te ven por la calle y te animan. Aquí te sientes más futbolista que en el resto de sitios de Segunda B. Me gustaría seguir aquí mucho tiempo y seguir creciendo con el club.

-¿Nota la exigencia de la grada cuando juega en el Cartagonova?

-Yo digo que la exigencia te tiene que hacer crecer. Es algo que me gusta. Si te empequeñece y te asusta, estás muerto como futbolista.

-El curso pasado le quitó el puesto a Limones, algo que nadie había hecho en el Cartagena. Pero se perdió el 'playoff. ¿Qué balance hace de aquello?

-Estar 30 partidos en un banquillo es duro y yo lo acepté. Cuando el míster me puso, me lo tomé como un premio, pero cometí un error, que fue querer agradar muy rápido a todo el mundo. Ahora, viéndolo con perspectiva, aquello me vino bien. Me tocó la crisis del equipo en la segunda vuelta. Estábamos presionados, no ganábamos, no nos encontrábamos y veníamos a entrenar con menos ilusión. Gracias a aquello he aprendido a tomarme las cosas con más naturalidad y tranquilidad. Y ahora sé que el trabajo es el mismo y que tienes que currar lo mismo, ganes o pierdas, seas titular o seas suplente.

-¿Se sintió señalado cuando Monteagudo le sentó de nuevo en la última jornada de Liga?

- El míster nos quitó a Arturo y a mí porque estaba obligado a cambiar cosas. Y le salió bien, porque el equipo se repuso e hizo un gran 'playoff'. Me dijo que yo no era culpable de nada y le agradezco el detalle. He aprendido de aquello.

-Muchos de los que le criticaban la pasada temporada son los que ahora piden que sea titular...

-Esto es el fútbol. He disfrutado mucho en todas las eliminatorias de Copa, incluso ante el Sevilla, aunque es verdad que te vas con sabor agridulce porque encajé tres goles. Y estoy para lo que el míster decida. Pau Torres es un gran portero y un gran compañero. Le encanta trabajar y disfrutamos mucho en los entrenamientos.

-Es usted sobrino de Míchel, ex jugador del Madrid y actual entrenador del Málaga. ¿Qué le dice?

-Me da algunos consejos y me anima. Su mujer es hermana de mi padre y tenemos muy buena relación, de familia. Pero yo lo veo como un familiar, y no como a una persona famosa. Cuando nos juntamos hablamos muy poco de fútbol. Con mi primo Adrián [ahora jugador del Málaga] estuve un año en Elche. Es una relación como con el resto de tíos y de primos.

-Solo tiene 22 años. Todo está por construir, ¿pero ha pensado lo que hará cuando deje el fútbol?

-Yo lo que quiero es jugar hasta los 45 años y luego seguiré ligado al fútbol. Me gustaría ser entrenador de porteros. Disfruto mucho con Yepes, que es la persona que más me ha ayudado desde que llegué a Cartagena, junto a Juanmi. Él dice que disfruta más ahora entrenando que cuando estaba en activo. Por ahí quiero tirar yo también.

-¿Echa de menos la vida bulliciosa de Madrid?

-No. A mi no me verás en Navidad paseando por la Gran Vía. No me gustan las aglomeraciones. En Rivas, donde he vivido siempre, llevaba una vida similar a la que llevo en Cartagena. Aquí, en una ciudad de 200.000 habitantes y cerca del mar, se vive muy bien.

-Este verano se fueron sus mejores amigos, Rivero y Sergio García. ¿Y ahora qué?

-Me llevo bien con todos mis compañeros, pero me estoy juntando mucho con Míchel Zabaco y Aketxe. Y siempre que puedo veo los partidos del Racing y del Toledo [ríe].

-¿Redes sociales?

-Solo Instagram. Y poco.

-¿Su película y serie favorita?

-'Shutter Island' y 'Los Soprano'.

-¿Música?

-Extremoduro.

-¿Bebida y comida favorita?

-Paella y una cerveza tras el partido.

-¿El mejor portero del momento?

-Dos. Oblak y Donnarumma.

-¿Casillas o Buffon?

-Casillas. Iker ha sido mi ídolo.

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