A no quemarse en la caldera de Almendralejo

Candelas y Hugo Rodríguez en el partido de Liga disputado en el Cartagonova el pasado 1 de abril./Antonio gil / agm
Candelas y Hugo Rodríguez en el partido de Liga disputado en el Cartagonova el pasado 1 de abril. / Antonio gil / agm

Un Cartagena bajo mínimos afronta el primer asalto de la final sin Jesús Álvaro, Cordero ni Sergio Jiménez y con el objetivo de salir vivo de un Francisco de la Hera que estará lleno

FRANCISCO J. MOYA

Han pasado once meses desde que empezó la temporada y todo está por hacer. Olvidemos los diez primeros meses, aunque en el fútbol son una vida entera. Y nos quedamos solo con el último, en el que hemos vivido un 'playoff' que ha tenido al Cartagena subido durante cuatro semanas en un tobogán de emociones que al final le llevan de nuevo a la casilla de salida. Porque hoy en Almendralejo, después de todo lo sufrido, la promoción de ascenso vuelve a empezar para el Efesé. Ayer, con una suave sesión preparatoria en la Ciudad Deportiva del Sevilla, se cumplieron once meses justos desde que el equipo de Alberto Monteagudo completara su primer entrenamiento de la pretemporada en el campo 5 de Pinatar Arena. Del 16 de julio al 16 de junio. Una tunda la mar de respetable para un equipo de Segunda B. Donde se esperaban cuarenta y pocos partidos finalmente van a ser cuarenta y muchos. Casi 50. El de hoy es el que hace 48.

Así, con todos los equipos de vacaciones, las secretarías técnicas poniéndose en marcha, los primeros fichajes cayendo por norte y sur y los futbolistas en bañador, el Cartagena vuelve hoy a donde lo dejó hace tres semanas en el Cerro del Espino. Entonces se quedó a 32 segundos del ascenso y hoy, otra vez, está a 180 minutos, igual que antes de empezar la eliminatoria de campeones con el Rayo Majadahonda. El rival, en esta ocasión, tiene más pedigrí, más historia, más afición y más presupuesto. Y además es tan buen equipo como el madrileño.

De estilo diferente, eso sí, el conjunto entrenado por Juan Sabas es un colectivo que cuenta con cuatro o cinco futbolistas superlativos para Segunda B y que se cree capaz de todo después de un curso sinuoso y un 'playoff' en el que nadie apostaba un céntimo por él.

«Estamos en una situación en la que muy poca gente daba un duro por nosotros. Y ahora no podemos acabar la temporada sin poner la guinda al trabajo que hemos hecho», ha confesado esta semana el entrenador del Extremadura, que también estuvo en el entrenamiento inaugural de la pretemporada de los azulgrana pero no empezó la Liga, se pasó nueve meses en el paro y finalmente, de un modo ciertamente rocambolesco, se ha sentado en el banquillo del Francisco de la Hera el último mes y medio. Y, como en el fútbol pocas veces se impone la lógica, ha dado con la tecla. Tumbado el Fabril y liquidado el Mirandés, ahora el Extremadura quiere aniquilar al campeón de su grupo y volver al fútbol profesional tras dos décadas de travesía por el desierto.

El Cartagena se ha recompuesto anímicamente del batacazo de Majadahonda y ha cogido moral en la complicada eliminatoria ante el Celta B. Pero a nivel físico llega bajo mínimos. Sus jugadores más relevantes están lesionados (como Jesús Álvaro y Cordero), tocados (como Óscar Ramírez y Moisés) o con un evidente punto de fatiga (como Chavero, Hugo y Rubén Cruz). Y esto hace que por vez primera en mucho tiempo el cuadro albinegro no sea favorito en una eliminatoria por el ascenso. El objetivo en la ida es salir vivo de un Francisco de la Hera que será una auténtica caldera, con sus 11.500 butacas ocupadas.

Cinco atrás

Se protegerá Monteagudo con un 5-4-1, que realmente será un 3-4-2-1, ya que Gaspar y Rubén Cruz harán de extremos y ambos son más delanteros que interiores. Pero los cinco atrás, a pesar de la importante baja de Jesús Álvaro en el lateral izquierdo, son innegociables. Primero, porque la cosa funcionó bien en el Cerro del Espino y en Barreiro. Y segundo, porque los propios futbolistas le han confesado al entrenador que se encuentran cómodos con ese dibujo y que sienten que son capaces de dejar su portería a cero ante cualquier rival.

Habrá que ver si también lo pueden conseguir contra Eric Gallego (11 goles en la segunda vuelta), Kike Márquez (10 goles) y Willy (9 goles). No obstante, en este 'playoff' el que se ha destapado como goleador es el medio uruguayo Zarfino, héroe en Anduva con un doblete para la historia del club de Almendralejo. Jairo, no obstante, es su jugador más desequilibrante. Y los graves problemas defensivos que arrastró el equipo en la etapa de Martín Vázquez parecen solventados con la aparición de Lomotey en el eje de la zaga y la reconversión de Aitor en lateral izquierdo. Fran Miranda y el albaceteño Candelas, ex del Efesé, han sido los sacrificados por Sabas.

Están previstos 36 grados a la hora de inicio del partido y Monteagudo volverá a tirar de Diego Benito y Gaspar, dos de sus jugadores más frescos. Lo normal es que Aketxe y Rubén Cruz sean titulares, aunque también podría mantener su sitio en el 'once' el sevillano Aitor Ruibal, con lo que uno de los dos delanteros iría al banquillo. Al ser baja Cordero, Sergio Jiménez y Jesús Álvaro, el técnico del Cartagena tendrá que hacer un solo descarte. Todas las papeletas las tiene el guineano Moussa Camara, inédito desde sus fatídicos minutos en el Cerro del Espino.

Varón Aceitón, otra vez

En el Cartagena existe cierta preocupación por una designación arbitral que vuelve a ser difícilmente digerible. Pita el balear Varón Aceitón, quien perjudicó claramente a los albinegros en el partido de Liga ante el Marbella en el Cartagonova (0-1). En la jugada clave de ese encuentro erró dos veces. Primero no vio la clara mano de Alonso, central del Marbella, bajo palos. Era penalti y expulsión. Esa mano evitó el gol de Moisés a cuatro minutos del 90. Y luego tampoco se dio cuenta de que Rubén Cruz, en el rechace, metía el puño para darle al balón y mandarlo a la red. El árbitro concedió el gol en primera instancia y después lo anuló. Expulsó a Monteagudo.

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