Paim, a romper el gafe brasileño

El brasileño Pedro Botelho intentar regatear a un rival del PSV Eindhoven, en la Carabela de Plata, en enero de 2011, mientras es observado desde el banquillo por Cygan. / j. m. r. / agm
El brasileño Pedro Botelho intentar regatear a un rival del PSV Eindhoven, en la Carabela de Plata, en enero de 2011, mientras es observado desde el banquillo por Cygan. / j. m. r. / agm

En la última década pasaron seis compatriotas por el Efesé con altibajos

RUBÉN SERRANOCartagena

Son habilidosos, dicharacheros y con un gran talento. Les va la samba y el capoeira. Llevan el ritmo en las venas y de ahí que, con un simple movimiento de cadera o un giro de tobillo, puedan volver locos a los defensas. Escurridizos, no hay quien los pille cuando corretean con el balón pegado a las botas. Los futbolistas brasileños son pura magia, pero en el Efesé, en la última década, apenas dejaron destellos de ese arte, al menos en el terreno de juego. El conjunto albinegro anunció el miércoles el fichaje del jovencísimo Igor Paim, de 20 años y que ahora tiene ante sí el difícil reto de convencer, de dejar la huella que no lograron sus compatriotas en el Cartagena.

El nuevo mediapunta albinegro, de 20 años, toma el testigo de Renato, Gladestony, Cléber Monteiro, Pedro Botelho, Schmöller y Addison Alves

Paim ha convencido al cuerpo técnico albinegro; al dueño y presidente del club, Paco Belmonte; y al manager general, Manuel Sánchez Breis. Es un mediapunta que puede disparar con cualquiera de las dos piernas, tiene último pase, técnica en el uno contra uno, bajito y que corre con la pelota muy pegada al pie. Así lo confirman los numerosos informes favorables que recibió el club sobre el futbolista, que viene de jugar en el Rampla Juniors de la Primera División uruguaya. Él tiene la oportunidad de romper el gafe de brasileños que pasaron por el club en la última década: fueron Renato, Gladestony, Cléber Santana, Botelho, Shmöller y Addison; la mayoría pasaron sin pena ni gloria. Ahora, Belmonte ha apostado muy fuerte por Paim (dos años de contrato), y lo cierto es que tiene maneras.

También las tenía su compatriota Pedro Botelho, uno de los pocos que se escapan de una mala experiencia en el Efesé. Cedido por el Arsenal, el carrilero rindió a buen nivel durante el año que estuvo en el Cartagena (2010-2011), en Segunda y con Juan Ignacio Martínez en el banquillo: jugó 40 partidos, todos de titular, y marcó 6 goles. No obstante, el de Salvador de Bahía, que entonces tenía 21 años, acumuló varios toques de atención en el club por sus continuas salidas nocturnas.

Los antecedentes

Renato. Delantero
Canterano debutó con Monteagudo en mayo de 2017 en un partido en La Línea; luego se marchó con Deseado al Real Murcia, donde tiene las horas contadas tras haber jugado en el filial.
Monteiro. Mediocentro
Procedente del Vitoria Guimaraes, se definió en 2011 como un centrocampista «que recupera muchos balones». 12 partidos en la temporada del descenso a Segunda B.
Schmöller. Centrocampista
Paco Gómez dijo el día de su presentación que venía a echar una mano a Longás, en enero de 2011. Jugó 5 partidos y regresó a un equipo de Tercera División de su país.
Gladestony. Mediocentro
Lo fichó Belmonte en invierno de 2016; venía cedido por el Estoril portugués y su paso fue efímero por el Efesé: solo participó en cuatro partidos y se marchó sin dejar huella.
Pedro Botelho. Carrilero
Probablemente el que ha dado mejor resultado, en el curso 2010/11 con Juan Ignacio Martínez. Le perdió su vida nocturna y en el club le llamaron la atención varias veces.
Addison Alves. Delantero
No defraudó el año del ascenso en Alcoy. En un rol secundario, participó en 36 encuentros y marcó 9 goles a las órdenes de Fabri y Paco Jémez. Está en Indonesia.

En el Rayo Vallecano, en el Celta y en el Levante (con Juan Ignacio de nuevo, en Primera) también fue noticia por episodios similares; los clubes le abrieron expedientes sancionadores: salía de fiesta e incluso dio positivo en un control de alcoholemia de la policía. Además, protagonizó choques con entrenadores, compañeros y presidentes. Su carrera poco a poco se fue desinflando, hasta bajar el nivel en el Estoril de Portugal y en el Atlético Paranaense de su país, donde también salió mal parado. Arsène Wenger, en el Arsenal, nunca llegó a contar con él y siempre lo cedían a España. Pese a su vida personal, Botelho fue el brasileño que mejor rindió aquí.

Esa misma temporada, en la plantilla también estaba otro brasileño, cuyo paso por el Cartagena fue para olvidar: Schmöller, un centrocampista con perfil de organizador que supuestamente venía a echar una mano a Mariano Sánchez y a Antonio Longás. Por entonces tenía 23 años y el propio Juan Ignacio Martínez confiaba en él. «Viene de otra Liga [la brasileña] y otro país y le ha costado más adaptarse. Pero ya está preparado para jugar y pienso que puede ser una sorpresa para todo el mundo cuando le toque jugar, porque está a un muy buen nivel», dijo el entrenador en una entrevista a 'La Verdad', en abril de 2011.

En ese medio año, Schmöller fue una auténtica decepción. No jugó hasta marzo y acumuló 168 minutos en cinco partidos. Después regresó a Brasil y en noviembre de 2017 fichó por el Joinville, que compite en Tercera División de su país. Pese a la mala experiencia, Paco Gómez volvió a apostar a la temporada siguiente por otro refuerzo carioca: Cléber Monteiro, que había pasado el último lustro en Portugal y venía del Vitoria de Guimaraes. Solo disputó 12 encuentros en aquel fatídico curso que devolvió al Efesé a Segunda B.

Pero no todos fueron experimentos que salieron mal. En el año del ascenso en Alcoy hubo un carismático brasileño que se ganó la simpatía de la grada, a base de sonrisas y volteretas cada vez que marcaba un gol. Addison Alves (además de Botelho) fue una excepción en la apuesta de traer futbolistas exóticos. Cumplió a la perfección su rol secundario: en 36 partidos (solo 17 como titular) anotó 9 dianas. Tras subir en Alcoy, este brasileño se marchó al Puertollano y al Burgos, antes de emprender una aventura en el extranjero; ahora tiene 37 años y continúa activo, en el Persija Jakarta de Indonesia, tras pasar por la India.

En el caso de Belmonte, la apuesta por Igor Paim no es la primera que hace por un brasileño. Ya lo hizo en el mercado de invierno de 2016: Gladestony vino cedido del Estoril portugués y apenas dejó huella, con minutos repartidos en cuatro partidos. En junio de ese año firmó por el Calcio Catania de la Tercera italiana, donde acabó contrato el mes pasado. El delantero Renato, con Basadre en el filial, debutó con Monteagudo en La Línea, antes de irse con Deseado al Real Murcia. De allí también se irá.

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