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FC Cartagena

Verdú: «Fue un gol muy agridulce»

Luis Verdú salta con Ceballos en el partido del pasado domingo en el Cartagonova.
Luis Verdú salta con Ceballos en el partido del pasado domingo en el Cartagonova. / Antonio Gil / AGM
  • El lateral del Jumilla dice que vivió un momento «raro» al marcar en el Cartagonova y lo siente «mucho por mi ciudad y por mi hermano»

El partido que el domingo disputaron Cartagena y Jumilla en el Cartagonova fue extraño e incalificable. Y una tarde tan rara tenía que acabar con un momento difícil de digerir. Luis Verdú, cartagenero de 29 años y hermano del albinegro Gonzalo Verdú, fue el encargado de amargar la jornada a la parroquia local con un gol que nadie esperaba. Es el segundo tanto que marca en su carrera en Segunda B. Y lo curioso es que Luis Verdú no hubiera jugado ni un solo minuto el pasado domingo si su compañero Juanje, lateral izquierdo como él, no hubiera sido expulsado por doble amarilla a falta de 20 minutos. El hermano de Gonzalo, que pidió perdón tras anotar el 2-2, se quedó clavado cuando el árbitro pitó el final del partido. En las imágenes se le ve petrificado, con la mirada perdida durante unos segundos, hasta que reacciona y empieza a caminar para saludar a compañeros y rivales.

«Salí por la expulsión de Juanje. De lo contrario, no habría jugado. Yo hice mi trabajo y al final estoy contento por marcar mi primer gol de la temporada. Es el segundo que hago en Segunda B. En Tercera sí que solía hacer entre cuatro y seis goles al año. Pero no voy a negar que fue un gol muy agridulce, porque le quito dos puntos al Cartagena que se estaba jugando mucho y que los necesitaba un montón. Lo sentí mucho por mi ciudad, el equipo de mi tierra y por mi hermano. Fue raro y evidentemente no lo celebré. Pero nosotros no estábamos salvados y ese punto que sumamos en el Cartagonova nos sirve de mucho», contó ayer Luis Verdú a este periódico.

Sobre la jugada del gol, explica que «vi que Neftalí iba a al primer palo y pensé que la podía prolongar. Entonces, yo me fui al segundo y mi sorpresa fue ver que nadie me seguía. Vino el balón prolongado y allí estábamos solos Fran Moreno y yo. El disparo de Fran lo atajó Marcos con una gran parada y el rechace me cayó a mí y la metí por arriba». Y destaca el hecho «anecdótico» de que «mi hermano y yo marcáramos en el mismo partido y sin coincidir sobre el césped, porque yo salí dos minutos después de que lo cambiaran a él».

Afincado en Hellín

Vive en Hellín (Albacete), donde jugó en 2012 y conoció a su mujer. Tienen dos hijos, de 5 y 2 años. «Estoy a 20 minutos de Jumilla y vivo muy cómodo. Tengo un año más de contrato y espero cumplirlo en el Jumilla, ya que el proyecto sigue y los dueños chinos son gente seria y cumplidora. Esto no tiene nada que ver con el infierno que vivimos el año pasado con los italianos», confiesa. Empezó a jugar al fútbol con 10 años en La Manga. Luego pasó por La Unión, El Algar, Pozo Estrecho, Ranero y Cartagena juvenil, con el que ascendió a División de Honor. Sin sitio en el primer equipo, se fue al Relesa Las Palas, donde vivió el fallecimiento de Ginés Pagán y la posterior desaparición del equipo. Se marchó de casa con 19 años y pasó por Crevillente, Alcoyano, Novelda, Catarroja, Hellín, Puertollano e Ibiza, casi siempre en Tercera, antes de recalar en el Jumilla.

«El sueño de todo niño es jugar en el Barça o en el Madrid. Al final, cuando eres mayor y compruebas que eso es casi imposible, tu sueño es jugar en el equipo de tu ciudad. Y yo nunca voy a perder esa esperanza, por difícil que parezca. Mi hermano [Gonzalo Verdú] cumplió su sueño de volver al Efesé y está demostrando que es un gran profesional y un buen jugador. Está haciendo una temporada inmensa y ojalá pueda estar mucho tiempo en el Cartagena y a ese nivel», indica el defensa del Jumilla.