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Paco Belmonte.
Paco Belmonte. / P. Sánchez / AGM

Fútbol | FC Cartagena

Una revolución fallida

  • Los cambios realizados por Belmonte en el mercado de invierno han empeorado al Efesé. Ha hecho diez puntos menos que en la primera vuelta tras una arriesgada remodelación que buscó mejorar una plantilla que en Navidad sacaba cuatro puntos al segundo

Lo contrario de vivir es no arriesgarse. Es el lema de Paco Belmonte, dueño del Cartagena, quien le ha tomado prestado el estribillo al músico bilbaíno Fito Cabrales y se aplica a sí mismo en cada una de sus acciones esa filosofía de vida. Tira de ella muy a menudo en la aventura balompédica que hace dos años puso en marcha en Cartagena junto a Manuel Sánchez Breis y Deseado Flores, ahora enemigo íntimo y declarado con mando en plaza en el Real Murcia. Esta semana se cumplen dos años de la llegada del periodista murciano al Efesé y el aniversario no puede ser más perturbador. El Villanovense le echó agua al vino el pasado domingo en el Romero Cuerda y, tras la tercera derrota en las seis últimas semanas del equipo cartagenero, todo se tambalea. Se multiplican las críticas contra el entrenador, Alberto Monteagudo, y se pone en duda la profunda remodelación de la plantilla llevada a cabo el pasado mes de enero por Belmonte.

Aún quedan tres jornadas de Liga y un 'playoff' que el Cartagena jugará salvo catástrofe inesperada en los tres últimos partidos. Con las reservas que hay que tener siempre en cuenta en un mundo tan cambiante e imprevisible como el del fútbol, es un hecho indiscutible que el riesgo que tomó Belmonte le ha servido de poco. Él quiso mejorar la plantilla y potenciar el nivel de un equipo que volaba en lo clasificatorio pero dejaba dudas en su juego, especialmente en el Cartagonova. Por eso, cuando nadie lo esperaba, dio cinco bajas y trajo a cinco jugadores. Ni Monteagudo lo esperaba.

Pero el tiro le ha salido por la culata. A estas alturas, el equipo lleva diez puntos menos que en la primera vuelta. 23 ha hecho en estas 16 jornadas de segunda vuelta. 33 cosechó en los mismos 16 encuentros de la primera. Y tendría que sumar 7 en los tres últimos partidos para que la brecha no se agrande, ya que en diciembre el Cartagena ganó en Jumilla y en Huelva y empató en casa con la Balompédica Linense.

Solo Fernando Llorente ha mejorado lo que había. Sus seis goles mantuvieron al equipo en lo más alto en unas jornadas en las que Arturo dejó de marcar, tras ser expulsado en La Roda, y el resto de los atacantes empezó a contagiarse. El segoviano mezcló de maravilla desde el primer día con Rivero y Monteagudo cambió el dibujo (pasó del 4-2-3-1 al 4-1-4-1) para que ambos brillaran. No obstante, y aunque su balance es infinitamente mejor que el de Quintana, Llorente lleva un mes y medio sin marcar, ha perdido el brío en las últimas jornadas y el pasado domingo fue suplente y se quedó sin jugar en Villanueva de la Serena.

Sin noticias de Ros

Los otros cuatro cambios realizados buscaban mejorar el rendimiento colectivo. A Chus Hevia se le achacaba su intermitencia, su falta de gol y que el proyecto le venía grande. Solo hizo dos goles en la primera vuelta y fue irregular. Por eso, Belmonte le dio la baja y buscó en el mercado un delantero centro de garantías que finalmente no encontró. El último día se inventó la 'solución Germán'. Pero la cosa no ha funcionado. El ex del Murcia solo ha marcado un gol y, a diferencia de Arturo, incluso tiene problemas para generar ocasiones y aparecer por zonas de remate. Mientras tanto, poco a poco, Hevia va recuperando el gol en el Linares. La ha costado adaptarse a su nuevo equipo, que cambió de entrenador hace poco y sigue peleando para no descender a Tercera. No está a su mejor nivel el delantero asturiano, pero en Cartagena es añorado. Aún más desde que el pasado sábado le hizo un gol al Lorca que mantiene vivo al Efesé en la lucha por la primera plaza.

Otro cambio que en estos momentos no se sostiene es el de Artiles por Óscar Rico. El canario, que venía de un largo periodo de cinco meses sin jugar, tiene clase y su puesta en escena en el Artés Carrasco fue fantástica. Pero ahí se quedó. No ha marcado y solo ha dado una asistencia de gol. Empieza muchas cosas y no termina casi nada. Está cedido por Las Palmas y Monteagudo lo quiso recuperar el pasado domingo. Pero Artiles no estuvo bien. Por su parte, Óscar Rico suma dos tantos y cinco pases de gol en el Mérida, equipo en el que está a buen nivel y ha sido pieza básica en su remontada de la segunda vuelta. No hizo una primera vuelta estupenda en el Cartagena, ni mucho menos. Pero el ilicitano tiene una zurda de las que se ven pocas en Segunda B y estaba implicado en la causa.

Isi Ros y Juan Antonio Ros también vinieron cedidos, del UCAM y del Celta respectivamente. Y los dos, en edad sub 23, están siendo poco relevantes. Lo del mediocentro cartagenero, formado en la cantera del Barça, es inexplicable. Ha jugado aún menos que Pablo Ortiz, lo que se presumía difícil, y es el que menos cuenta para Monteagudo de toda la plantilla. Ni siquiera el mal momento de juego de Sergio Jiménez le ha abierto las puertas del equipo. Mientras, Isi Ros ha tenido bastantes minutos de juego y ha enseñado algunas cosas. Pero al torreño le falta colmillo.

Fernando, que se marchó a Filipinas tras recibir una denuncia de una menor por exhibicionismo y provocación sexual, había estado muy mal hasta Navidad. Pero ninguno de los que ha venido ha mejorado su rendimiento. Antes de la revolución fallida, el Cartagena era primero y le sacaba cuatro puntos al segundo, que era el Marbella. Hoy, los albinegros son segundos, a tres puntos del líder. Aún hay tiempo para que todo cambie. Queda poco. Pero queda algo.