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FC Cartagena

CRÓNICA

Un revolcón en el peor momento

Jesús Rubio bate a Marcos en el penalti que puso por delante en el marcador al Villanovense.
Jesús Rubio bate a Marcos en el penalti que puso por delante en el marcador al Villanovense. / LOF
  • El Cartagena se hunde tras fallar Arturo otro penalti y es triturado por un Villanovense que ya le pisa los talones; el primer puesto sigue a tiro de un partido. Monteagudo cambió el dibujo y juntó a Germán, Artiles, Cristo y Arturo. Todo se vino abajo tras el primer tanto local

Sorpresa, disgusto y más dudas. Así. En ese orden. Es el panorama pintado en blanco y negro a falta de tres jornadas para que acabe la Liga. Mirando lo sucedido en los últimos partidos de unos en casa y de otros a domicilio, era poco probable que el Cartagena saliera derrotado ayer del Romero Cuerda. Salió revolcado. Sorprendente, sí. Pero por primera vez en toda la temporada cayó con estrépito. Como venimos de unas jornadas en las que el equipo que entrena Alberto Monteagudo ha perdido su habitual alegría en el juego y los discretos números de la segunda vuelta (23 puntos en 16 jornadas) van ahora acompañados de menos fútbol vistoso (mucho menos) del que mostró hasta hace solo un mes, el enfado es doble en la Efesemanía, que asiste con pánico a un posible hundimiento de su equipo en el momento clave del ejercicio. Esta historia no es nueva. Tu cara me suena. Y, como es lógico, brotan los recelos y los miedos a la misma velocidad con la que estos días un campo se llena de tulipanes en una pradera cualquiera de la provincia de Limburgo.

Todo se tambalea tras una tarde negra en un pueblo, el de Villanueva de la Serena, donde ayer se decretó fiesta mayor tras el paso por allí del Cartagena. Otra de esas tardes que van directamente al saco (enorme) de las historias negras de un club en el que casi siempre es de noche. Cuando parece que va a amanecer, siempre pasa algo. El eterno aspirante al ascenso a Segunda siempre tropieza en el momento decisivo del año. Lo hace cuando parece que lo va a hacer (Caudal o Avilés). Y también le pasa cuando parece que no le va a pasar (Córdoba y Vecindario).

El caso es que van pasando los años y los aficionados albinegros de 40 años para abajo solo han vivido un ascenso (el de Alcoy). No andan mucho mejor los de 50 o 60 para abajo. Toda la vida padeciendo por el Efesé. Con el Efesé. Eso, los que no han dimitido ya. Solo han disfrutado de un ascenso más (el de Torrejón de Ardoz) que los de las generaciones que vienen por detrás y la realidad es que todos empiezan a tener prisa. Esto no se puede eternizar. Hablamos de regresar a Segunda y quedarse un tiempo allí, donde se está divinamente al calor del fútbol profesional. Lo otro -lo de subir a Primera alguna vez- es quimérico. Ya saben que Cartagena es, junto a Hospitalet y Badalona, la única ciudad española con más de 200.000 habitantes que nunca ha tenido.

Un fallo determinante

Vayamos al desastre. Concretamente, al último, al de ayer en el Romero Cuerda. Inexplicable. Falló Arturo otro penalti (el tercero consecutivo que desaprovecha el Cartagena en las últimas semanas en tres partidos que ha terminado perdiendo) y el Efesé entregó la cuchara. Hasta el minuto 50, cuando el ariete cartagenero lanzó fuera una pena máxima que él mismo había provocado, el duelo entre Villanovense y Cartagena había sido tenso, igualado y con pocas ocasiones de gol. Parecía un partido de 'playoff'. Monteagudo cambió el dibujo y aparcó el 4-1-4-1 de la segunda vuelta, sacrificando a Llorente. Volvió al 4-2-3-1 y juntó arriba por primera vez a Cristo, Arturo, Germán y Artiles. Todo fue moderadamente bien hasta que del 0-1 se pasó al 1-0. Del modo más inesperado.

Los albinegros estaban mejor situados. Era evidente. En el primer acto avisaron con dos remates de cabeza muy intencionados, de Gonzalo y de Arturo, y empezaron el segundo tiempo a todo trapo, controlando el juego y dando mucha sensación de peligro con un derechazo de Arturo que Wilfred despejó con apuros. Pero fue errar Arturo el lanzamiento desde el punto de penalti y cambiar por completo todo el panorama. Incomprensible que un penalti fallado tenga que ser sinónimo de bajar los brazos y entregar en bandeja el partido al rival de turno. No hay por donde cogerlo.

Poco después, el árbitro madrileño López Puerta pitó otro agarrón dentro del área, en esta ocasión en la visitante. Óscar Ramírez pecó de ingenuo al abrazar a Carlos Fernández en un saque de esquina. Y Jesús Rubio (ocho penaltis lanzados y anotados en esta Liga) enseñó a Arturo cómo se lanza un penalti. Sin ansia, con calma, al centro y asegurando el disparo cuando el portero se vence a un costado. Un poco antes ya había avisado Jesús Rubio, con un derechazo desde dentro del área que fue respondido con una gran mano de Marcos, quien en el primer tiempo había sacado con su guante derecho otro trallazo de Jesús Rubio en una falta al borde del área.

Quiso reaccionar el Cartagena, que tocó y tocó en el medio y acabó ahogándose siempre en los metros finales. Falló el último pase y apenas hubo remates entre los tres palos de los visitantes. El Villanovense, casi sin buscarlo, se encontró con el segundo tanto, en otro penalti por otro agarrón en un córner (de los que pocas veces se pitan fueron los tres que señaló el árbitro en el Romero Cuerda). La historia se repitió. Mismo tirador, mismo lanzamiento y mismo gol. Jesús Rubio llevaba el júbilo a las gradas del Romero Cuerda con el 2-0.Entraron Isi Ros, Sergio García y Juanlu Hens, pero nada cambió en un partido visto para sentencia. Al contrario, en cada contragolpe de los locales se anunciaba el tercero. Y finalmente llegó en una genial arrancada por la derecha de Álvaro González, que dejó clavado a Sergio Jiménez, quebró a Zabaco y marcó con un buen zurdazo raso.

Con esta derrota, la tercera en las seis últimas jornadas, el equipo de Monteagudo pierde otra gran oportunidad para arrebatarle el liderato al Lorca y se queda a tres puntos del primer puesto. Además, el Villanovense le pisa los talones. Lo tiene a tres puntos y con el average a favor del conjunto extremeño. Peligro.