La Verdad

FC Cartagena

CRÓNICA

Una alegría necesaria

Míchel Zabaco corre hacia la zona de lateral rambla bajo a celebrar su gol.
Míchel Zabaco corre hacia la zona de lateral rambla bajo a celebrar su gol. / Antonio Gil / AGM
  • El Cartagena perdona otra goleada pero en esta ocasión sí suma los tres puntos gracias a un gol de Míchel Zabaco

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Había que ganar. Y el Cartagena ganó. Pudo golear. Y no goleó. Lo primero, que es lo más importante, es noticioso, ya que el equipo de Alberto Monteagudo solo había vencido dos veces en el Cartagonova en los cuatro últimos meses y además llegaba al partido de ayer ante el Jaén lleno de dudas tras dos derrotas consecutivas, ante Murcia y Marbella, de las que hacen daño. Lo segundo no es noticia, porque el cuadro albinegro se ha acostumbrado a perdonarle la vida a su rival de turno cada domingo y es incapaz de regalarle a su gente una tarde tranquila, sin sobresaltos.

Los albinegros fueron muy superiores a un Jaén que demostró los motivos por los que, a mes y medio de que acabe la Liga, es el único equipo del grupo que todavía no ha ganado a domicilio. Es verdad que firmó un primer tercio potable el cuadro visitante, con un par de escaramuzas peligrosas del sempiterno Santi Villa y varias jugadas de mérito de Rafa Mella que acabaron en casi nada. Porque los dos extremos jienenses hicieron ruido en la primera media hora. Fue así. Pero apenas chutaron.

El joven Marcos Morales, definitivamente asentado como titular en la portería del Efesé, solo tuvo que ponerse las pilas en una ocasión, para sacar su puño derecho y abortar un intento de gol olímpico de Santi Villa, quien camino de los 35 años no está dispuesto a manchar su meritoria hoja de servicios con el descenso a Tercera de un club que perfectamente puede estar en Segunda.

El Cartagena estaba obligado a levantarse y lo hizo. Recuperó el pulso, aunque en realidad nunca lo perdió. No sabemos si hubo bache o crisis. Pero sí que lo que hubo tuvo más impacto fuera que dentro del vestuario. Y es normal. Para el aficionado de a pie perder un derbi contra el Murcia es un horror. Y comprobar cómo el liderato se va a cinco puntos tras ver a su equipo primero durante muchos meses, un horror al cuadrado. Pero un futbolista ve las cosas de otro modo. Y además, como el Efesé hizo un señor partido en Marbella y perdió de un modo muy injusto, la sensación que había antes de recibir al Jaén es que el fútbol seguía estando ahí y que solo había que volver a encontrar la fórmula de quedarse con los tres puntos.

Y ese partido, que tenía que ser el de ayer en una jornada que debía ser balsámica, fue el de la reconciliación. Curiosamente, los tres puntos se quedaron en el Cartagonova en una tarde en la que el Efesé no jugó tan bien como en recientes encuentros en los que sumó uno o ningún punto, como los de Granada o Marbella. Porque el Cartagena, que estuvo especialmente espeso en la primera media hora, solo se desató tras la entrada en el terreno de juego del eléctrico Isi Ros. Con el torreño en el verde, todos sus compañeros mejoraron mucho, desde el ciclotímico Sergio García hasta el apagado Fernando Llorente, pasando por un Quique Rivero que volvió a dar muestras de su enorme talento y de un Arturo que hizo muchas cosas bien en los veinte minutos que estuvo en el campo. Lo único negativo es que de nuevo se fue del campo sin marcar. Y pudo hacerlo.

Muchos cambios

Había que ganar, por tanto, a un Jaén que vive los momentos más agónicos de su historia, con una grave crisis económica e institucional que poco a poco va carcomiendo lo deportivo. Había que variar la dinámica y eso muchas veces pasa por tocar bastantes cosas en la alineación. Como además esta semana se juntó todo -la sanción de Jesús Álvaro y los problemas físicos de Gonzalo y Artiles- lo que hizo Monteagudo fue revolucionar su 'once'. A la confirmación de la permuta bajo palos se le sumaron la aparición de Ceballos en el lateral derecho, con el consiguiente traslado al izquierdo de Óscar Ramírez, el regreso de Sergio Jiménez al medio, la entrada de Sergio García en el exterior derecho, mandando a Cristo de vuelta al costado izquierdo, y por último el cambio de ariete. Jugó Germán y esperó en el banquillo Arturo. Una revolución -como la victoria- totalmente necesaria.

Pero en el primer tiempo no sirvió de nada tanto cambio. Al contrario, el Cartagena jugó peor que en anteriores partidos y solo se levantó tras un gol anulado por fuera de juego a Míchel Zabaco. Afortunadamente, el central burgalés repetía, otra vez de cabeza y en esta ocasión en posición legal, un par de minutos antes del intermedio. Antes, en un saque de esquina, un testarazo de Ceballos se fue lamiendo el palo. Y el meta visitante, Felipe Ramos, salvó con la cabeza fuera del área una vaselina de Germán que era gol.

Un relevo clave

El segundo tiempo fue un monólogo del Efesé, muy dominador sobre todo tras la aparición de Isi Ros, en el minuto 56. Felipe Ramos hizo cuatro paradas salvadoras en unos minutos en los que el equipo local se desató y volvió a generar un montón de claras oportunidades de gol. De nuevo, perdonó una goleada. Sergio García estuvo a punto de marcar, pero el meta visitante le adivinó la intención en el uno contra uno.

Poco después, un cabezazo de Llorente lo sacó Felipe Ramos con un paradón. Y en el rechace, Arturo pudo marcar a los 15 segundos de entrar en el campo. Su remate dentro del área pequeña lo taponó con la pierna el meta jienense. Rivero, tras otra brillante jugada, se quedó solo delante de Ramos, pero de nuevo evitó el gol con una buena parada el guardameta visitante.

El Jaén intentó empatar en los últimos minutos en varias jugadas a balón parado, pero el meta Marcos estuvo seguro por alto (salvo en una jugada en la que no se entendió con Sergio Jiménez y casi marca Fede) y la zaga local tiró de eficacia y concentración para dejar su portería a cero.