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Razones de un desplome peligroso

Arturo se lamenta tras una buena ocasión de gol, el domingo pasado ante el Murcia.
Arturo se lamenta tras una buena ocasión de gol, el domingo pasado ante el Murcia. / Antonio Gil / Nacho García / AGM
  • La debilidad en las dos áreas, el bajón de Cristo, la poca aportación de Artiles, Isi Ros, Germán y Ros y la inconsistencia contra los de arriba lastran al Cartagena

El Cartagena anda atascado. El fracaso en el derbi del cuadro de Alberto Monteagudo confirmó los problemas que tienen los albinegros para ser fiables y sumar de tres de tres en el Cartagonova, donde van de disgusto en disgusto (9 de 24 en los últimos ocho partidos como locales). A domicilio, la cosa es distinta, aunque su falta de pegada ha hecho que salidas que debieron saldarse con victoria, como la de Granada o la de La Roda, acabaran con un empate con sabor a derrota. Aunque los albinegros estuvieron bastante mal ante el Murcia, la realidad es que los números en esta segunda vuelta son peores que las sensaciones, ya que no hay que olvidar que hace solo un mes el Efesé aplastó al líder Lorca en el Artés Carrasco y que en estos dos últimos meses ha tenido momentos de juego muy brillantes. Sin embargo, los números están ahí. Y dicen otra cosa.

El Cartagena ha sumado 16 puntos sobre 33 posibles en esta segunda vuelta, en la que ha perdido ya tres partidos en el Cartagonova, demasiados para un aspirante a ser campeón. En las primeras once jornadas de la primera vuelta, el Cartagena sumó 23 puntos, 7 más que ahora. Y acabó la primera fase de la Liga con 40 puntos. Para repetirlo, el Cartagena debería ganar los ocho partidos que le restan y sumar los últimos 24 puntos que hay en juego. Parece un reto imposible.

Así, a falta de ocho jornadas, el cuadro albinegro está a cinco puntos de la primera plaza y su clasificación para el 'playoff', que se da por hecha, aún no está abrochada. Suma 8 puntos más que el quinto, que es el Melilla. Con tres triunfos más llegará a los 65 puntos, la cifra que históricamente se ha considerado como válida para acabar en cuarta posición. Lo normal es que el cuadro cartagenero no tenga ningún problema para terminar entre los cuatro primeros. Sería una hecatombe no lograrlo tras una temporada que hasta el momento se puede calificar de notable. Pero hay que reaccionar. En las últimas ocho jornadas solo ha ganado tres partidos, ante El Ejido y San Fernando en casa y contra el Lorca a domicilio. El caso es que el equipo está sufriendo un peligroso desplome. Y su origen se puede condensar en cinco razones principales. Ahí van.

1. Debilidad en las dos áreas

El principal problema del Cartagena en esta segunda vuelta está siendo que controla todas las facetas del juego, menos las dos más esenciales: el área propia y el área del rival. Limones está muy por debajo del nivel que mostró en sus tres anteriores temporadas en el club albinegro. Da la sensación de que cualquier disparo del rival es peligroso y que, con muy poco, el contrario le marca un gol al Cartagena. Capítulo aparte para las jugadas de estrategia. En el Cartagonova se ha generado una preocupante psicosis colectiva cada vez que el rival saca un córner o una falta lateral. El Cartagena se está desangrando en ese tipo de jugadas. El problema se arrastra desde hace tres meses. Y no se soluciona.

Más antiguo aún es el asunto de la falta de gol, que ya comenzó el año pasado cuando los arietes elegidos por Paco Belmonte -Laens y Montero- naufragaron de forma estrepitosa. Ni Fernando ni Arturo han sido capaces de acallar este debate. Al contrario, está más vivo que nunca. Fernando se escapó por la gatera de mala manera, tras unos meses nefastos. Y Arturo, el primer ariete cartagenero que tiene continuidad en el primer equipo desde la época de Manolo Requena, está en el punto de mira de una grada que ya no le pasa ni una.

2. Cristo ha desaparecido

Cristo Martín fue el mejor del Efesé en una primera vuelta soberbia, en la que se sorprendió a sí mismo marcando 7 goles, cuando en su carrera nunca había anotado más de 2 tantos por temporada. Con libertad de movimientos y contando con una ciega confianza de Monteagudo, el tinerfeño se convirtió en uno de los tres o cuatro jugadores más desequilibrantes del grupo IV, junto a Kike Márquez, Elady y Chumbi. Pero aquello acabó en Navidad. Cristo ha ido a menos en esta segunda vuelta, hasta el punto de que en el último mes ha sido prácticamente invisible. Y su equipo se resiente. Si no resucita, el Cartagena lo va a tener crudo en este tramo final de la temporada.

3. Solo defensas

Durante demasiadas jornadas se viene destacando una y otra vez el buen trabajo de los centrales, Moisés y Zabaco, así como el fenomenal estado de forma de Gonzalo Verdú, el mejor en el último mes en el puesto de pivote de contención. Además, los dos laterales son a menudo los que generan la mayoría de las ocasiones de gol de su equipo. Los centros de Óscar Ramírez y las internadas de Jesús Álvaro son oro puro para el cuadro albinegro. Todo esto es muy bueno, pero un equipo que quiere ser campeón necesita mucho más. No puede vivir solo de sus defensas. De medio campo hacia adelante, salvo algunos partidos de Rivero y los goles de Fernando Llorente, en la segunda vuelta se está viendo un vacío terrible.

4. Inconsistencia

Para ser primero y ascender hay que ser sólido y fiable en los partidos grandes. Y tu campo debe ser un fortín. Ninguna de esas dos cosas está sucediendo. El saldo en el Cartagonova en las últimas ocho citas es de dos victorias, tres empates y tres derrotas. Y si miramos solo los últimos cinco encuentros como locales, el equipo de Monteagudo tiene números de descenso. Sería quinto por la cola. A eso hay que añadir que todo los equipos de la zona alta han pasado ya por el Cartagonova y al único que fue capaz de superar el Efesé fue al Marbella. Lorca, Mérida y Murcia ganaron aquí. Y Villanovense y Melilla empataron. Afortunadamente, el Cartagena es el mejor visitante del grupo y ganó en Lorca y Mérida.

5. Fichajes fallidos

Paco Belmonte arriesgó en enero, apostando por una importante remodelación en la plantilla que pocos esperaban. Y, hasta el momento, el invento no ha funcionado. Porque quitando al sorprendente Fernando Llorente, autor de seis tantos que han mantenido a flote al equipo, los que han llegado han aportado poquísimo. Juan Antonio Ros, en la grada en los dos últimos partidos, cuenta menos que Pablo Ortiz, que ya es decir. Isi Ros lleva un mes perdido. Germán empezó bien, pero cada vez se le ve menos cuando sale del banquillo. No parece que esté cerca de su mejor nivel. Y Artiles no ha mejorado a un Óscar Rico que se está saliendo en el Mérida.