La Verdad

FC Cartagena

CRÓNICA

Dosis de suspense antes del derbi

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Fernando Llorente dispara tras regatear al portero en la jugada del segundo gol del Cartagena. / J. M. Rodríguez / AGM

  • El Efesé vuelve a perdonar una goleada antes del descanso y sufre mucho en el tramo final para hacerse con la victoria

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Tiene un problema el Cartagena. Bendito problema debe ser el hecho de generar cada domingo media docena de clamorosas oportunidades de gol. Eso es lo que dirán algunos. Sí. Estamos en una categoría en la que el fútbol brilla por su ausencia y los partidos se deciden por pequeños detalles, a menudo en jugadas a balón parado. En esta Segunda B, lo que este Cartagena intenta -y consigue la mayoría de veces- es una auténtica rareza.

Tiene más mérito aún que la catarata de visitas al arco contrario sea protagonizada por un equipo que no es especialmente bueno en la estrategia y no domina con mano de hierro las acciones a balón parado. Al contrario, sufre más de la cuenta para defenderlas. Casi toda su producción ofensiva llega por su rica variedad de pases, combinaciones, internadas, paredes y asociaciones en el balcón del área, allí donde le tiemblan las piernas a los futbolistas poco creativos y se frotan las manos los que son atrevidos y fogosos.

Será bendito, pero es un problema. Y no chico, desde luego. Porque al Cartagena, que hoy no es líder porque tiró por el sumidero cuatro puntos ante Melilla y Granada B que jamás se deberían haber escapado en dos partidos que debió ganar con solvencia, le sigue pesando demasiado su escasa eficacia de cara a la meta contraria. Y no es solo que el equipo de Alberto Monteagudo se esté acostumbrando a perdonar ocasiones a granel. Eso es grave. Pero es que ya no se trata simplemente de eso. Es que está generando una peligrosa psicosis colectiva, fuera y -lo que es peor- dentro del vestuario. Porque cada semana se suceden las mismas escenas. Y no se pone remedio.

El guión se repite cada siete días. El Cartagena juega bien, somete a su rival y perdona una goleada. Luego, le hacen un gol (o casi) con muy poca cosa. Y entonces, aparecen los miedos, las inseguridades y los temores. Siempre da la sensación de que dos soplidos del rival de turno bastan para zarandear al aspirante que viste de blanco y negro. Y así, desde luego, va a ser imposible seguir la estela de un Lorca menos romántico pero mucho más práctico. Portería a cero, gol con un par de llegadas y tres puntos. Esa es la receta infalible del equipo lorquino.

Al menos, a pesar de otra tarde de suspense y dudas, ayer el Cartagena sí sumó tres puntos básicos que le mantienen en la pelea por el primer puesto con el Lorca. Fue en un partido en el que volvió a ser infinitamente superior a su rival hasta el descanso y en el que de nuevo se complicó la vida del modo más absurdo en el segundo periodo. La lesión del central Moisés en el minuto 47 hizo que Gonzalo Verdú bajara al centro de la zaga y los de Monteagudo, con un Sergio Jiménez de nuevo a muy bajo nivel en la posición de pivote defensivo, perdieron el control del centro del campo. Ahí empezaron sus problemas. Y casi acaban cediendo otros dos puntos. Hubiera sido injusto, como ante el Melilla y el Granada B. Pero jugar con fuego, con frecuencia, acaba en incendio. Ayer, con dos buenas paradas en los instantes finales, un rehabilitado Limones evitó la pira.

Superioridad aplastante

Quique Rivero y Fernando Llorente marcaron en el primer tiempo, en el que los de casa perdonaron una goleada, ya que Artiles, Arturo, Cristo y el propio Llorente tuvieron ocasiones muy buenas para dejar el encuentro más que sentenciado. Además, el árbitro no pitó un claro penalti en el área visitante, después de que el central Rubén frenara con el brazo un testarazo de Míchel Zabaco.

El festival ofensivo de los locales comenzó con un centro medido de Cristo al segundo al palo que remató alto Artiles. El portero visitante Migue se hizo daño en esa acción y tuvo que entrar el suplente De la Cruz. Nada más pisar el césped le hicieron el primero. Arturo luchó con bravura un balón aéreo y provocó el falló de Lolo Garrido. Llorente recogió el balón suelto y lo abrió a la derecha. Cristo apuró hasta la línea de fondo y sacó un gran centro raso al primer palo que Rivero empujó a la red con un chut seco y preciso con el interior.

Con el 1-0, el Cartagena se desató. Rivero sacó un córner ensayado en el que Artiles dejó pasar la pelota y Cristo, que llegó desde atrás, disparó con mucha intención y la bola se marchó rozando el palo. Tras reclamar los de casa dos manos de los visitantes dentro de su área (la segunda fue muy clara), Fernando Llorente avisó de que su habitual cita con el gol estaba a punto de llegar. Remató picado en el primer palo un estupendo servicio desde la esquina de Óscar Ramírez. El balón, a punto de ser remachado por Zabaco en el segundo palo, estuvo a punto de entrar.

Y poco después, Llorente avivó su idilio con la grada anotando su sexto tanto en siete partidos como titular. Arturo hizo una gran maniobra y se llevó a los dos centrales hacia el primer palo, dejando todo el hueco libre a Llorente, quien recibió un pase filtrado de Artiles. El segoviano controló mal y eso hizo que el central se despistara. Fue lo único 'malo' que hizo Llorente en la jugada. Se repuso, regateó al portero y marcó con un chut alto, evitando a los dos defensas que se tiraron al suelo a la desesperada para evitar lo inevitable.

En la primera jugada del segundo acto se lesionó Moisés. Y en la siguiente, Arturo pecó de obseso y le quitó a Rivero un remate sencillo que parecía el 3-0, tras una gran internada de Artiles por la derecha. Rivero, con un bello disparo con rosca, tuvo otra oportunidad más tarde. Pero el decorado cambió radicalmente a los 62 minutos, cuando acortó distancias Dani Martínez en una jugada que Sergio Jiménez debió parar antes y en la que Jesús Álvaro estuvo muy blando. Con el 2-1, otra vez nervios y mucho suspense. Demasiado. Al visitante Carralero le anularon un gol por fuera de juego y Limones hizo dos buenas paradas para evitar los tantos de Trujillo y Espinar.

Es cierto que a la contra pudo sentenciar el encuentro el Efesé, pero Artiles, Isi Ros y Germán fallaron oportunidades muy claras. El problema no es que a Arturo no le entren. Es que a ningún otro atacante le entran. Y eso lo que verdaderamente preocupa. No marca Arturo. Ni Cristo. Ni Artiles. Ni Germán. Ni Isi Ros. Ni Sergio García. Con todo, ayer, después de tres partidos sin éxitos en el Cartagonova, el Efesé acabó sonriendo tras el sofoco.