La Verdad

FC Cartagena

Una ocurrencia a destiempo

Meter perros en un campo de fútbol en plena Liga es una ocurrencia a destiempo. No sé si es una barbaridad, como opinan los responsables de la Federación Murciana de Fútbol. Pero sí creo que es una temeridad. Es una decisión ilógica, imprudente y en la que no ha imperado el sentido común. Tampoco sé de quién fue la idea, pero el concejal de Deportes, Ricardo Segado, jamás debería haber aceptado que el Cartagonova fuera la sede de una competición canina, por muy nacional que sea, muy adiestrados que estén los perros y muy buenos que sean sus guías.

Se mire por donde se mire, la decisión no se sostiene. Si se quería aprovechar la oportunidad para llenar un par de hoteles con el respetabilísimo concepto del turismo deportivo, bastaba con llevar el torneo a cualquiera de los campos de césped artificial de la ciudad. Ciudad Jardín, Nueva Cartagena, Mediterráneo, Los Dolores o Gómez Meseguer eran posibilidades menos críticas que la del Cartagonova, con su hierba natural siempre 'entre algodones' y con la peculiaridad de que en las dos próximas semanas albergará dos partidos oficiales de Liga. Los hoteles iban a llenarse igual y el público que va a seguir el evento cabe perfectamente en esos recintos de barrio, también municipales.

Alegaban ayer los organizadores del Campeonato Nacional de Pastor Alemán que sus perros adiestrados siempre compiten en campos de fútbol. Y citaban las sedes de los últimos torneos: Valdemoro, Bétera, Lloret de Mar, Torremolinos, Segovia y Espinardo. En esas localidades hay fútbol de categoría regional. También hablaron del Mundial celebrado en 2010 en La Cartuja de Sevilla, un estadio que no tiene equipo de fútbol que lo pise. Lógicamente, ni el Camp Nou ni el Bernabéu han acogido nunca una competición canina. Ni Nueva Condomina. Ni el Artés Carrasco. Ni Los Cármenes. Ni el Rico Pérez.

Ninguna ciudad que tenga (o aspire a tener) a su equipo en la élite del fútbol nacional se mete en un berenjenal de semejante magnitud. Pero aquí ya no hay vuelta atrás y solo queda esperar que la moneda caiga de cara.