La Verdad

FC Cartagena

CRÓNICA

Otra desconexión en el Cartagonova

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Nacho Aznar se adelanta a Gonzalo Verdú en una jugada de ataque de los locales. / Pablo Sánchez / AGM

  • El Cartagena perdona en una notable primera mitad y es superado tras el descanso por un Melilla que aprovecha los problemas del Efesé en su estadio

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Justo en la semana en la que el fútbol cartagenero, uno de los más antiguos del país, cumple 110 años de vida, los aficionados albinegros volvieron a experimentar esa conocida sensación de pasar del blanco al negro en un periquete. Es un clásico por estos lares donde parece que, por muchos lustros que pasen, las cosas nunca cambiarán. Nunca vimos fútbol de Primera por aquí, lo que convierte a Cartagena en la única ciudad del país con más de 200.000 habitantes cuyo equipo de fútbol nunca ha estado en la élite. Es lo que hay.

FOTOS

  • La marea albinegra, en imágenes

Los optimistas dirán que lo importante es perseverar y no rendirse nunca. Nunca dejes de creer, diría Cholo Simeone. En ello andan los hinchas albinegros, aunque a veces uno tiene la sensación de que nuestros ojos verán antes al hombre llegar a los siete nuevos planetas descubiertos esta semana por la NASA, a 40 años luz, que ese ascenso a Primera del Cartagena. Nunca dejes de sentir, piden a la orilla del Manzanares. Será mejor sentir que pensar, desde luego. Será mejor soñar con que el blanco irá poco a poco arrinconando al negro.

Como casi siempre, hizo lo más difícil el Efesé. Llegó muy exigido y envuelto en dudas al campo del líder y, tras darle un meneo de campeonato al Lorca, se trajo los tres puntos y volvió al puesto de máximo privilegio que había monopolizado durante los tres últimos meses. Ayer, en una luminosa mañana en la que todo estaba perfectamente controlado al descanso, los pupilos de Alberto Monteagudo se nublaron por completo en el segundo tiempo, se apagó la luz de nuevo, como sucedió ante Mérida y Córdoba B, y el liderato se esfumó por segunda vez en quince días. Del modo más inesperado. Otra vez a remar.

Es digno de estudio lo que le sucede a este Cartagena, un león a domicilio y un gato en su estadio. Nadie entiende cómo el equipo albinegro se desconectó ayer de tal manera en un segundo tiempo en el que incluso pudo sumar una nueva derrota ante su público. No había motivos para desplomarse. Al contrario, los once jugadores locales se marcharon a la caseta con música celestial para sus oídos. La gente -más de siete mil personas se acercaron en la mañana de ayer al recinto de Benipila- despidió a los suyos con una ovación de las que hacía tiempo no se escuchaban en el Cartagonova al final de una primera mitad.

Aquello debía servir de gasolina extra para un segundo tiempo en el que simplemente había que calcar lo del primero, en el que el conjunto local movió la pelota con fluidez, pisó el área contraria con asiduidad y, eso sí, golpeó menos de lo debido. Sin llegar a ser un recital como el de siete días antes en el Artés Carrasco, fueron 45 minutos de fútbol notable, a un nivel que es casi imposible encontrar en ningún otro campo de la categoría. Solo había que mantenerlo. Pero no fue así. Porque lo que vimos tras el paso de los jugadores por los vestuarios fue una película de terror, otro rato tortuoso ante un Melilla al que le bastó con darle la bola al talentoso Jairo y buscar a sus dos delanteros de refresco para poner a temblar a un Cartagena que hasta el minuto 55 había dominado la situación con una superioridad manifiesta.

Cambios decisivos

Josu Uribe, viejo zorro, metió una doble carga a los diez minutos de la reanudación, justo después de que Dani Barrio salvara a los visitantes al evitar el doblete de Fernando Llorente, quien empaló un balón que daba botes y casi lo mete en la red. El técnico del Melilla, consciente de que su plan A había hecho aguas, quitó a los exóticos Diakité y Kiu y puso a dos arietes bragados, Cubillas y Agudo. Echó a un lado a Nacho Aznar. Y en el otro, Jairo siguió siendo una pesadilla.

El plan B le salió perfecto a Uribe, tan lenguaraz como competente. Tuvieron mérito los delanteros melillenses que salieron de refresco. Es verdad. Pero también tuvo que ver el demérito de los locales, especialmente de un Sergio Jiménez que estuvo desastroso. Gonzalo y Míchel Zabaco contuvieron a los dos arietes visitantes, pero faltó ese pivote defensivo que apagara todos los fuegos, barriera toda la zona frontal del área y estuviera vivo en los rechaces. Ayer, Sergio Jiménez no fue ese '6' eficaz y resolutivo. Como Óscar Ramírez y Jesús Álvaro también sufrieron en el segundo acto para frenar las acometidas de Jairo y Aznar, el resultado es que volaron otros dos puntos del Cartagonova. En los últimos seis partidos en casa, han volado doce.

El disgusto de ayer duele especialmente porque fue muy superior el cuadro albinegro en el primer acto, con dos oportunidades muy claras antes del primer tanto. Sus protagonistas fueron los dos laterales, Jesús Álvaro y Óscar Ramírez. El primero, tras un balón servido desde la esquina, golpeó sin dejar caer la pelota y ésta se marchó rozando el palo. El segundo, tras un contragolpe en el que el último pase lo dio precisamente Jesús Álvaro, cruzó demasiado el esférico cuando estaba solo delante de Dani Barrio.

El cuarto de Llorente

Germán, con un zurdazo que atajó Dani Barrio, también lo intentó desde el borde del área. El gol de los locales fue bellísimo. Jesús Álvaro inició la jugada desde la izquierda con un pase al centro bien recogido por Germán, quien abrió a la banda derecha. Cristo asistió a Óscar Ramírez y el centro raso del lateral catalán lo remató con el tacón Fernando Llorente, que sigue en estado de gracia y marcó su cuarto gol en cinco partidos como titular con la camiseta del Efesé.

Rivero, antes, y el propio Llorente, después del descanso, pudieron hacer el segundo, pero el panorama cambió bastante en el segundo tiempo. La entrada de Cubillas y David Agudo mejoró mucho al Melilla, mientras que el Cartagena comenzó a encadenar errores en una fase muy oscura para las locales. Fue entonces cuando Jairo, con un soberbio zurdazo, hizo el tanto del empate. Marcos, titular en la portería local por vez primera en toda la temporada, se quedó clavado. Poco después, tras un error infantil de Jesús Álvaro al intentar regatear en su propia área, Jairo estuvo a punto de hacer el segundo de los visitantes.

Entró Isi Ros y con tres o cuatro escaramuzas suyas cambió el decorado. En una de sus internadas por la izquierda, el atacante murciano reclamó penalti por mano de Álex Cruz dentro del área. El árbitro le sacó amarilla por protestar. Jesús Álvaro, con un zurdazo muy lejano, exigió otra gran respuesta del portero visitante. Quiso apretar el Cartagena, pero la realidad es que el meta Dani Barrio, el menos batido del grupo, vivió muy tranquilo durante los últimos quince minutos. Al final, el Melilla celebró el punto como si se tratara de una victoria. Suma doce jornadas sin perder. Y el Cartagena se resignó con un empate que le hace caer al segundo puesto. Este domingo está obligado a ganar en Granada.