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Limones, meta del Cartagena, celebra el triunfo del pasado domingo en Lorca.
Limones, meta del Cartagena, celebra el triunfo del pasado domingo en Lorca. / Antonio Gil / AGM

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Limones, en el diván

  • El portero logra sus mejores números con el Efesé en cuatro años, pese a estar lejos de su mejor nivel. Con problemas en el juego con los pies y en las salidas, el arquero de Daimiel genera dudas desde hace un mes. Suma cuatro amarillas y Marcos muerde en cada entreno

El recital del pasado domingo en Lorca (0-1) fue un bálsamo para el Cartagena, que llegó muy exigido a la cita del Artés Carrasco tras sumar un solo punto en los partidos anteriores contra La Roda (1-1) y Mérida (1-2). Fue tal la exhibición que dio en tierras lorquinas el conjunto entrenado por Alberto Monteagudo que el sol ha vuelto a brillar en Benipila de un modo que lo envuelve todo. El Efesé vuelve a ser líder, solo una semana después de bajar al segundo puesto. Los recién llegados Llorente, Artiles y Germán aportan cosas desde el primer día. Arturo y Sergio Jiménez regresan este domingo ante el Melilla. Y la Efesemanía se activa de nuevo tras un par de semanas de bajón.

Aunque quedan doce jornadas y todo está por conseguir, la realidad es que hoy el vaso se ve lleno, tirando a rebosante, en el club albinegro. No obstante, y como en esta vida la felicidad nunca puede ser completa, hay algo que en estos momentos preocupa especialmente en el entorno albinegro: el mal momento que está atravesando el meta Limones, quien cumple su cuarta temporada defendiendo la portería albinegra. Llegó con 26 años, procedente del Lucena, donde había destacado a las órdenes de Falete en un equipo en el que también estaban los ex albinegros Fernando, Fede y Carlos Martínez. Hoy, con 30 años, es el segundo capitán del Cartagena y habitualmente es quien lleva el brazalete, ya que Ceballos suele estar en el banquillo de suplentes.

El suyo es un caso digno de estudio, ya que justo en el año en el que está consiguiendo sus mejores números está transmitiendo también unas dudas que en campañas anteriores no dejó, ni siquiera en la de hace dos años, cuando encajó 46 goles y el equipo casi baja a Tercera. Entonces, a pesar de que el colectivo no funcionaba y el equipo solo ganó nueve partidos en toda la temporada, él hacía su trabajo e incluso salvó bastantes puntos en una Liga en la que, a nivel individual, solo se salvaron de la quema Chus Hevia, Ceballos y el propio Limones. Dejó a cero su portería en seis ocasiones. En el Cartagonova, ante Sevilla Atlético, Almería B, Lucena, San Roque y Villanovense, sus paradas le dieron vida al conjunto que primero entrenó el uruguayo Julio César Ribas y después el algareño Manolo Palomeque.

La temporada pasada, tanto con Víctor como con Monteagudo, el arquero de Daimiel mantuvo una línea de regularidad muy buena. Le hicieron 33 goles, uno menos que en su primer año aquí, con Luis Tevenet en el banquillo. Y dejó su portería a cero en nueve partidos. Tuvo un fallo importante en una salida que costó un gol en la jornada 4, ante el Sevilla Atlético. Pero se repuso y, tras estar cuatro partidos seguidos sin recibir un tanto en el Cartagonova, regresó a su buen tono.

Su primer año, con eliminatoria ante el Barça en la Copa y promoción de ascenso ante el Avilés, fue bastante bueno. Pero el tercero acabó siendo su mejor ejercicio en el Efesé y, por tanto, el pasado mes de junio volvió a renovar. Paco Belmonte le firmó un nuevo contrato, en esta ocasión de dos años de duración. Así, su vinculación con el Efesé llegará hasta el 30 de junio de 2018. Entonces, Limones tendrá 31 años. Queda mucha tela por cortar.

Zaga de garantías

Todo iba bien en esta Liga, en la que además se ha reforzado de un modo fantástico el entremado defensivo del equipo blanquinegro. Posiblemente, Óscar Ramírez es el mejor lateral derecho del grupo. Míchel Zabaco es un central zurdo de superior categoría. Moisés y Jesús Álvaro mantienen su buen tono del curso pasado. Y Gonzalo Verdú vive meses de vino y rosas. Así, para el portero todo es mucho más fácil. Sin estar al nivel de temporadas anteriores, Limones iba salvando los muebles. Con sus sobresaltos, como los de la tarde ante La Roda (5-3) o el Lorca (0-1) en el Cartagonova, pero la cosa marchaba.

Sin embargo, en el último mes ha dado un bajón inesperado y está dando síntomas preocupantes de cara lo que resta de Liga. Sin ir más lejos, el pasado domingo en Lorca, en un partido muy plácido, Limones mostró muchas dudas y no dio sensación de seguridad en ningún momento. Tuvo problemas con el juego con los pies y en las salidas. En el último partido en casa, ante el Mérida, las dos veces que los extremeños chutaron, marcaron. Además, Limones estuvo fatal con los pies y dudó en varias salidas. Algo similar le había sucedido una semana antes en el incómodo campo de La Roda. Tampoco estuvo bien en la derrota ante el Córdoba B de mediados de enero.

Mirando a Segunda

Él sabe perfectamente que está atravesando un mal momento y en el club, tanto técnicos como compañeros, intentan estar cerca suya y arroparle cada día. Todos coinciden en que la posición de guardameta es extremadamente delicada y que para un aspirante al ascenso es primordial una portería segura. El gallego Rubén fue básico en el ascenso de 2009, por ejemplo.

Lo curioso es que, a nivel de números, Limones destaca por encima de la media. De los que lo han jugado todo, solo hay tres porteros que hayan encajado menos goles que él en toda la categoría (Tomeu Nadal, Iván Crespo y Dani Barrio). El meta del Efesé nunca había llegado a una jornada 26 con tan pocos goles recibidos y jamás había dejado su portería a cero en casi la mitad de los partidos (12). Con todo, su titularidad no está absolutamente garantizada de aquí a la jornada 38. Lleva cuatro amarillas y el suplente Marcos, sobresaliente en el amistoso de la pasada semana ante el CSKA de Moscú, muerde cada mañana en cada entrenamiento.