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Ripoll Solano, el árbitro que llamó «payaso» a Luque, pita en Lorca

Ripoll Solano expulsa a Ramón Arcas en el polémico UCAM-Cartagena de hace dos años en La Condomina.
Ripoll Solano expulsa a Ramón Arcas en el polémico UCAM-Cartagena de hace dos años en La Condomina. / Nacho García / AGM
  • Expulsó en el primer tiempo a Tarantino y Arcas y los jugadores del Efesé confesaron sentirse «humillados» por el balear en un partido de hace dos años contra el UCAM

Pánico en el Cartagena. Tras los dos nefastos arbitrajes que ha sufrido en las dos últimas semanas, ante La Roda (1-1) y Mérida (1-2), la designación del balear Ripoll Solano para el trascendental duelo del próximo domingo ante el Lorca ha encendido todas las alarmas en el seno del club albinegro. El elegido por el Comité Técnico de Árbitros (CTA) es el balear Sebastián Ripoll Solano, de 38 años, y viejo conocido de la afición cartagenera. Él pitó hace dos años un UCAM-Cartagena que acabó de la peor manera. Fue en La Condomina y el partido duró 15 minutos. El recuerdo de aquella tarde en el viejo estadio de la Puerta de Orihuela, en todos los aspectos, es funesto.

El Efesé, que venía de golear al Granada B (3-0), vivió una auténtica pesadilla. Su plantilla, que llevaba tres meses sin cobrar y estaba harta de las mentiras de los dirigentes de Sporto Gol Man, creyó que encadenando varias victorias las cosas podían solucionarse por fin en lo económico y en lo institucional. Todo pasaba por ganar al UCAM, llegaron a pensar algunos. A los jugadores les prometieron incluso que antes de ir a Murcia iban a cobrar una nómina. Florentino Manzano, asesor de Javier Martínez, fue quien se sentó en el palco de La Condomina representando a la entonces directiva albinegra. Y aprovechó el momento para pedirle ayuda económica a José Luis Mendoza, dueño del UCAM. Todo fue surrealista aquella tarde de enero de 2015 en La Condomina.

Y Ripoll Solano, quien este domingo en el Artés Carrasco se reencontrará con el Efesé, contribuyó en gran medida a aquella ceremonia de lo absurdo. Eso fue, más que un partido de fútbol. Al cuarto de hora, expulsó al central vasco Tarantino por golpear a Javi Gómez, entonces ariete del UCAM de Eloy Jiménez. Lo echó con roja directa. Y en el minuto 44 enseñó dos amarillas seguidas al aguileño Ramón Arcas, ambas por protestar la acción del segundo gol del conjunto murciano, anotado de falta directa por Góngora. Los jugadores del Cartagena se quejaron de que Ripoll Solano había puesto la barrera visitante a más de 9 metros. Y tanto protestaron que el aguileño Ramón Arcas vio dos amarillas seguidas en 5 segundos y se fue a la calle. Con dos menos y 2-0 en el marcador, todo estaba terminado. El partido, que fue un simulacro, acabó con victoria del UCAM por 3-0.

Ambas decisiones arbitrales fueron controvertidas, pero eso no fue lo peor de aquel encuentro. Hubo más. Al final del mismo, el entonces capitán del Efesé, Jorge Luque, denunció públicamente que Ripoll Solano había faltado al respeto «gravemente» a los jugadores del Cartagena durante el transcurso del partido. «Mis jugadores me han dicho que nos ha faltado al respeto y que nos ha llamado 'payasos'. Luque, por ejemplo, como capitán, ha tratado de hablar con él, pero no ha servido de nada, aunque lo que está claro es que no tenemos que dar opción al equipo contrario quedándonos con dos menos. Pero también hay que tener en cuenta que el árbitro, con esa actitud, ha terminado por desquiciar a mis jugadores», comentó en rueda de prensa el entonces técnico del Efesé, Manolo Palomeque.

La carta de Luque

Jorge Luque, retirado el año pasado y dedicado ahora a un negocio de hostelería en su Córdoba natal, dio su versión de los sucedido en aquel UCAM-Cartagena a través de una carta que compartió con sus seguidores en la red social Twitter. «Después de 15 años de profesión en este deporte, nunca yun árbitro me había tratado de la manera que lo ha hecho este señor hoy en Murcia. Este señor (lo llamaría de otra manera) nos ha humillado verbalmente al llamarnos 'payasos'. Nos chuleaba y nos decía que 'lo que tenéis que hacer es hablar menos y correr más'. Nos chuleaba diciéndonos que él no vivía de esto y tenía su nómina garantizada cada mes y que le daba igual que nosotros (FC Cartagena) llevarámos tres meses sin cobrar. En todo momento, nos amenazaba con mandarnos al túnel de vestuarios porque el que mandaba en el campo era él... En fin, podría seguir, pero como no tengo un acta para poder demostrar todas estas barbaridades, pues lo único que nos queda es tirar hacia adelante y seguir luchando». Ese es el contenido de aquella carta. Y eso es lo que sucedió con Ripoll Solano, según Jorge Luque, aquella tarde en Murcia.

Desde entonces, el balear, que lleva once temporadas seguidas pitando en Segunda B, no ha vuelto a dirigir un partido del Cartagena. Curiosamente, tras aquel UCAM-Cartagena, el siguiente partido que arbitró fue un La Hoya Lorca-Córdoba B. Fue solo quince días después de aquella polémica actuación en el campo de La Condomina y venció el conjunto cordobés por 0-2. Expulsó al local Pau Franch y desde entonces no ha vuelto a pisar el césped del Artés Carrasco.

Durante esta temporada, Ripoll Solano ha pitado ocho encuentros, seis del grupo III y dos del grupo II. El bagaje es de una victoria local, un triunfo visitante y seis empates. El último encuentro que dirigió fue el Hércules-Valencia Mestalla (0-2). Fue el pasado 5 de febrero en el Rico Pérez, mostró cuatro amarillas y tuvo una buena actuación. En el Cartagena, tras lo que ha sucedido en los dos últimos partidos, hubieran preferido otro árbitro para un encuentro tan importante como el de este domingo en el Artés Carrasco. Pero es lo que hay.

Poco tino

Nadie piensa que haya una persecución arbitral ni una campaña orquestada contra el Cartagena, más allá de los tuits de desaprobación de Paco Belmonte, dueño del club, y Manuel Sánchez Breis, su mánager general. Pero sí que sería deseable que el CTA tuviera un poco más de tino y acierto a la hora de las designaciones al Cartagena, segundo clasficado del grupo IV tras perder el domingo un liderato que ostentó durante doce semanas. Tras lo sucedido con Santos Pargaña y Artacho Cobo, elegir a Ripoll Solano, con los antecedentes que hay, es casi una provocación.

«Decisiones arbitrales ya nos han hecho desaparecer del primer puesto. Prometemos volver. Próxima estación Lorca. Os necesitamos apoyando», escribió Sánchez Breis el domingo en Twitter. «Parece que molestamos ahí arriba y a base de rojas nos quieren bajar. Os necesitamos a todos en Lorca. Con respeto a por el líder. ¡Vamos!», añadió Belmonte en la misma red social, tras la derrota ante el Mérida en un encuentro marcado por la roja a Sergio Jiménez en el minuto 10.

El club, por cierto, va a presentar hoy un recurso a esa expulsión y tiene muchas esperanzas en que prospere. Según la nueva norma, si el jugador no tiene el balón controlado no se puede considerar ocasión manifiesta de gol. Y Diego Cascón, ariete del Mérida, no lo tenía en su poder cuando fue derribado por Sergio Jiménez.