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FC Cartagena

Isi Ros elige el Cartagena

Isi Ros deja atrás a dos rivales en un partido ante el Almería.
Isi Ros deja atrás a dos rivales en un partido ante el Almería. / Fran Manzanera / AGM
  • Descarta otras 14 ofertas para venir cedido al Efesé con el reto de volver a subir

  • El atacante de Las Torres de Cotillas es sub 23, jugó 21 partidos el año pasado con el UCAM y se ha quedado sin sitio en la plantilla tras el ascenso

Isi Ros (Las Torres de Cotillas, Murcia, 1995) será el primer refuerzo del Cartagena en este mercado invernal. Luego vendrá alguno más. Pero con casi total seguridad, el mediapunta torreño del UCAM Murcia será el primero en incorporarse a la plantilla albinegra, debido a que UCAM y Cartagena tienen cerrado un principio de acuerdo (a falta de la firma) para que el chaval venga cedido al Efesé hasta el próximo 30 de junio. Ahora solo falta que futbolista y club se pongan de acuerdo y cierren los últimos flecos. Pero lo más importante de todo es que el jugador tiene su decisión tomada: quiere venir al Efesé.

Y eso que ha tenido mucho donde elegir en los últimos días. Hasta 14 clubes de Segunda B se han puesto en contacto con su agente o con el director deportivo del UCAM, Pedro Reverte, para pedir su cesión de cara a la segunda vuelta. Real Murcia, Lorca, Jumilla, Fuenlabrada, Hércules, Alcoyano, Córdoba B y Levante B son algunos de los conjuntos que se han interesado por el chico formado en las bases del Plus Ultra. Sus 17 goles con este equipo en Tercera División, en la temporada 2014-15, hicieron que el UCAM lo fichara, adelantándose, por ejemplo, a equipos como el Cartagena.

Pero un año y medio después los caminos de Isi Ros y del Efesé vuelven a cruzarse. Y, en esta ocasión, el joven atacante de Las Torres de Cotillas sí vestirá de albinegro. Porque entre todas las propuestas que tenía encima de la mesa, él se ha decantado por la del Cartagena. Ha sido importantísimo que el Efesé sea líder de su grupo y le ofrezca al chico la oportunidad de vivir otro ascenso a Segunda A. El del año pasado en Valdebebas lo festejó por todo lo alto tras participar en 21 partidos (solo 5 de titular y 680 minutos acumulados) con el UCAM. Esta temporada ha sido mucho peor, ya que se ha quedado sin sitio en la plantilla y no ha tenido oportunidades en Liga con el ya destituido Salmerón.

Seguir en casa

La cercanía a casa y el poder seguir junto a su familia en Las Torres de Cotillas ha sido otro factor clave en la decisión de Isi Ros, quien no ha tenido una infancia fácil y a menudo ha utilizado el fútbol como terapia. Su padre, de nombre Isidro como él, murió una mala tarde de hace ocho años, en un entrenamiento, cuando iba a saltar al campo con los cadetes del Cotillas y se desplomó a su lado por un infarto. Él, con solo 13 años, vio morir a su padre rodeado de sus compañeros de equipo. Ocurrió en el campo en el que entrenaban cada día en Las Torres de Cotillas. Desde ese día, el fútbol ya nunca fue lo mismo para Isi.

A las tres semanas, cuando volvió al campo, ya no era un divertimento, sino una medicina. Para él, que juega arriba, hacer goles fue siempre lo más normal del mundo. De los 13 a los 18 años los marcó de todos los colores. Y todos iban dedicados a la misma persona. «Siempre que marco se lo dedico a mi padre y es que a él le gustaba el fútbol más que a mí. Y ya es decir. Siempre me animaba a seguir en esto», confesó el muchacho cuando aún era juvenil (uno de los mejores juveniles de la Región) en un reportaje para 'La Verdad'.

Tras la muerte de su padre y antes de que llegaran representantes, directores deportivos, entrenadores y todo el peso que supone convertirte en un jugador profesional, Blas cogió el testigo. Él es su tío por parte de madre y todos los días, de martes a viernes, iba recogerlo a su casa de Las Torres para llevarlo hasta Llano de Brujas. Todos los días y siempre a las mismas horas: de nueve menos cuarto a once de la noche. «Me gustaría triunfar en el fútbol para agradecerle lo que ha hecho por mí, que es mucho», explicaba entonces Isidro Ros Ríos, Isi.

Explotó en Tercera, en el Plus Ultra, donde marcó 17 goles. Y Reverte se lo llevó al UCAM. Pero no es feliz de ariete. Prefiere jugar en la media punta o en la banda. El peso es una de sus mayores trabas. En su época de juvenil llegó a pesar menos de 40 kilos. Ahora está en 50. Por lo tanto, sigue estando rodeado de gente que mide y pesa más. «Pero acabas por acostumbrarte. No se lo pongo fácil. Cada vez les cuesta defenderme más», destacaba él en el citado reportaje. En cualquier caso, entre las paellas de su madre, su comida favorita, y las tundas que se da en el gimnasio ha ganado musculatura y unos kilos que le vienen de maravilla para pelear con los defensas rivales.

El año pasado hizo su primer gol en Segunda B. Fue ante el Linense, en la última jornada de Liga regular. De momento, es el único. En el Cartagena, este sub 23 de nivel, quiere aumentar su cuenta.