La Verdad

FC Cartagena
Juanlu Bernal, ayer, posando para 'La Verdad'.
Juanlu Bernal, ayer, posando para 'La Verdad'. / Antonio Gil / AGM

«Desde que pusimos el pie en Cartagena, todo está yendo bien»

  • Juanlu Bernal , segundo entrenador del FC Cartagena

  • «Nos sorprendió que nos llamaran para renovar, porque somos gente de fútbol y sabemos que esto es algo que no se ve», confiesa el jerezano

Su frase favorita fue la utilizada por Paco Belmonte y Manuel Sánchez Breis, dueños del Cartagena, para entregar una camiseta especial a Alberto Monteagudo el pasado martes, durante el anuncio de su renovación hasta 2019. La clave del éxito es la suma de pequeños esfuerzos que se repiten cada día. Ese era el lema que se podía leer en dicha camiseta. Es la frase que usa Juanlu Bernal (Jerez de la Frontera, 1972) para inculcar a los futbolistas lo importante que es trabajar duro en cada sesión de entrenamiento. Juanlu es el escudero de Monteagudo, un segundo entrenador que huye de los focos y se siente cómodo trabajando a destajo en la sombra.

- ¿De quién fue la idea de regalar esa camiseta a Monteagudo?

- Paco [Belmonte] me llamó el día de antes y me dijo que quería tener un detalle sorpresa con Alberto [Monteagudo] durante la rueda de prensa. Yo pensé que esa frase venía perfecta, porque él también la usa mucho y resume un poco nuestra filosofía. Entendemos así el fútbol y la vida. Solo puedes aspirar a hacer las cosas bien y lograr un objetivo si en las cosas diarias pones empeño, lo das todo y te esfuerzas al máximo. Tiene que ser así. El míster transmite algo parecido, el día a día y el partido a partido. Si escatimas y no te aplicas como debes, conseguir el éxito va a ser mucho más complicado.

- ¿Le sorprendió la llamada del club para renovar a Monteagudo y, por consiguiente, a usted?

- Un poco, sí. Porque somos gente de fútbol y sabemos que esto no es lo habitual. Y menos en Segunda B. Es algo que no se ve. Es un respaldo a nuestro trabajo. Estamos encantados y tenemos que seguir en la misma dinámica que llevamos. Desde que pusimos el pie en Cartagena, las cosas están yendo bien y en esta línea queremos seguir. En conclusión, ha sido un grandísimo detalle y esto nos hace ver la valoración tan buena que los dueños, Paco y Manolo, tienen del trabajo que hemos hecho en los diez meses que llevamos aquí.

- ¿Dónde nace su relación con Monteagudo?

- No hemos compartido nunca equipo, pero sí pretemporada. Cuando yo llegué a Albacete, él hizo la pretemporada. Pero salió cedido. Yo tenía 22 años. Y al verano siguiente sucedió lo mismo. Yo continué en Albacete, donde al final estuve durante seis temporadas, y él pasó por muchos sitios, Huelva, Mérida, Murcia, Las Palmas... Por casualidades de la vida, en mi última temporada en activo en el Lucena tuve una lesión grave en el cruzado, me tuve que retirar y me quedé trabajando en la secretaría técnica del club. Ese verano siguiente decidimos incorporar a Alberto a la plantilla. Lo firmamos y tuvo la mala fortuna de lesionarse de gravedad en un partido ante el Antequera. Dos semanas después, el presidente le eligió a él para dirigir al equipo hasta el final de temporada, ya que tenía el carné de entrenador. Quedaban ocho jornadas y había que salvar al equipo. Y como yo estaba haciendo informes para el Lucena, un poco lo que hace ahora Javi Madrid en el Cartagena, él me pidió que le ayudara y fuera su segundo. Y logramos salvar al Lucena. Desde entonces, hemos estado juntos siempre.

- De hecho, usted estaba entrenando al Lucena, como primer técnico, y el pasado mes de febrero, cuando Monteagudo ficha por el Cartagena, lo dejó inmediatamente y se vino con él.

- Es fácil de entender. Son 22 meses los que estuvimos sin equipo y al final hay una necesidad de trabajar porque el tiempo en paro se hace muy duro. En ese intervalo, se me ofrece ir como primer entrenador al Lucena y yo acepto, también por unas deudas antiguas que tenían conmigo. Pero estaba claro, y en el Lucena todos lo sabían porque estaba hablado antes de la firma, que si a Alberto le salía equipo, yo dejaba el banquillo del Lucena [en Primera Andaluza] y me iba de segundo de Alberto.

- Tiene 44 años. ¿Hasta cuándo será segundo? ¿No le pica el gusanillo de ser primer entrenador?

- La verdad es que no es algo que me plantee. Tengo todos los títulos de entrenador y podría ser primero. Pero me siento bastante cómodo en mi sitio como segundo. Tengo una cosa muy buena con Alberto y es que él me deja trabajar y yo comparto al 100% su forma de trabajar. Me gusta mi labor, de más cercanía con el futbolista. Y no veo motivos para cambiar. Ojalá esto dure muchos años.

- Usted es el que mejor conoce a Monteagudo. ¿Me lo define?

- Es tal cual lo veis. Es una persona muy natural y muy leal. En el trabajo, te da libertad y hace que todos los miembros de su cuerpo técnico se vean realizados y se sientan importantes. Respeta las parcelas de cada uno y deja que los que están a su alrededor cumplan sus cometidos con total naturalidad.

- ¿Cómo vivieron esos 22 meses en el paro? ¿Vio a Monteagudo dispuesto a tirar la toalla en algún momento de esa larga travesía?

- No. Tirar la toalla, no. Pero es verdad que fueron dos años sin trabajar y las destituciones de Cádiz y La Roda le afectaron, porque además fueron injustas. Él arrancó bien su carrera como entrenador, haciendo bien las cosas en Lucena, León y Badajoz, pero por detalles todo se fue torciendo en Cádiz y en La Roda y hubo que pasar por esta situación. Esto del fútbol tiene cosas incontrolables y luego sabemos que hay muchos entrenadores y que es difícil encontrar trabajo. Pero gracias a Dios, tuvimos la confianza de Paco [Belmonte], Manolo [Breis] y Deseado [Flores] y las cosas están saliendo. Y al volver a trabajar es como si esos 22 meses hubieran sido solo uno y cuando te metes otra vez en la rueda todo lo anterior se olvida. Vinimos con la idea de hacer un buen trabajo para cuatro meses, hasta junio, y ahora estamos muy felices porque hemos renovado por segunda vez.

- Que un entrenador renueve su contrato dos veces en ocho meses también es poco habitual.

- Desde luego. Es rarísimo. Y sobre todo, en el caso de un entrenador de Segunda B. Lo importante de esto es que hay un buen grupo de trabajo, desde los dueños hasta el bloque de futbolistas, que muchos de ellos vienen del año pasado.

- ¿Mantener la base de la plantilla de la pasada Liga ha sido la clave para que el equipo haya rendido a tan buen nivel durante esta primera vuelta?

- Tener tranquilidad siempre es bueno. En verano pensamos que había muchas cosas buenas en la plantilla y que debíamos mantener todo lo bueno. Se mejoraron algunas cosas y se dio continuidad al proyecto. Hay un buen grupo de chicos, unidos, con ilusión y con hambre. Estamos contentos, pero somos prudentes. Esto va de subir un escalón detrás de otro, sin pensar en nada más porque puede resultar muy contraproducente.

- Usted estuvo en activo 17 temporadas, jugó más de 300 partidos en Segunda A y vivió un ascenso a Primera con el Betis. ¿Cuál es la receta del ascenso?

- Varitas mágicas no existen. Hay que ser muy pausado y humilde a la hora del trabajo. Y esa plantilla tiene eso. Nadie se cree mejor que nadie ni superior a ningún rival. El ascenso es otra historia. El otro día leí que el Cartagena solo ha subido una vez en 30 años. Ya dijo el míster el martes que una cosa es luchar por subir y otra, hacerlo.

- ¿Cuál es la principal diferencia que ha encontrado entre Cádiz y Cartagena?

- Lo primero, la estabilidad de la gente que dirige el club. En Cádiz nos encontramos con mucha inestabilidad y aquel equipo, tras tener tres entrenadores, se salvó en la penúltima jornada. De allí salimos mal, pero el trabajo fue bueno y las cosas, a la larga, siempre pueden llegar. Ahora en Cartagena nos ha llegado otra oportunidad grandísima y el reto es aprovecharla.

- ¿Qué entrenador le marcó más?

- Tuve la suerte de tener a Julio Cardeñosa en las categorías inferiores del Betis. Yo llegaba de un equipo de barrio de Jerez y no sabía nada de táctica. Él me lo enseñó todo.

- ¿Y compañeros?

- He tenido muchos muy buenos, pero cuando debuté con 17 años en el Betis estaban Rafa Gordillo y Pepe Mel. Y en el Albacete me encontré con Aquino y Zalazar.