La Verdad

FC Cartagena

«Yo no cambiaré ni ganando 6 millones. Soy un tío normal»

Llevamos dos meses hablando de la gestión de los egos en el vestuario del Cartagena. ¿Cómo está logrando que los que no juegan no se queden por el camino?

Hablando con ellos e intentando ser justo en cada alineación y en el reparto de los minutos. En la Copa, por ejemplo, hice lo que debía. No puedo decir una cosa a los jugadores y luego no ponerlos nunca. Les digo lo que pienso y no engaño a nadie. Creo que eso lo valoran.

Pepe Mena lo calificó a usted como «jugador metido a entrenador». ¿Está de acuerdo?

No. Igual en Lucena y al principio en León, puede ser. Creo que tengo la habilidad de no convocarte y mirarte a los ojos para darte mis motivos. Soy cercano, pero el rol de jugador ya lo perdí. Fui jugador e intento pensar siempre en el jugador, pero en estos momentos yo creo que todo el mundo me ve ya en el rol de entrenador. Es verdad que soy un tío normal, que me gusta ser transparente y que no escondo nada. Lo que ves es lo que soy y detrás no hay nada.

¿Qué tienen los albaceteños de pueblo que irradian tanta normalidad? Su pueblo, Valdeganga, está a 30 kilómetros de Fuentealbilla. Andrés Iniesta, embajador mundial de su tierra, no necesita tatuajes y pendientes para ser una estrella. El éxito de Monteagudo sería el triunfo de la normalidad en los banquillos. ¿Cuál es el secreto?

Yo no sé si sería tan normal si hubiera conseguido lo que ha logrado Andrés Iniesta, que es un tipo muy sencillo y humilde. Yo creo que si dentro de unos años estoy ganando seis millones al año, no cambiaré. Es lo que creo, pero nunca me ha pasado algo tan grande y no lo puedo saber. En todo caso, hay manchegos de todo tipo. A mi me educaron en la normalidad y la humildad. Los que me conocen saben que aunque ganemos 15 partidos y nos salgamos del mapa, ni voy a sacar pecho ni me voy a volver loco. Soy un tío normal y así quiero ser toda mi vida.

¿Qué pasó en El Ejido? Al final, ¿esa derrota le vino bien?

Me temía que nos podía pasar algo así. Y nos pasó. Me di mucho con el látigo en la espalda porque quizás no supe cambiar a seis o siete jugadores. Esa derrota llegó por un tema físico, por el cansancio por la Copa. Porque los once estuvieron mal. Igual, dentro de tres meses podemos decir que nos vino bien ese toque de atención.

¿Qué me dice del Marbella?

Nadie le ha regalado nada. Ha ganado los seis partidos y tiene jugadores de gran nivel. Yo conozco a Gaucci, del Cádiz, y sé que en el mercado de invierno va a apostar fuerte y va a incorporar gente para intentar acabar primero.