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FC Cartagena

Medio siglo de finales y tensiones

Discusión entre jugadores del Cartagena y del Hércules en la 'final' por el ascenso a Primera División de junio de 2010.
Discusión entre jugadores del Cartagena y del Hércules en la 'final' por el ascenso a Primera División de junio de 2010. / P. SÁNCHEZ / AGM
  • Cartagena y Hércules han compartido duelos enormes, rotundos fracasos, éxitos históricos, polémicas de todo tipo y acusaciones mutuas de amaños y sobornos de los años sesenta hasta hoy

El Cartagena-Hércules de mañana es una auténtica final. Puede parecer exagerado usar ese término teniendo en cuenta que estamos en pleno verano, con los termómetros disparados y todavía no se ha cumplido el primer mes de competición. Pero la realidad es que mañana uno de los dos equipos, candidatos ambos al ascenso, saldrá reforzado y se quedará a 90 minutos de la gloriosa eliminatoria de Copa del Rey contra un grande de Primera. El que caiga eliminado, más allá de que uno haya arrancado la Liga mejor que el otro, se llevará un duro varapalo, en lo deportivo, en lo social y especialmente en lo económico.

Por tanto, es una final en septiembre lo que se vivirá mañana en el Cartagonova (21.30 horas, entradas entre 10 y 15 euros). Los aficionados más veteranos saben que tratándose de Cartagena y Hércules esto no es ninguna novedad. Alicantinos y cartageneros llevan a sus espaldas medio siglo de singular rivalidad (sus enfrentamientos no obstante se iniciaron hace cien años en aquellos torneos regionales que fueron el germen del campeonato de Liga que nació en noviembre de 1928) y desde mediados de los años 60 se han visto las caras en muchas situaciones límite, en partidos que marcaron para bien o para mal la historia de ambas entidades. Lo de mañana no es un derbi. Pero se le parece.

Por ejemplo, uno de los golpes más duros que ha sufrido el Cartagena en los últimos 50 años fue el que le asestó el Hércules en 1972, en el partido de vuelta de la final por el ascenso a Segunda. Aún se recuerda la lamentable actuación del árbitro sevillano Herencia Jurado, quien impidió que aquel gran Cartagena que entrenó Felipe Mesones ascendiera. Herencia le regaló al Hércules seguir un año más en la división de plata y pronto se descubrió el amaño.

Unos días antes del partido, el histórico presidente herculano, José Rico Pérez, llamó a José Plaza, entonces presidente del colectivo arbitral, y le pidió que le devolviera un antiguo favor. «Pepe, mándame a Herencia», pidió Rico Pérez. Y Plaza mandó a Herencia al Almarjal. Y cada vez que el Cartagena pasaba del centro del campo, sonaba el silbato del árbitro. Unos meses antes, el presidente del Hércules, con su dinero, había solucionado un problema familiar grave a Herencia Jurado.

Pero es que tres años antes, en idéntica situación pero con partido final en el desaparecido campo de La Viña, el Cartagena se pegó otro castañazo de los que no se olvidan. A los albinegros, entrenados por Luis Quesada y con Arango, Melenchón y Añil en el equipo, les valía incluso con perder por la mínima para ser campeones y jugarse después el ascenso en 180 minutos con el Castellón. Con 25.000 personas en La Viña (5.000 de ellos, cartageneros), el Cartagena cayó por 2-0 y aficionados y directivos acusaron el portero albinegro Porras de haberse vendido en aquel encuentro. La cierto es que el cancerbero extremeño del Cartagena, que antes había jugado en el Málaga y en el Oviedo, se quedó a media salida y pudo hacer más en los dos goles del Hércules, anotados por Matas y Sevilla. Era junio de 1969.

De esas dos afrentas se vengaron los Palomeque, Rai, Pedro Cordero, Boria, Naixes y compañía mucho tiempo después. Fue en la última jornada de la Liga 1990-91, con Voltaire García como entrenador, en aquel formidable 0-3 en el Rico Pérez que acabó con los aficionados locales apedreando los coches de jugadores y directivos locales y con fiesta mayor, unas horas después, en el entonces modernísimo Cartagonova. El Efesé que presidía José Luis Belda culminaba su fantástica remontada de la segunda vuelta colándose a último hora en una promoción de ascenso arruinada seis semanas después por el autogol de Pombo en Getafe. El Hércules, por su parte, se quedaba fuera del 'playoff' tras estar todo el año entre los cuatro primeros.

Ha habido otras muchas batallas en el último cuarto de siglo, aunque lo cierto es que casi siempre ha estado el Hércules una categoría por encima del Cartagena. 43 campañas ha militado el Hércules en la división de plata. Y los 20 años de los alicantinos en Primera contrastan con la historia de un Efesé que nunca ha estado en la máxima división y que solo puede presumir de 15 campañas en Segunda A.

El fallo de Quintero

En una de ellas, en la más exitosa en la centenaria historia del fútbol cartagenero, el conjunto de los Toché, Víctor, Cygan y demás, y que curiosamente era dirigido por un alicantino del barrio de Rabasa como Juan Ignacio Martínez, estuvo todo el año peleando por el ascenso con el Hércules de 'Boquerón' Esteban. En Cartagena aún se recuerda con dolor lo sucedido en la antepenúltima jornada de aquella Liga 2009-10, un empate a cero en el que el panameño Quintero tuvo en sus botas, a pocos minutos para el final, el tanto que hubiera dejado al Efesé al borde del ascenso a Primera. Y al Hércules, bastante lejos de él.

Tampoco se olvidan los aficionados del Cartagena de los amaños que se conocieron al finalizar esa temporada y que quedaron muy claros al revelarse una conversación telefónica en la que el conocido constructor Enrique Ortiz, máximo accionista del Hércules, confesaba que pagó 100.000 euros al entonces portero del Córdoba, Raúl Navas, por «tirarse para otro lado» en un partido que los alicantinos terminaron ganando por 4-0. Además, según se desprendía de las palabras del propio Ortiz, en esa campaña 2009-10, el dirigente del club alicantino quiso comprar también los partidos contra Salamanca, Recreativo y Girona. Y hay que recordar que en el partido que le dio el ascenso a Primera, en Irún, el defensa del Real Unión Iñaki Descarga se marcó un extraño gol en propia meta.