Paco Belmonte: «No necesito a una persona que se coma mis marrones»

Paco Belmonte, dueño del Cartagena, posa en el palco del estadio Cartagonova en una imagen tomada el pasado jueves./Antonio Gil / AGM
Paco Belmonte, dueño del Cartagena, posa en el palco del estadio Cartagonova en una imagen tomada el pasado jueves. / Antonio Gil / AGM

«Prefiero nuestra estabilidad a la incertidumbre que hay en el Murcia. Nuestro mes de octubre fue de esos en los que en otros clubes se te cae el castillo y echas al entrenador. Nosotros optamos por la tranquilidad»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Que se vea bien el césped, que es una alfombra. Yo estoy muy visto ya», pide Paco Belmonte (Murcia, 1977) durante la sesión de fotos de la última entrevista que este año que hoy termina concede el dueño, presidente y director deportivo del Fútbol Club Cartagena. «Hay equipos de Primera División que no tienen el césped que nosotros tenemos. Es una de las cosas que hemos hecho este año de las que más orgulloso me siento», añade mientras el fotógrafo lo cose a flashazos. El protagonista, dos y años y medio después de su llegada al Efesé, apenas necesita presentación. Activo, inquieto, ambicioso, lenguaraz y cercano, Belmonte accede a repasar en una entrevista que se va a los 51 minutos de duración los principales logros y decepciones de un 2017 que hoy expira.

- Le confieso que nunca me han gustado los resúmenes del año. No me convence la historia esa de contarle de nuevo al lector lo que pasó hace cinco meses, pero al final uno tiende a claudicar y a no traicionar las leyes no escritas del periodismo. Por tanto, vamos a intentar repasar este 2017 de la mejor manera posible.

- Bien. Vamos a intentarlo.

«Muchos me dicen que fiche a un director deportivo para que sea mi paragolpes. No es necesario ni honesto». «He rechazado varias ofertas por el Efesé. No voy a vender ni una sola acción ni va a entrar nadie en el consejo». «Manolo y yo estamos muy vistos, pero mi modelo de club es el del Leganés y no el de tener 70 empleados». «Ahora vamos al banco a pedir y nos prestan dinero. Es brutal. Tenemos el respeto de todo el mundo». «Veo a Monteagudo como entrenador del Cartagena muchos años. No es soberbia, sino confianza y convicción»

- El pasado mes de enero estuvo marcado por su revolución fallida en el mercado de invierno. ¿Volvería a hacer cinco cambios en una plantilla que suma 40 puntos y es líder?

- Creo que volvería a hacer lo mismo porque arrepentirte no sirve de nada. Tenía claros los movimientos y quisimos mejorar, ya que los jugadores que salieron iban a contar muy poco para el entrenador en la segunda vuelta. Monteagudo quería otros perfiles y los trajimos. Pero es verdad que los jugadores que vinieron no estuvieron a su nivel. Nos faltó gol, peso en la segunda línea y desborde.

- En febrero, hubo un movimiento de un patrocinador, Jimbee, para comprar acciones y entrar en la directiva. Usted se negó. ¿Por qué?

- Me gustaría tener una directiva más amplia, pero aún no se ha dado esa circunstancia. El accionariado no se toca. Vino Jimbee y también me lo ha ofrecido [comprar acciones y entrar en el consejo de administración] Virgen de la Caridad. Les dije que no. Yo los veo ya como amigos con los que puedo contar y a ellos les dije que prefiero que sigan siendo patrocinadores, como hasta ahora. Me ha llegado más gente, varios con la idea de comprarme el 100% de las acciones. Pero a nadie le voy a vender ni una sola acción del club. Hay compañeros de viaje muy valiosos y son nuestros patrocinadores. Pero no hace falta nada más. La estabilidad de este proyecto hace que no sea necesario introducir cambios en el tema accionarial.

- ¿Cuánto vale el FC Cartagena ahora mismo?

- No hay necesidad de ponerle una cifra. Ojalá dentro de seis meses valga ocho veces más que ahora. Será señal de que estamos en la LFP.

- ¿Le molesta que sus enemigos de manera recurrente se refieran a usted y a Manuel Sánchez Breis como meros empleados de Felipe Moreno, dueño del Leganés?

- No le doy ninguna importancia. Es como si todos los días fueran 28 de diciembre. Ya sabéis que Felipe [Moreno] y yo somos muy amigos y que tenemos una magnífica relación. Redundar sobre este tema es absurdo y hay cosas que, viniendo de donde vienen, tienes que ignorarlas por completo. Siempre digo que hay que escuchar y conocer el entorno, pero que este no te puede variar ni un milímetro tu línea de trabajo ni tu forma de actuar. Si el entorno te hace cambiar de idea, mal camino llevas.

- En marzo vino la durísima derrota en el derbi (1-3), con goles de tres refuerzos invernales del Real Murcia, Guardiola, Josema y Curto. La gente incidió en lo bien que había fichado Deseado Flores y lo mal que lo había hecho usted.

- Fue una derrota que no marcó el devenir del resto de temporada. A nosotros nos marcó mucho más el partido de Granada, sobre todo a nivel psicológico. En el derbi, ellos fueron mejores y nada se puede alegar. Pero a día de hoy los dos equipos estamos en Segunda B. Algo habremos hecho mal, ellos y nosotros. Es la realidad.

- ¿Cómo valora la llegada de Mauricio de la Vega al Real Murcia?

- No opiné mucho de Raúl Moro, al que solo he visto una vez en mi vida, y tampoco conozco al nuevo encargado de la gestión del Real Murcia. Es un rival fuerte y no sé cómo reaccionarán sus jugadores ante este nuevo cambio. Yo, desde luego, prefiero nuestra estabilidad a su incertidumbre.

- Cierro este tema preguntándole por Deseado Flores, consejero delegado del Murcia, quien presidió el Cartagena y fue su socio y su amigo. ¿Qué pasó entre ustedes?

- En el Cartagena se toman decisiones empresariales. Él salió de esta empresa porque yo tomé la decisión. A partir de ahí, no tengo ni idea de si entró en el Murcia por ego, por protagonismo o porque realmente vio negocio. Es algo que desconozco y que no me preocupa para nada.

- Abril fue el mes de los penaltis fallados por Rivero y Arturo y el desplome definitivo del equipo en la clasificación. ¿No cree que se equivocó dejando a Arturo como único delantero de la plantilla?

- Hasta diciembre tuvimos dos arietes puros compitiendo por el puesto de '9' y no funcionó ninguno. Yo creo que no le añadimos presión. También pudo tomarse aquello como una liberación, al saber que iba a ser titular el 80% de las veces. Pero es verdad que no funcionó ningún plan y que si hubiéramos tenido a un delantero que nos hubiera dado diez goles en la segunda vuelta, hoy estaríamos en Segunda. Arturo no estuvo acertado, pero nada le puedo recriminar en cuanto a trabajo e implicación. Y no estuvo acertado él, ni ningún otro jugador de la zona de ataque.

- ¿Cómo vivió la resurrección de Alcoy? ¿Por qué se levantó el equipo en el mes de mayo?

- El partido ante el Recreativo fue dramático. Un gol nos dejaba fuera de la promoción tras 38 jornadas siendo primero o segundo. Pero al entrar al vestuario vi todo distinto. Las caras ya eran otras. Era como si, acabada la jornada 38, hubieran encontrado la medicina para curar nuestra enfermedad. Gran parte de culpa de aquella reacción la tuvo el míster, con su cambio de sistema, y entre todos nos hicieron soñar. Nos dieron una gran eliminatoria contra el Alcoyano y pensamos que era posible todo. Y es que ante el Barça B lo tuvimos más cerca de lo que pareció. Ellos pasaron por una cuestión de detalles pequeños. Lo que me fastidia es que esa reacción que tuvimos en el 'playoff' no llegara antes. Un equipo que quiere ascender no puede estar en crisis durante 13 semanas. Se puede permitir una crisis de 4, pero no de 13 jornadas.

- Segunda B pura. Vaya un pozo...

- Es que además el sistema es muy ingrato. El Albacete subió en un partido ante el Valencia Mestalla que yo vi en directo en el campo y que lo normal es que hubiera acabado con un resultado de 1-5 o 1-6 a favor del Mestalla. Pero subió el Albacete.

- ¿Qué le pasó en el Mini Estadi?

- Fue un día duro. Muchos pensaban que todo estaba perdido, pero viendo lo que el míster estaba trabajando durante la semana yo sabía que íbamos a tener nuestras opciones. Marcamos quedando diez minutos y soñamos. Fue un día fastidiado porque vi llorar a mucha gente. Al llegar al Mini Estadi me tuvieron que tratar los médicos del Barça. Llegué con una migrañas terribles y con vómitos. Volví a Murcia en coche bastante delicado. Pero al día siguiente ya estaba trabajando en el club. Este proyecto no se para por un batacazo. Al contrario, nos reponemos para seguir intentándolo. Veo a esta gente [técnicos, jugadores y empleados] que quiere crecer con el proyecto y no les voy a fallar. Vamos de la mano y la clave es la estabilidad, la continuidad y el pensar a largo plazo. En el tiempo que llevo en el fútbol he madurado mucho y no tiro todo al traste por una derrota, por dura que sea. Al revés. Trabajo más.

- Mi compañera Maite Fernández entiende que el club se mueve un poco por el estado de ánimo de su presidente. Que si usted está pletórico, todo marcha. Que si usted anda renqueante, todo se apaga.

- Es curioso que perciba eso, pero no estoy de acuerdo. Somos pocos, pero la estructura en un club de Segunda B es la que es. Lo que puede ser es que Manolo y yo estemos muy vistos, pero el club marcha siempre, esté yo más o menos animado. Siempre pongo el ejemplo que mejor conozco, que es el del Leganés. Ahora en Primera solo tienen cuatro empleados más de los que tenían en Segunda B. Veo clubes de Segunda A con 70 trabajadores y alucino. Aquí en el Cartagena, lo fiscal y laboral, está externalizado. Y el cuidado del césped, también.

- Desde julio me viene repitiendo mi compañero José Otón que usted se expone demasiado y que debería contratar a un director deportivo que le sirviera de escudo. Porque usted lo lleva todo y es imposible abarcarlo todo. Que se va a quemar.

- Mucha gente me lo ha dicho. Pero no es necesario. No tengo nada que esconder, más allá de si acierto o me equivoco en una decisión. Al final, vamos a fichar a un secretario técnico que va a ser un pintamonas porque las decisiones las vamos a tomar Manolo, el míster y yo. Me niego a pensar que este proyecto necesita a una persona que haga de paragolpes del presidente. Yo no voy a utilizar a una persona para que se coma mis marrones. No sería capaz de hacer eso. Es algo hasta deshonesto.

- En agosto se consiguió un nuevo éxito en la activación de patrocinios. Casi medio millón de euros ingresados. ¿Cómo lo hace?

- Con cercanía. El empresariado de Cartagena se está identificando con nuestro proyecto y nuestra forma de trabajar. El palco del Cartagonova es un sitio que antes estaba vacío y al que ahora la gente quiere venir. El otro día estuve en la comida de empresa de un patrocinador y me salieron tres pequeños patrocinadores. Quieren estar dentro del proyecto porque se sienten identificados con él. Yo me he ido en agosto a un chiringuito de playa a tomar un café con una persona que no conozco de nada para poner una valla en el estadio o a cenar con el amigo de un patrocinador que simplemente quería conocer al presidente del Cartagena. Va en el cargo. Esto es una empresa y así debemos seguir trabajando. Si perdemos eso, bajaremos mucho. Y si el año que viene estamos en la LFP, los primeros que van a estar son los que han estado durante estos dos años.

- Quería 8.000 abonados y en septiembre se quedó en 6.500. ¿Está satisfecho?

- Tras caer en el Mini Estadi, muchos me decían que íbamos a perder 3.000 abonados y yo flipaba. No entiendo ni concibo esa manera de pensar. Estoy contento con que la masa social se mantenga. Sé que si subimos haremos 10.000 socios, pero también sé que si seguimos en Segunda B vamos a tener entre 6.500 y 7.000.

- En septiembre también pagaron más de un millón de euros a Hacienda. ¿Qué ha supuesto en el día a día?

- Han cambiado muchas cosas. El respeto de la gente ya lo teníamos, pero aún más con ese pago de 1,1 millones a Hacienda. Ya no hay embargos y ahora vamos al banco y nos prestan dinero. Eso es brutal. De cara al exterior, fue el punto culminante de nuestra gestión, aunque yo defiendo que en lo deportivo también estamos haciendo bien las cosas, no solo en lo económico e institucional. Nadie había logrado antes que el Cartagena fuera campeón de invierno dos años seguidos, por ejemplo. Pero sí. Sociedades Anónimas con deuda cero en el fútbol español hay muy pocas y nosotros somos una de ellas.

- Octubre fue el mes de la Copa. ¿Fue un éxito o un problema?

- No nos tocó el Madrid ni el Barça, pero fue un éxito absoluto. La imagen de club proyectada en la eliminatoria contra el Sevilla fue muy buena. Fue un mes difícil, de esos en los que en otros clubes se te cae el castillo, te pones nervioso y echas al entrenador. Pero nosotros optamos por mantener la pausa y que todo vuelva a su sitio. Y ha vuelto.

- Queda claro que la confianza en Alberto Monteagudo está intacta.

- Totalmente. Lo veo como entrenador del Cartagena durante muchos años. Y no es un mensaje mío de soberbia. No es así. Es una convicción personal y un mensaje de confianza.

- Noviembre. Fiesta en el derbi y drama contra el filial del Betis.

- No me preocupó demasiado perder 1-4 un partido que en el minuto 81 iba empatado y en el que teníamos diez bajas. Identificamos pronto los errores y las victorias de diciembre demuestran que los corregimos.

- ¿Qué ha pasado con Moisés y con la radio pública en diciembre?

- Nada que no se pueda arreglar. Moisés, centrado e implicado, es de los mejores defensas de la categoría. Pero lo necesitamos con los cinco sentidos puestos en el Cartagena. Con la emisora pública hemos tenido que actúar con contundencia ante la gota que colma el vaso. Su trato es inaceptable.

Más

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos