Munúa se mira en el espejo de Voltaire

Voltaire García celebra la victoria del Cartagena en Torrent (0-2), el 16 de septiembre de 1991, abrazado a su hijo pequeño. / j. m. rodríguez
Voltaire García celebra la victoria del Cartagena en Torrent (0-2), el 16 de septiembre de 1991, abrazado a su hijo pequeño. / j. m. rodríguez

El quinto entrenador uruguayo de la historia del Efesé buscará imitar el éxito del primero, quien dejó huella en los años 91 y 92

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Gustavo Adolfo Munúa, de 40 años, aterrizará el próximo lunes en Madrid, tras abandonar su Montevideo natal después de unos días de vacaciones, y emprenderá luego viaje por carretera hasta Cartagena. Posiblemente el martes se dejará ver por primera vez por el estadio Cartagonova e incluso ese mismo día podría ser presentado oficialmente como el cuarto entrenador de la 'era Belmonte', tras Manolo Palomeque, Víctor Fernández y Alberto Monteagudo.

Munúa se convertirá además en el quinto técnico uruguayo que se sienta en el banquillo del Cartagena, tras Voltaire García (1991-92), Roberto Álvarez (1997), José Carlos Trasante (2001) y Julio César Ribas (2014). En el caso de este último, solo se le vio en el banquillo durante los amistosos de pretemporada, ya que al empezar la Liga tuvo que dar órdenes desde la grada y más tarde vía telefónica desde su casa de Montevideo. Vino sin una licencia válida para entrenar en España y con un visado de turista, lo que le obligó a regresar a Uruguay tras una estancia de tres meses en España. Aquella esperpéntica etapa de Ribas -recién nombrado ahora seleccionar nacional de Gibraltar- lógicamente fue un desastre absoluto.

Todo lo contrario que la aventura aquí de Voltaire García, el primer uruguayo que dirigió al Efesé. En este espejo sí que se puede mirar Munúa, quien al igual que Voltaire pasó por el Málaga en su etapa de futbolista. El portero estuvo en el club malacitano una sola temporada (la 2009-10), en la transición entre el Deportivo y el Levante. Voltaire, que jugaba de centrocampista, militó tres campañas en el conjunto de La Rosaleda, entre 1975 y 1978.

Voltaire dejó un gran recuerdo en Cartagena, a pesar de que (como la inmensa mayoría de los entrenadores que han pasado por el Efesé) se quedó con la miel en los labios y no pudo ascender a Segunda con los albinegros. Se lo impidió el 'Pombazo' en 1991 y el desastre de Badajoz en 1992. No obstante, esas dos temporadas quedaron grabadas en la memoria de la hinchada albinegra. La primera debido a una remontada descomunal en la segunda vuelta que tuvo como colofón el histórico 0-3 al Hércules en el Rico Pérez, en la última jornada. Y la segunda, por lograr un histórico título de campeón del grupo III de Segunda B, por delante de Villarreal (que sí subió después en el 'playoff), Yeclano, Elche, Hércules y Getafe.

Aquel equipo de los Raudona, Alfonso, Ángel, Paco Sánchez, Queco, Palomeque, Rai, Miguelo, Egea, Sagarduy, Sixto, Sigüenza, Husillos y Cordero jugaba de memoria. Pero la cosa, como casi siempre, terminó mal. En julio del 92, tras perder el ascenso en Badajoz con aquel fatídico 5-1 en el viejo campo de El Vivero, Voltaire García no fue renovado y él mismo (excéntrico y peculiar como pocos) se encargó de convocar a los medios de comunicación para que le hicieran unas fotos y un reportaje apuntándose al paro. En las fotos de la época aparece sonriente, como siempre, obteniendo su carné de desempleado en la antigua sede del INEM, en la plaza de España.

Cuesta abajo

Una temporada más tarde entrenó al Málaga, pero fracasó en La Rosaleda y estuvo ocho años sin sentarse en un banquillo. En 2002 recaló en el Bella Vista de su país. Duró muy poco. Como en el Orihuela de Paco Gómez en 2003. Y su paso también fue fugaz por el Liverpool de Montevideo, donde entrenó al que fuera albinegro Raimondi (2005), y el Juventud de Las Piedras (2009).

Otro uruguayo muy querido en Cartagena es José Carlos Trasante, instalado en la ciudad desde que se retiró hace 30 años. Es funcionario de la Concejalía de Deportes y trabaja en la piscina de Pozo Estrecho. Como jugador, pocos han podido superar su legado. Fijo en la zaga albinegra durante los seis años seguidos en Segunda (1982-88), es considerado por todos uno de los futbolistas más destacados de toda la historia del club albinegro.

Como entrenador nunca le dieron una oportunidad de verdad. Y siempre nos quedará la duda de si podía incluso haber imitado los éxitos de su compatriota Voltaire García. En el tramo final de la campaña 2000-01, Florentino Manzano le dio el equipo a falta de once jornadas para que lo salvara. Estaba el entonces Cartagonova FC en una situación muy comprometida, con los futbolistas muchos meses sin cobrar y con muchas bajas en la plantilla. Pero Trasante dejó salvado matemáticamente al equipo en la antepenúltima jornada ante el Gramanet, con seis cartageneros en el campo, Javi Manzano, Brau, Pedro López, Coco, Diego y Rubén. Mereció que le renovaran y empezar la temporada siguiente. Pero ni siquiera lo tuvieron en cuenta y Manzano contrató a Felipe Mesones.

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