Muñiz, el héroe del fútbol modesto

Celebración. Muñiz, con la rodilla en tierra, celebra el gol que le daba el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey./EFE
Celebración. Muñiz, con la rodilla en tierra, celebra el gol que le daba el pase a la siguiente ronda de la Copa del Rey. / EFE

El futbolista de la SD Formentera representa a los miles de jugadores que sueñan con la gloria del deporte

MAITE FERNÁNDEZCARTAGENA

Dos tierras reclaman el gol de Álvaro Muñiz, que sirvió para silenciar al Nuevo San Mamés en la noche del miércoles y echar de su competición fetiche a todo un Athletic Club de Bilbao. Asturias, su tierra natal, y Cartagena que le vio crecer se emocionaban a partes iguales. Pero el gol de Álvaro lo metió el fútbol modesto.

Son las 19.35 horas. Se despierta de la siesta, lo más que ha dormido en las últimas horas. Whatsapp ya no tenía espacio para más mensajes. Muchas llamadas perdidas de compañeros. «Pensarán que estoy crecido por el gol, pero es que estoy desbordado», dice el futbolista de 29 años. Él no pensó que su gol iba a tener tanta repercusión, pero fue de entrevista en entrevista. Todo el mundo le quiere y le anima.

Su fama será más o menos efímera, porque la realidad de un jugador de Segunda B no es la Copa del Rey, sino la Liga. Muñiz juega en un equipo humilde como la SD Formentera que recientemente ha logrado el ascenso a la División de Bronce y que se ha convertido en un equipo milagro.

Estando en Tercera se metieron en la ronda de los grandes con tres eliminatorias que acabaron desde el punto de penalti y este año han dado un paso más. «Tenemos flor. En Tarazona en los penaltis, con el Logroñés íbamos perdiendo 0-2 en el 82 y ganamos 3-2 y lo de San Mamés ya lo visteis», sonríe. Su compañero Marcos Contreras, el portero, subió como loco a rematara un córner que pensaban que no iban a poder sacar. Lo había soñado el meta. La lesión y atención de Iñaki Williams propició un minuto más de añadido y él, que había salido en el minuto 77 como tercer cambio, tuvo la capacidad de convertirse en héroe, aunque el de los vídeos es el murciano Javi Rosa, ex del Cartagena Promesas.

El próximo martes estarán en el bombo. Puede haber premio gordo o un equipo incluso de su categoría como el Lleida. Tiene claro lo que se piden. «Bromeamos con plantarnos en semifinales, pero lo que queremos es uno de los tres grandes. Es algo para disfrutar y aunque fui muy de la generación de Xavi e Iniesta, creo que pisar el Bernabéu sería una jugada redonda».

El fútbol le debía una alegría. «No he tenido grandes lesiones, pero este año he estado un mes parado. La Segunda B da pocas alegrías y esto lo compensa. Mi madre que es muy buena persona, no porque sea mi madre, siempre me decía que lo mejor estaba por llegar y mira, aquí estoy».

Todos los fines de semana muchos futbolistas se pasan más tiempo en el autobús que en casa, algunos no han cobrado o no lo hacen regularmente. Una lesión les puede apartar del sustento de sus familias y nadie se acuerda. Ellos en la isla cobran regularmente y no tienen quejas, aunque pedirán una prima por esta ronda, que sea uno de los grandes cambia la cuantía. El Athletic llenó el campo y un grande lo remataría dando más tranquilidad a la entidad.

La vida en la Segunda B es algo más difícil que la de sus ídolos. Ahora deben aprovechar para hacerse escuchar. De haberle preguntado el lunes pasado por el sistema de la Copa habría dicho seguramente otra cosa. «Es verdad que a partido único tendría más emoción. También lo es que si se jugara como en Inglaterra no llegarían siempre a la final los mismos equipos, pero de jugarse en el campo del pequeño yo no habría tenido mi noche en La Catedral del fútbol. Es más impresionante que el campo del Barcelona y yo me lo habría perdido», suspira con la sensación de no creérselo.

Un gol le ha valido imágenes de televisión, entrevistas en todos los medios y que en Asturias y Cartagena le quieran más que nunca empadronar futbolísticamente. No siempre fue así. «Con dos años llegué Cartagena. Soy asturiano y cartagenero, porque desde infantil jugué en el Cartagena y me crié en los Barreros. Es verdad que piensas que han estado mucho tiempo sin acordarse de ti y ahora por un gol todos te quieren, pero no soy rencoroso. En el caso del Cartagena, aunque no sería del total agrado de mi familia, sería mi primera opción. Me daría igual que me ofrecieran dos o tres mil euros más. No me muevo por dinero. En el fútbol, si quieres hacer algo grande tienes que ir a un grande y el Cartagena lo es».

Tiene un sueño que le eriza la piel. «Me encantaría subirme al submarino como lo hizo Héctor Yuste. Pintarme la cara de negro y blanco... su gol en la ida era como si lo hubiera hecho yo». Le encantaría volver. «Tuve opciones tras el paso por el filial de haber seguido con el primer equipo en Segunda, pero he jugado en muchos sitios y aprendido mucho. Volver siendo cartagenero te puede salir bien o mal, pero me arriesgaría. Siempre será mi club y hace poco les vi en directo y creo que tienen un buen equipo y ojalá suban de nuevo», desea el hombre más reclamado del fútbol.

En las últimas horas ha recibido multitud de mensajes. Se queda con el de los suyos y las lágrimas de alegría de su madre, pero toca volver.

Con el cansancio y las celebraciones, el domingo reciben al Badalona, noveno clasificado. Ellos están en el puesto número 14 de un grupo en el que quieren «lograr los 45 puntos pronto». Su sueño sigue.

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