Monteagudo: «Llevaba mucho tiempo sin ver a tantos hombres llorar; el equipo está roto»

Alberto Monteagudo, cabizbajo, en la puerta del vestuario, al final del partido./J.M. Rodríguez / AGM
Alberto Monteagudo, cabizbajo, en la puerta del vestuario, al final del partido. / J.M. Rodríguez / AGM

Incide en la «crueldad» del gol en propia puerta en el último minuto y sostiene que lucharán por el ascenso «hasta el último día»

R. SERRANO / M. F.MAJADAHONDA

Pálido y con lágrimas en los ojos compareció ayer el entrenador del Cartagena, Alberto Monteagudo, después de que su equipo se quedara a 30 segundos de ascender a Segunda División. El árbitro añadió 7 minutos y Míchel Zabaco cabeceó al fondo de la portería de Pau Torres un saque de banda en el minuto 96 y medio. «Es difícil que sea más cruel. Ha pasado lo que queríamos que pasara, sin el último tramo. Tuvieron la pelota sin hacernos daño y no recuerdo ocasiones claras del Majadahonda. Nosotros un mano a mano con el portero, una de Aketxe, otra de Moussa...».

«Al final esto puede pasar, en el 96 tiran un saque de banda y nos lo marcamos en propia puerta. Más cruel es difícil. Si dicen que el Cartagena va asociado al sufrimiento, con esto se resume», añadió el técnico de Valdeganga. El Efesé tendrá una segunda oportunidad, el próximo fin de semana, contra el Celta de Vigo B. «Igual que hemos caído, nos levantaremos. Pelearemos la siguiente eliminatoria y estoy convencido de que la vamos a superar y vamos a luchar hasta el último día por subir», sostuvo tras el encuentro Alberto Monteagudo.

El preparador del Efesé hizo hincapié en el estado del vestuario. «El equipo está muerto ahora mismo. Llevaba tiempo sin ver a tantos hombres llorar juntos. Faltaban 30 segundos. La crueldad llegó a nuestro club», resumió. Respecto al Rayo Majadahonda, Monteagudo destacó que los de Iriondo hicieron «lo de siempre», es decir, «dominar la pelota sin generar ocasiones de gol; no nos han tirado a puerta y por eso estamos jodidos. Lo hemos hecho todo para ascender». El día ya empezó torcido con la lesión en el recto de Óscar Ramírez, en el calentamiento, y la de Rubén Cruz en la segunda parte. El utrerano está pendiente de evolución para ver si llega al próximo partido en Vigo.

Lágrimas de Sánchez Breis

El mánager general Manuel Sánchez Breis no pudo contener la emoción. Siguió la segunda parte detrás de la portería. En el pitido final, intentó secarse las lágrimas. «Es muy difícil pensar cómo reponerte, pero nosotros llevamos luchando por este sueño mucho tiempo y ni el destino ni un árbitro como el de hoy [ayer para el lector] nos van a impedir pelear por el objetivo», dijo.

Más difícil veía el reto Moisés García, uno de los líderes de la zaga. «Reflexionaremos en el vestuario, pero es muy difícil porque nos hemos vaciado. Habrá que intentar recuperar al vestuario, que está roto».

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