Medio siglo en busca de concordia

Buen rollo antes del último derbi, jugado el pasado mes de marzo en el Cartagonova. /Nacho García / AGM
Buen rollo antes del último derbi, jugado el pasado mes de marzo en el Cartagonova. / Nacho García / AGM

Los incidentes de los años 70 han dado paso a una paz casi absoluta en el presente

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

El derbi de pasado mañana, que ha vuelto a ser declarado de alto riesgo y contará con la presencia de un centenar largo de policías y vigilantes de seguridad, será probablemente el más pacífico de la historia. En los últimos años ya se han dado importantes pasos hacia la deportividad total en los Cartagena-Murcia, pero es que en esta ocasión hay previsión de que haya más murcianistas diseminados por la tribuna y el lateral que en el fondo norte bajo, el lugar reservado en principio para los peñistas granas. Solo 150 de ellos han comprado su entrada hasta el momento para estar el sábado en esa zona del Cartagonova.

Sin embargo, son muchos los que se pondrán en otros sitios del anillo superior (acompañados incluso por seguidores locales) y seguirán el desarrollo del juego con total naturalidad. Bastantes incluso han comprado su entrada en las oficinas del Cartagonova y otros lo harán el mismo sábado antes del encuentro. El club albinegro no habilitará ninguna taquilla específica para los aficionados que vengan de Murcia, quienes lógicamente podrán adquirir sus entradas en las taquillas situadas en la esquina de tribuna con fondo sur.

Afortunadamente, la concordia ha llegado a los derbis y en los últimos años, salvo algún caso aislado, todo ha transcurrido dentro de los cauces normales en citas deportivas con esta tradición. Lo cierto es que las cosas han mejorado mucho en los últimos tiempos, especialmente a partir de la temporada 2011-12, cuando la Comisión Antiviolencia empezó a a aplicar de manera casi consuetudinaria su código de sanciones a los aficionados que tenían un comportamiento indebido antes, durante o después del partido.

Estas multas (la mínima es de 3.000 euros y prohibición de acceso a recintos deportivos durante seis meses) han logrado que el individuo que antes iba a un partido así a montar un lío se lo piense dos veces antes de tirar una piedra o lanzar una botella. Las penas más duras acarrean incluso prisión para el que agreda a alguien en un campo de fútbol o en sus alrededores.

La carretera de Murcia

Todo ha cambiado en el último medio siglo de vida de los derbis y ya están olvidadas aquellas imágenes de los años 70, con aficionados cartageneros escondidos tras los eucaliptos de la vieja carretera de Murcia, a la altura de Santa Ana y Miranda, con los bolsillos bien cargados de piedras para lanzarlas al paso de los autocares que llevaban de regreso a la capital a los futbolistas y aficionados del Real Murcia.

Cuarenta años después, aún estábamos así. Por ejemplo, en en abril de 2010, aficionados murcianos, que viajaban junto a sus familias en los autobuses que la Fepemur había fletado, fueron apedreados, tanto a la llegada como a la salida de Cartagena, recibiendo varios impactos en los autobuses y rompiendo lunas en cuatro de los catorce autocares que aquella mañana salieron desde Murcia. En aquel partido se quejaron los aficionados murcianistas ubicados en el fondo norte que los seguidores locales que estaban encima suyas les lanzaron todo tipo de líquidos, orina incluida. Desde entonces se resisten a colocarse en esa zona cuando vienen al Cartagonova. No obstante, aquello no ha vuelto a repetirse y este sábado, sin ir más lejos, la primera fila del fondo norte alto quedará acotada por motivos de segurirdad. Nadie podrá lanzar nada.

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