Josua Mejías: «Hace cuatro años rechacé la oferta de un equipo de béisbol; quería ser futbolista»

Josua Mejías, en posición de batear, ayer, en la calle Ramón y Cajal./antonio gil / agm
Josua Mejías, en posición de batear, ayer, en la calle Ramón y Cajal. / antonio gil / agm

El central venezolano es un fijo en las alineaciones del Efesé y apela a la «concentración» para lograr el domingo el ascenso a Segunda

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

Un pecho tan duro como el hierro. Más de un metro y ochenta centímetros de altura. Un porte que intimida a cualquiera. Imperial por alto. Veloz al corte. Anticipativo. Robusto. A Josua Mejías (Caracas, Venezuela, 1997) le encanta el deporte. Lo ha practicado desde niño. Y lo que más, el béisbol: desde los 8 años. Con 16 entrenaba en una academia y unos ojeadores le echaron el ojo. Le ofrecieron firmar en el Gigantes de San Francisco (Estados Unidos). Dijo que no. «A mi papá no le sentó bien al principio. Yo jugaba al fútbol en el patio del colegio y me parecía más emotivo», reconoce. Ahí, tan solo hace cuatro años y medio, empieza la carrera futbolística del venezolano, subcampeón del mundo con la selección vinotinto sub 20 y central del Efesé. Es un fijo en el 'once' de Monteagudo y está listo para la batalla de este domingo en el Cerro del Espino (a las 12 horas).

- A ver, explíqueme lo del béisbol.

-Es curioso. Solo me dedico al fútbol desde hace cuatro años y medio. Antes jugada al béisbol, de tercera base, en un equipo de Venezuela. Cuando estudiaba Bachillerato en el instituto, el equipo de fútbol de mi ciudad organizó unas pruebas para captar nuevos jugadores. Nos presentamos 311 niños y el corte lo pasaban los 25 mejores. Yo fui uno de ellos, y eso que solo lo practicaba en el colegio y alguna vez que había probado el fútbol sala.

- Qué bueno.

-Continué en el fútbol porque me gustó mucho más, porque es más emotivo. Mis padres siempre me han apoyado cuando he practicado uno u otro deporte, incluso cuando les dije que quería jugar al fútbol. A mi padre le costó asimilarlo, se llevó un golpe muy duro. Yo estaba a punto de firmar por un equipo profesional en San Francisco (Estados Unidos), pero renuncié. Estaba en una academia de beisbol, allí te examinan y me salió un ofrecimiento de Gigantes de San Francisco. Hablé con mi papá y le dije que quería probar con el fútbol. Mi vida pudo ser totalmente diferente. Era tercera base y la verdad es que sí me gustaba, pero por mi edad tenía que irme a una academia. Allí no jugaba, solo entrenaba, y por eso yo creo que me aburrí. No competíamos.

- ¿Cómo ve el partido del domingo?

-Estamos muy unidos. En el vestuario tenemos entre ceja y ceja el ascenso. Hace dos semanas dimos un paso muy importante logrando el primer puesto del grupo. Eso nos ha permitido estar en la situación actual: a 90 minutos del objetivo. Con la victoria del pasado sábado contra el Rayo Majadahonda, lo tenemos más cerca. Con un empate o una victoria en el Cerro del Espino, que es lo que vamos a buscar allí, estaríamos en Segunda.

«La clave es mantener la portería a cero; si lo logramos, estaremos en Segunda División» El ascenso

- ¿Cuál es la clave?

-La clave es mantener la portería a cero. Si lo logramos, estaremos en Segunda. Obviamente, para eso debemos mantener la concentración durante los noventa minutos y seguir las indicaciones del míster. Lógicamente, no hay que salir a defendernos, porque el Cartagena no es un equipo que haga eso: somos uno de los mejores fuera de casa, ahí están los números y eso se tiene que ver el domingo. Hay que hacer lo mismo que hemos hecho anteriormente, y salir a ganar el partido.

- La semana pasada, por momentos, el equipo lo pasó mal, sobre todo tras encajar el gol del empate.

-Sí, al final nos empataron al borde del descanso. Pero sabemos lo que hay; en las eliminatorias pueden ocurrir esas cosas, porque todo es muy ajustado. Pero al final yo creo que hicimos un gran trabajo. Nos repusimos para darle la vuelta al marcador, gracias al gol de Aketxe. Nosotros teníamos claro desde el principio que nuestra meta era salir a ganar, sea como sea, para luego ir a Madrid y ascender. Lo teníamos en mente todos. Supimos defendernos de los ataques del Majadahonda, pese a que saben mover muy bien la pelota. Tapamos todas sus virtudes.

En ese sentido, creo que fueron determinantes Rubén Cruz y Aketxe. Marcan la diferencia y no desaprovechan ninguna oportunidad. También considero que Pau [Torres] hizo muy grandes paradas. Hay que valorar el esfuerzo de todos. Cuando estamos en la cancha siempre lo damos todo para ponernos por delante.

«Creo en Dios y siempre me persigno antes de los partidos para que me cuide y me dé la victoria» La religión

- ¿Se esperaba ser titular tantos partidos?

-Respondo a las oportunidades que me da el míster. Las aprovecho al máximo y siempre trato de que nos quedemos con la portería a cero. Es mi primera experiencia fuera de mi país, eso es cierto. Apenas llegué al club y sí que me costó al principio adaptarme. Poco a poco cogí confianza, y para nada me imaginaba que iba a jugar tanto. Para mí fue difícil empezar desde cero en Cartagena, de verdad: conocer a cada jugador, aprenderte de nuevo todos los nombres, saber cómo juega el equipo, adaptarte a ese estilo... Poco a poco lo conseguí. Me siento muy feliz de pertenecer a este club. Es una ciudad grandiosa y con grandes fanáticos al fútbol.

- ¿Ha tenido que ver en eso su madurez? Solo tiene 20 años...

-Creo que sí. Hubo un momento de la temporada en que no tenía minutos. Yo era consciente y seguía trabajando día a día. Al final, si llegas lejos, será por ti mismo, por tu esfuerzo. Nunca me di por vencido, seguí entrenando al máximo porque sabía que, si el míster me daba la oportunidad en algún momento, tenía que estar preparado. Se me dio la opción y todo va bien, gracias a Dios.

- También es duro estar fuera de su país.

-No hay nada más difícil para una persona que estar lejos de su familia. Siempre había estado cerca de ellos. Me he tenido que acostumbrar, pero los extraño mucho. Ellos son mi máximo apoyo y creo que gracias a ellos estoy donde estoy. También es gracias a mi mamá; se vino conmigo a Cartagena los primeros meses.

- ¿Es feliz?

-Soy una persona divertida, que siempre está contenta. Me gusta bailar y escuchar música. Trato de transmitirlo a los demás. En mi tiempo libre me gusta salir con mi pareja a pasear por el centro, y por el puerto. También dedico un tiempo a hablar por internet con mis compañeros de la selección de Venezuela, y a jugar a la videoconsola con ellos. El resto lo dedico a descansar.

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- ¿Algún ritual?

-Creo en Dios. Siempre me persigno antes de cada partido y le pido a Dios que me cuide y me dé la victoria.

- ¿Le gustaría quedarse en el Efesé? Paco Belmonte dijo recientemente en Radio Marca Cartagena que están dispuestos.

-Lo escuché, sí. Me parecería muy buena idea. Pero ahora mismo quiero que acabe el torneo y retomar luego ese tema. Cartagena es una ciudad tranquila y muy bonita. Me gusta. He visto todas las estructuras romanas y me encanta ir a Cala Cortina.

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