José Carlos Trasante: «No me voy a retirar mientras mi cabeza funcione, pero ya no estoy para tonterías»

José Carlos Trasante posando en el campus de fútbol base de la UPCT, el pasado jueves en La Vaguada.
José Carlos Trasante posando en el campus de fútbol base de la UPCT, el pasado jueves en La Vaguada. / Antonio Gil / AGM

El exjugador y exentrenador del Cartagena sigue en la brecha: «Me gusta el día a día en el césped»

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

José Carlos Trasante (Progreso, Uruguay, 1953) acaba de cumplir 30 años en los banquillos. Desde que colgó las botas, con 34 años y con un pequeño homenaje antes del que a la postre fue el último partido en Segunda A en la historia del Cartagena Fútbol Club (un 2-1 al Elche en el Cartagonova en mayo del 88), el uruguayo afincado en Cartagena siempre ha tenido trabajo. Ha entrenado equipos durante todas las temporadas desde 1988 al actual 2017. Es uno de los pocos entrenadores de la Región que nunca ha estado en el paro. Su hoja de servicios es extensa. Cartagena juvenil, Naval, Cartagena B, Manucci (Primera peruana), Relesa Las Palas (dos etapas), Orihuela (dos etapas), Mazarrón, Macael, Alhameño, Ceuta, Serrallo de Ceuta, Cartagena (Segunda B), Lorca (Segunda B), Mar Menor, Cartagonova (Segunda B), Almansa (Segunda B) y Pinatar, club este último al que ha entrenado durante las siete últimas temporadas, en Preferente y en Tercera.

- Lo que nunca había hecho era un campus con niños. Y estas dos últimas semanas ha liderado uno en La Vaguada, bajo el sello de la Universidad Politécnica de Cartagena.

- Estoy muy contento por cómo ha ido todo. Tengo 63 años y es la primera vez que dirijo un campus. Nunca lo había podido hacer porque en estas fechas siempre estaba cargado de trabajo, preparando plantilla y pretemporada. Este año la cosa va muy lenta en el Pinatar y he aprovechado para disfrutar de esta experiencia. El trabajo de Pani [jugador del filial del Extremadura] y de Alfonso ha sido fundamental, así como el apoyo de la directiva de la AD La Vaguada. Me lo han puesto todo muy fácil. Hemos tenido a más de 60 niños de entre 5 y 15 años y hemos tenido invitados importantes, como Arturo, Sergio Jiménez o Yepes. Hemos tocado conceptos muy básicos, de control y toque, y obviamente no hemos querido abrumar a niños que vienen a ver si este puede ser el primer paso para luego incorporarse a un equipo. Tampoco queríamos que esto fuera una simple guardería en el que los padres pudieran dejar a los niños aparcados una vez acabado el colegio. Se ha hecho un gran trabajo, con el apoyo de la UPCT. Hemos hecho un curso de primeros auxilios y hemos visitado los lugares emblemáticos de la ciudad. En resumen, la experiencia ha sido muy enriquecedora.

- ¿Y ahora qué?

- De momento, me voy a tomar unos días de vacaciones. En el Pinatar cuentan conmigo, ya sea como entrenador o como director deportivo. Yo quiero seguir en el verde. Me gusta el día a día en el césped y este año he acabado con muy buenas sensaciones. Me llamaron cuando quedaban 12 jornadas y el equipo estaba en zona de descenso. Teníamos un calendario durísimo y estuvimos ocho jornadas sin perder, enfrentándonos a Lorca Deportiva, Lorca B, UCAM y Yeclano, entre otros. Salvamos al equipo en la última jornada, con un gol a dos minutos del final. Y la verdad es que todos necesitábamos un final así de estimulante y motivador para tomar fuerza de cara al futuro. En estos momentos, hay gestiones con un grupo de fuera que parece que quiere invertir en el fútbol de San Pedro del Pinatar. Pero ya sabemos cómo son estas cosas. No hay nada decidido y aún tenemos que esperar para saber qué proyecto se va a poner en marcha.

Orihuela:«Empatamos contra los seis primeros y Paco Gómez me echó. Me quedé pasmado»

Almansa:«Un directivo quería que jugaran dos chicos del pueblo. No pasé por el aro y me despidieron. Me afectó muchísimo»

Cartagonova FC:«Manzano me dio el equipo a falta de 11 jornadas y lo salvé. Ni siquiera pensaron en mí para el siguiente año»

Pinatar: «Están negociando con un grupo inversor y cuentan conmigo. Quiero seguir entrenando, pero aún no se sabe nada»

Su carrera en los banquillos: «No echo la culpa a nadie. Me faltó mano izquierda y controlar detalles de marketing y relaciones públicas»

Su pasado como futbolista: «Los años del Almarjal fueron preciosos y fuimos capaces de estar seis años en Segunda»

El descenso de 1988: «Andrés Martínez chocó con el Ayuntamiento y por muy poco dinero se fue todo al traste»

El trato a los veteranos: «Van a poner el nombre del nuevo pabellón a Javi Matía. A nosotros nunca nos han tenido en cuenta»

El proyecto de Belmonte: «Me gusta. Por primera vez en mucho tiempo las cosas se están haciendo con cabeza»

- ¿Tiene alguna otra oferta?

- No. Y es que yo tampoco me vendo ni me muevo para encontrar equipo. Estoy cómodo en San Pedro del Pinatar y no me voy a retirar mientras mi cabeza esté funcionando al 100%, como está ahora. Pero ya no tengo edad para tonterías y para soportar ciertas cosas. No tengo representante y no voy por ahí dejándome querer. A estas alturas, después de 30 años entrenando, yo creo que todo el mundo me conoce perfectamente, al menos en el grupo XIII de Tercera División.

- ¿Cree que su tren ha pasado ya definitivamente o aún se ve en un proyecto grande de Tercera o incluso en un banquillo de Segunda B?

- No soy ingenuo. Tengo una edad y desde hace años me tomo mi profesión de otra manera. Pero la esperanza no la pierdo, estoy totalmente actualizado y no me voy a rendir. Es cierto que yo me llevé dos golpes muy dolorosos que me hicieron replantear mi carrera y pasé de ser un entrenador profesional a ser un entrenador semiprofesional.

- ¿Qué pasó?

- Lo primero fue lo de Orihuela. Llegué en la jornada 7, después de que Asensi hubiera hecho un punto en seis partidos. Teníamos muchas limitaciones y una plantilla descompensada, pero fuimos levantando el equipo. Nos costaba mucho ganar, pero tampoco perdíamos. Empatamos todos los partidos contra los mejores del grupo, Barça B, Gramanet, Alicante, Hércules, Castellón y Figueres. Cuando el calendario se suavizaba, un lunes por la mañana me dijeron que estaba despedido. El presidente era Paco Gómez, justo el año antes de ir a Cartagena. Le llamé para pedirle una explicación y me dijo: ‘señorito, yo te quiero mucho. Pero me han dicho que no puedo echar a once y que tengo que echar a uno. Y te tengo que echar a ti’. Me quedé pasmado, mirando a la pared. Trajeron a Voltaire García y lo echaron seis partidos después, justo cuando se certificó el descenso matemático a Tercera. Tres años después me dieron el proyecto del Almansa, donde yo había estado cuatro meses como jugador y dejé un gran recuerdo porque subimos a Tercera. Era el debut del equipo en Segunda B y en la jornada 17 llevábamos 20 puntos y estábamos a tres puntos del ‘playoff’ de ascenso. Un directivo estaba empeñado en que fueron titulares dos o tres jugadores del pueblo y yo me negaba porque no daban el nivel para Segunda B. No pasé por el aro y me echaron unos días antes de Navidad. Me volví a quedar mirando a la pared, sin entender nada. Y luego estuvo el golpe que me llevé en el año 2001 en el Cartagonova.

- Aquello en el Cartagonova lo recuerdo bien. Salvó al equipo del descenso y nadie se lo agradeció.

- Floro [Manzano] me dio el equipo a falta de once jornadas para que lo salvara. Estábamos en una situación muy comprometida, con la gente con mucho tiempo sin cobrar y con muchas bajas en la plantilla. Recuerdo que logramos la salvación matemática en la antepenúltima jornada ante el Gramanet, con seis cartageneros en el campo: Javi Manzano, Brau, Pedro López, Coco, Diego y Rubén. Y le ganamos al Barça B de Víctor Valdés e Iniesta con un golazo espectacular de Sanromán. Modestamente, pienso que merecí que me dieron una oportunidad. Pero llegó el verano y ni siquiera se me tuvo en cuenta para la siguiente temporada. Ficharon a Felipe Mesones y el año siguiente fue otro desastre, aún peor.

- Mi sensación es que su carrera de entrenador ha sido larga pero menos brillante de lo que merecía. Estaba preparado, pero le faltaron oportunidades de verdad. ¿Dónde ha estado el problema?

- Mi frustración es no haber podido entrenar dos o tres años al Cartagena, por ejemplo, o que no me hayan dado un proyecto de verdad en Segunda B, para poder demostrar mis capacidades. Estuve cinco años en Las Palas con Ginés Pagán y fue maravilloso. Me dejaban trabajar y tenía potestad para hacer lo que considerara oportuno. Mi frustración es no haber tenido nunca algo así en Segunda B. Lo de Almansa me dejó muy tocado e incluso sufrí una taquicardia y eso me hizo empezar a verlo todo de otra manera. No tiré la toalla, pero miré otras cosas y tuve otras prioridades en la vida [por las mañanas trabaja de operario en la piscina municipal de Pozo Estrecho]. Yo no le echo la culpa a nadie. No tuve mano izquierda, no supe manejar esas otras cosas que están en el fútbol, a su alrededor, y que no se ven. Tengo claro que me faltó controlar todos esos detalles de marketing y relaciones públicas que ahora son tan necesarias y que yo, como entrenador, no desarrollé convenientemente. No valgo para eso.

- ¿Cómo recuerda su llegada a Cartagena, en el verano de 1982?

- Mi recuerdo es muy dulce. Había estado en el Rayo Vallecano, en el Algeciras y en el Xerez. Tuve ofertas de Betis, Sevilla y Cádiz, pero el Xerez pidió un dineral y no se hizo la venta. Entonces solo había tres extranjeros por equipo y estábamos muy cotizados. Yo no olvidé aquello y en el 82 tenía la oferta del Cartagena, que era de 250.000 pesetas, y la de renovación del Xerez, que era de 400.000. Pero vi mucho interés en Carlos Conesa y Floro Manzano y me vine. Recuerdo mi primer día en Cartagena. Me ayudó mucho Alfonso Melenchón para asentarme aquí, después de que Baby le pidiera que me ayudara. Primero viví en Jorge Juan y luego me mudé a Juan Fernández. Aluciné con aquellos gigantes eucaliptos de la Alameda, que ya no están. Vi una ciudad preciosa, con grandes avenidas y un Puerto natural muy bonito. Me enamoré y 35 años después sigo aquí, con hijos y nietos incluidos.

- En lo deportivo fueron seis años seguidos en Segunda A, algo que nunca más se ha repetido en Cartagena. ¿Con qué se queda de aquellos años?

- Fueron temporadas preciosas, con aquel ambiente a fútbol de toda la vida que había en El Almarjal. Nos chillaban y eran muy críticos con nosotros cuando lo hacíamos mal, pero también nos llevaban en volandas cuando lo necesitábamos. En lo económico hubo muchas apreturas y la infraestructura del club era muy precaria, pero éramos unos luchadores y fuimos capaces de mantenernos seis años en Segunda A. Fue una pena que se bajara justo el año que se inauguró el nuevo estadio.

- ¿Qué falló en aquella temporada 1987-88?

- Andrés Martínez, el presidente, tenía un gran proyecto de futuro, pero chocó con el Ayuntamiento y por muy poco dinero todo se fue al traste. Fue una pena. Yo creo que esta ciudad no le ha hecho nunca justicia a Andrés [Martínez] por todo lo que hizo por el fútbol de la ciudad. Estuvo seis años de presidente y los seis con el equipo en Segunda A.

- Hablando de justicia, es usted el tercer jugador con más partidos jugados en Segunda A en la historia del fútbol cartagenero, con 181, solo superado por Sagarduy y Paco López. ¿Se siente valorado?

- La gente joven ni me conoce. Y aquí no se suele ser justo con el pasado. Quitando a Perico Arango, que ha pasado de generación a generación, los demás ni existimos. Me da pena, por ejemplo, que nadie hable de lo que hicimos entre el 82 y el 88. Te pongo un ejemplo. Un día entré al bar del estadio [Cartagonova] y vi mil fotos antiguas allí colgadas. Había un montón de fotos de jugadores que ni conocía. Y la mía no estaba. No me lo podía creer. Hablé con Isi [encargado del bar y del pequeño museo de la historia del fútbol local] y puso mi foto. Otro ejemplo. Van a ponerle el nombre del nuevo pabellón a Javi Matía. El chico se lo merece y ha dado mucho por el fútbol sala de la ciudad. Yo veo que a los Sagarduy, Paco López, Huertas, Trasante, Pani o Melenchón, por decir algunos nombres, ni siquiera se les ha tenido en cuenta para cosas así. No quiero dar la imagen de viejo cascarrabias que se queja de todo. Ni mucho menos. Simplemente lo digo porque nunca me he callado y a estas alturas de mi vida puedo decir libremente lo que pienso. Y yo creo que en otras ciudades se trata mejor a los veteranos.

- ¿Qué le parece el actual proyecto de Paco Belmonte en el Efesé?

- Me gusta. Por primera vez en mucho tiempo veo que se están haciendo las cosas con cabeza.

- ¿A qué se refiere?

- Hace dos años, cuando se fundó la plataforma ‘Salvemos al Cartagena’, me invitaron a un acto en la cafetería de Pani y lo que yo dije es que era importante salvar al club, pero que luego era igual de importante saber qué se iba a hacer con él. Salvarlo sí, vale. Ahí le doy un gran mérito a Manolo Palomeque. Lo que hizo no tiene precio y no se le ha valorado como se merecía. ¿Y luego qué? Esa era la pregunta. Afortunadamente, este luego va por buen camino. El equipo se ha quedado cerca de subir esta temporada y se están poniendo las bases sólidas para el futuro. Yo soy un enamorado del trabajo de cantera y estoy convencido de que trabajando bien las bases en Cartagena, con 220.000 habitantes, puedes sacar 6-7 jugadores para el primer equipo. Y espero que por fin se construya una Ciudad Deportiva. Es muy necesaria.

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