Jiménez: «Mi deseo era seguir»

Sergio Jiménez y el manager del Cartagena, Manuel Sánchez Breis, ayer, tras la rueda de prensa de despedida en el Cartagonova. agm/ PEDRO MARTÍNEZ /
Sergio Jiménez y el manager del Cartagena, Manuel Sánchez Breis, ayer, tras la rueda de prensa de despedida en el Cartagonova. agm / PEDRO MARTÍNEZ /

El capitán y buque insignia de la cantera se despide del Efesé tras seis años y ficha por El Ejido

RUBÉN SERRANO CARTAGENA.

El cartagenerismo vivió ayer una jornada triste, llena de emociones. Tocaba despedida, un adiós que estaba cantado desde semanas. A las doce del mediodía, escoltado por su familia, llegó a la sala de prensa del estadio Cartagonova nada más y nada menos que el canterano que más ha mamado el club en la última década. Sergio Jiménez, «un poco nervioso» por el momento, quiso despedirse en una rueda de prensa de los compañeros, aficionados y medios de comunicación que durante seis años le acompañaron en esta aventura en el Efesé; se marcha el chico de Los Belones, que creció en el club de sus amores, tras ser capitán y haber defendido la camiseta durante 147 partidos.

El centrocampista de Los Belones, con 147 partidos en el club, asegura en su adiós que «no esperaba» que los directivos fueran a prescindir de él este año

Jiménez debutó con 19 años y se va con 25. Era un niño cuando le dieron la oportunidad una noche de miércoles, en 2012, en un intrascendente encuentro de Copa Federación ante el Yeclano. Ahora es un hombre hecho y derecho, que las ha visto de todos los colores en el Efesé. Lógicamente, no pudo contener las lágrimas durante su breve discurso, lleno de gesticulaciones y muestras de evidente emoción. Hace las maletas con la espina clavada de no continuar en casa. No se imaginaba un futuro lejos de Cartagena. «Esto es el fútbol, me quedaba otro año de contrato y no me lo esperaba, pero bueno», dijo, apagado, en una abarrotada sala de prensa, con aficionados, familiares y el grueso de la primera plantilla del Cartagena presentes. También se mantuvieron fuera de las cámaras, por petición del jugador, Paco Belmonte y Manuel Sánchez Breis.

Ellos fueron los encargados de comunicarle al de Los Belones que no contaban con él. Tanto el propio dueño del club como el manager general lo tenían claro desde el principio: mantuvieron una reunión con él apenas unos días después de acabar la temporada (el 24 de junio), tras perder el ascenso contra el Extremadura. Desde ese momento, Jiménez sabía que su etapa había alcanzado la fecha de caducidad. Él, en una muestra de caballerosidad, mantuvo su agradecimiento hacia ellos por el trabajo al frente de la entidad. «Gracias a ellos creo que el club está a un nivel altísimo y en una categoría que no se merece», explicó.

«No me lo esperaba. Tenía un año más de contrato, pero el fútbol es así y seguiré creciendo fuera»

«Buscan a un futbolista mejor en mi posición y respeto la decisión. Gracias a ellos el club está a un nivel altísimo»

«Sé que a veces he estado mal, por las lesiones y la cabeza. Lo admito. He intentado ayudar en todo»

«Me ha tratado como a un jugador más, pero nunca me dijo si contaba conmigo o no»

Jiménez incidió en varias ocasiones en que no era su deseo irse del Cartagena; tenía contrato hasta junio de 2019, era la cabeza visible de la cantera, el buque insignia y espejo para los miles de chavales que practican fútbol en la ciudad, y aspiraban a seguir sus pasos. Además, tenía el respaldo de buena parte de la afición y, hasta hace bien poco, también el de la directiva: siempre se dijo de él, en público y en privado, que estaba llamado a ser el sucesor del excapitán Mariano Sánchez. «Toca marcharme y seguir creciendo fuera de casa». Su próximo destino será el CD El Ejido 2012. Allí tendrá contrato durante dos temporadas.

En el club entienden que el rendimiento de Sergio Jiménez ha bajado en el último año y medio, por sus problemas de rodilla y la falta de continuidad, y que tanto Belmonte como Breis pueden encontrar algo mejor en el mercado para esa posición. «Ellos lo piensan así y hay que respetar la decisión. En el fútbol, a veces estás mejor y otras, peor», comentó al respecto. El de Los Belones, para su defensa, quiso dejar muy claro que ha «intentado darlo todo siempre», pese al calvario de su rodilla: con 20 años sufrió una gravísima lesión, de la que fue operado en muy poco tiempo en dos ocasiones, por una infección.

La rodilla y la cabeza

Desde ese momento, él mismo ha confesado abiertamente que no ha vuelto a ser el mismo, y que llegaba muy cansado al tramo final de los partidos. «Sé que a veces he estado mal. Lo admito, por cuestiones de mi lesión y de la cabeza», sostuvo, vinculado a otros momentos personales muy duros para él, como la desaparición de su padre. «He intentado ayudar en todo lo posible. No me lo esperaba, yo quería seguir. Nunca te imaginas salir de un sitio cuando estás tan a gusto. Seguiré fuera, donde me sienta valorado y me quieran», aseguró.

La decisión de Belmonte y Breis era tan firme (han recibido críticas por ello) que ni siquiera el entrenador Gustavo Adolfo Munúa ha podido hacer nada por revertir la situación. El dueño del club dijo lo contrario en la presentación de la campaña de abonados, que la última palabra la tenía el uruguayo. Jiménez, con sus declaraciones, lo desmintió. «Si te soy sincero, Munúa me ha tratado como a un jugador más, pero nunca me ha dicho nada. No te voy a engañar. Nunca me comunicó si contaba o no conmigo».

La llamada de Mariano

A lo largo de estos años, el niño prodigio de las bases vivió grandes momentos. Quiso rememorar aquella salvación sobre la bocina en Las Palmas, con Manolo Palomeque en el banquillo y él de líder de la manada. Mariano Sánchez, su ídolo, le llamó por teléfono. «Me dijo que esté tranquilo, que seguiré creciendo fuera. Siempre me fijé en él y sé que lo voy a tener cuando lo necesite».

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