Jiménez, apellido de capitán albinegro

José Francisco, junto a su tío Sergio, en el vestuario./Pablo Sánchez / AGM
José Francisco, junto a su tío Sergio, en el vestuario. / Pablo Sánchez / AGM

Sergio se perfilaba desde joven como el recambio natural de Mariano Sánchez en el centro del campo del Cartagena. Su sobrino José Francisco, con quince años, juega en la cantera y sueña con coincidir en el terreno de juego con el futbolista de Los Belones

MAITE FERNÁNDEZCARTAGENA

El mundo del fútbol está lleno de sagas. Xabi Alonso, hijo de Perico y hermano de Mikel son un ejemplo. Los tres Ñíguez, hijos del exalbinegro Boria son quizás lo más famosos del momento. Jordi también siguió los pasos de una de las eternas figuras de este deporte como Johan Cruyff, que marcó una época. Padres e hijos y hermanos, que incluso en algunos casos han sido rivales sobre el terreno de juego.

En Cartagena, parece que llamarte Jiménez de apellido empieza a apuntar a un buen centrocampista para el FC Cartagena. Ahora el Efesé tiene dos en sus filas, aunque el más joven es todavía un niño que intenta despuntar en el cadete de la Liga Autonómica. El mayor vive un buen momento como capitán a las órdenes de Alberto Monteagudo.

José Francisco Jiménez Rodríguez tiene 15 años y está en las bases del club. Siente adoración por su tío y quiere seguir los pasos, sabiendo de que no es sencillo el objetivo. «Ver a mi tío como capitán del Cartagena es un orgullo y además es un ejemplo para mí que quiero dedicarme al fútbol», explica el chaval que llega al estadio acompañado de su padre.

Su sueño: «Coincidir con mi sobrino en el campo es una ilusión que tengo y es un orgullo que se parezca tanto a mí»

Su momento: «Ya trabajo sin dolor en la rodilla. He sufrido mucho, pero he terminado el año mejor que nunca»

El futuro: «Tenemos que llevar mejor la presión en casa y aprender de los errores de la pasada campaña»

Tiene al capitán del Cartagena en la familia y eso siempre es una ayuda para entender los entresijos de un mundillo en el que triunfar no está al alcance de todos. Tienen conversaciones de fútbol y él, un espejo en el que mirarse y que le dice que se parecen. José Francisco se queda con el más importante de los consejos. «Me dice que no me rinda nunca». No lo hizo él, a pesar de los problemas que se le han podido presentar hasta ser uno de los capitanes del Efesé.

La genética le lleva a ser casi tan alto como su tío, pero el resto de la familia había elegido la delantera y él ha querido iniciarse como pivote defensivo. «Tengo parecidas condiciones y creo que es un poco la familia que también influye», sonríe el chaval que se emociona por los pasillos del renovado estadio Cartagonova. Quiere que algún día su foto esté en esos pasillos que ahora decoran frases de motivación y las imágenes de la actual plantilla.

Ha visto muchos partidos de Sergio. Siempre que puede acude al Cartagonova a disfrutar del equipo y sabe los principales talentos del jugador de Los Belones. «Mi tío tiene mucha fuerza y si pierde un balón siempre va a recuperarlo».

Les dicen que hay un gran parecido entre ambos. Ahora juegan en el mismo club y de ahí surge uno de los sueños de José Francisco. «Quiero llegar hasta donde ha llegado él, pero además me gustaría jugar junto a él. Tener esa oportunidad sería cumplir un sueño».

Sabe que a su tío le quedan muchos años de fútbol y él tiene esa ilusión. Casemiro y Sergio Busquets, aunque tiende más hacia los aficionados del Real Madrid, son los ídolos que le hacen querer jugar al fútbol además del hermano de su padre. De momento no se plantea otro futuro que no sea el de progresar en este difícil mundo del balompié.

No recuerda el último ascenso, pero desea que su tío y el club consigan uno en este mismo curso para estar presente. Ellos, en el cadete, iniciaron la temporada como un tiro. Ahora van quintos, pero dice que jugando muy al fútbol. «El fútbol tiene muchas dificultades, pero es lo que quiero hacer», decía un chaval que no quiere subir peldaños gracias a ser familia de Sergio y de hecho preguntó si tenía algo que ver con su llegada al Cartagena. Pronto será juvenil y quiere hacerse camino por sus méritos propios y por ir dando pasos firmes.

A priori, el parecido físico no es excesivamente grande, pero la timidez y la humildad si las ha heredado del jugador del primer equipo. Sergio sonríe viendo a su sobrino y comprobando las dificultades que tiene para posar a las órdenes del fotógrafo.

A él todavía le cuesta eso y gritar un poco más. Es otro tipo de relevo, porque él todavía recuerda las continuas comparaciones con Mariano Sánchez, que le hizo el traspaso de poderes y lo preparó para ser el futbolista que es hoy.

«Imagina, me hace mucha ilusión ver un mini yo. Un orgullo que se parezca tanto a mí. Mis hermanos me dicen que no solo es por el juego, sino por cosas como la forma de peinarnos. Ya está casi tan alto como yo y solo tiene quince años. Tiene condiciones. Ojalá llegue al primer equipo y podamos jugar minutos juntos». En eso coinciden. Sería bonito para ellos y para ese otro lado del fútbol más emocional.

Parece que el apellido lleva al centro del campo, aunque no siempre fue así. «Mis dos hermanos jugaban en punta, pero nosotros hemos salido grandes y las condiciones ayudan porque imponemos como pivotes en el centro del campo»; explica Sergio.

Tiene claro que el mismo consejo que le da su sobrino en privado, tendrían que cogerlo todos los canteranos. «Tiene que trabajar mucho y aprender cada día de sus compañeros y de su entrenador. Es como yo. Somos muy tímidos. No nos gustan las entrevistas, ni levantar la voz. Tiene que crecer y a lo mejor él puede tener más mala leche, porque ya la saco poco y eso ayuda dentro del equipo», desea.

Le recuerda a la situación que vivió con Mariano Sánchez, aunque no fueran familia. «No puedo ir a verlo con el cadete, porque coincide con mis partidos fuera de Cartagena muchas veces, pero me recuerda mucho a mí cuando jugué con Mariano y él me decía que nos parecíamos mucho. Ahora siento que la situación con él es la misma que yo viví entonces». Es el primero que quiere que se relevo generacional triunfe por sí mismo y no necesite su ayuda e insiste en su consejo. «Tienen que ser muy humildes, aprender cada día para ir progresando y poder llegar».

Entre sus charlas no hay hueco para las cosas malas del fútbol. Siempre estará para apoyarle, pero prefiere que ahora disfrute y no piense en las numerosas dificultades. Él ha vivido algunas en lo extradeportivo y también lo físico.

Atravesaba un buen momento antes de marcharse a disfrutar de las vacaciones. «No empecé bien por el aspecto físico. Me reservé en verano por la rodilla y mis compañeros estaban mucho mejor que yo. He ido cogiendo el ritmo y la verdad es que estoy súper feliz, porque ahora no siento nada de dolor y esa sensación de entrenar sin dolor es maravillosa. Estoy deseando volver porque es el periodo en el que mejor me encuentro. Sufro cuando no llego en balones divididos a los que si estoy bien llegaría. Solo pienso en seguir cuidándome», explica el centrocampista albinegro.

Se marchaba al descanso, con la sensación de que se han hecho bien las cosas. «Hemos hecho una buena primera vuelta. Ser campeones de invierno es algo que habrían querido todos los equipos. «Hemos cometido fallos en casa y hay que arreglarlo, porque no podemos repetir la segunda vuelta del año pasado». Como Pau Torres, cree que hay que aprovechar la aportación e implicación de la afición para arreglar los números como locales. «No sé decirte. A lo mejor el nerviosismo y la presión, pero todo sabemos lo que es Cartagena y el Cartagena. La gente exige y debemos aprender a llevarlo y tirar hacia delante. Yo siempre jugaría en casa para aprovechar el empuje de los aficionados».

No cree que el hecho de mantener el estilo del pasado año sea ventaja para los rivales. «Todos los equipos conocemos a los rivales. Es verdad que nos han podido coger el estilo, pero tenemos un gran equipo para jugar el balón y dominar el juego y hacerlo por mucho que nos espíen o nos analicen».

Hay nombres propios que destacan en esta primera vuelta. La evolución de Pau Torres o los goles de Aketxe son algunos de ellos. «Aketxe nos está dando bastantes puntos. Es un pedazo de delantero y espero que esté igual de acertado en la segunda vuelta para acercarnos al objetivo. Lo mismo con Pau Torres, que no sé el motivo de que la gente dudara. No lo entendía, porque ha demostrado que es un portero de otra categoría y nos va a seguir ayudando para estar en Segunda División».

Espera que los compañeros que salen en el mercado de invierno encuentren un buen lugar para seguir jugando y que los que lleguen aporten el máximo para ser todavía más fuertes. Una de las fortalezas para él sigue siendo Alberto Monteagudo. «El míster es el ideal para este Cartagena. Es sinceramente el mejor que he tenido. Me ha hecho mejor jugador y siempre ha apostado por mí a pesar de los problemas de mi rodilla».

El canterano asegura que aprendieron de los errores del pasado curso para no repetirlos y que la clasificación está demasiado ajustada como para relajarse. «Ya se ha visto que el Extremadura es muy fuerte, de los mejores de la categoría. El Murcia tiene buenos jugadores y la tabla está muy ajustada. Sacamos seis puntos al quinto. Si te despistas dos partidos puedes verte fuera del 'playoff'. No hay que relajarse y aprender que no podemos cometer los errores de la segunda vuelta del pasado curso».

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