Ilusión en la grada con el Extremadura en el horizonte

Un grupo de aficionados, con banderas, bufandas y camisetas albinegras, ayer. /Pablo Sánchez / AGM
Un grupo de aficionados, con banderas, bufandas y camisetas albinegras, ayer. / Pablo Sánchez / AGM

La afición apoyó mucho en los momentos más delicados; un grupo de jugadores agradeció el gesto y salió de nuevo al césped tras el pitido final

RUBÉN SERRANOCARTAGENA

No fue la mejor entrada de la temporada, desde luego. Pero probablemente, los 9.238 espectadores que presenciaron ayer en directo la victoria del Cartagena contra el Celta B supieron interpretar como pocos y al pie de la letra los grandes momentos del partido. Fueron menos, sí, pero estuvieron ahí, encima de cada segundo, para saltar al más mínimo y apoyar en los peores momentos, cuando el filial celeste merodeaba el gol. Tan bien lo hicieron, que se llevaron una doble alegría a casa: el pase a la final de la fase de ascenso, para soñar de nuevo con la Segunda División; y el agradecimiento de un grupo de futbolistas albinegros, que salieron del vestuario para festejarlo con unos hinchas del fondo norte alto.

Que la afición cicatrizó la herida del varapalo en Majadahonda fue una realidad palpable durante toda la semana, y confirmada unas horas antes del comienzo de la cita. Con una hora y media por delante para al arranque, más de mil hinchas (algunos encaramados en lo alto de los muros de Tribuna) recibieron a los jugadores del Cartagena, a su llegada al estadio Cartagonova en el autobús. La plantilla estuvo concentrada el sábado en San Pedro del Pinatar y todos quisieron dar la bienvenida a los Aketxe, Rubén Cruz y compañía en la puerta de acceso a los vestuarios. Dentro del campo, ni siquiera el central celeste Juan Antonio Ros, de Los Nietos, se escapó de la pitada inicial. Con menos público que en otras tardes, pero bajo una misma atmósfera irrespirable para el rival.

El Cartagena tuvo que sudar (y sufrir) para sacar adelante la eliminatoria. La grada lo sabía y apoyó a los suyos en los momentos más duros. Cuando Pau Torres se llevaba las manos a la cabeza, tras una clamorosa acción de Eckert al borde del descanso, las 9.238 gargantas, tras unos segundos sin voz, aplaudieron al guardameta albinegro. También pusieron calma a la situación en el tramo final, en el balón suelto del catalán que no enderezó a la portería al ariete alemán de puro milagro.

Los cinco minutos de descuento fueron un no parar, un grito al unísono y continuado de «¡Efesé, Efesé!» y de «¡Que sí, joder, que vamos a ascender!»: nadie quería vivir una situación tan cruel como la del Cerro del Espino, y de ahí las arengas ininterrumpidas aun cuando Owusu protagonizó un contragolpe y se cegó delante de la portería. Dos de esas gargantas que dieron su empuje fueron las de los exjugadores albinegros Thierry Florian y Juan Carlos Ceballos, que vieron el partido juntos en el fondo norte. En el palco lo hicieron personajes del mundo del fútbol de todo tipo, desde los directores deportivos como los del UCAM Murcia y el Celta, Pedro Reverte y Felipe Miñambres, respectivamente, hasta el entrenador granadino Lucas Alcaraz. Tampoco se lo perdió buena parte del Ayuntamiento de Cartagena, con la alcaldesa Ana Belén Castejón en primera línea y la edil de Deportes Obdulia Gómez (bufanda en mano).

Resurrección con Sabas y Gio

Una vez acabado el encuentro, la Real Federación Española de Fútbol confirmó en un comunicado oficial que el último paso que separa al Cartagena de regresar a Segunda División seis años después es el Extremadura, cuarto clasificado del grupo IV que llegará tremendamente crecido tras eliminar al Mirandés en Anduva.

El conjunto de Almendralejo es el equipo con mayor presupuesto de Segunda B, y tiene una plantilla a la altura de ese desembolso. No obstante, el equipo pasó por una muy mala racha que casi le deja sin premio: se metieron en el 'play-off' sobre la bocina, en la última jornada de liga y tras el paso de cuatro entrenadores por el banquillo. El curso lo empezó Juan Sabas, despedido en pretemporada; luego pasó Agustín Izquierdo, del filial, hasta la jornada 9; las riendas las tomó entonces Manolo Ruiz, con cuatro meses. Dejó al Extremadura tercero, a tres puntos del liderato. Tampoco convenció Martín Vázquez. Con el equipo sexto, y con la única opción de agarrarse el cuarto puesto, Sabas salió al rescate y consiguió el milagro.

El Extremadura ya ha eliminado al Deportivo Fabril y el pasado sábado, al Mirandés, en Anduva (0-2), pese a perder la ida en Almendralejo (0-1). El héroe de la tarde fue el uruguayo Gio Zarfino, autor de los dos goles que han puesto al club a un paso de Segunda. En la liga regular, albinegros y azulgranas empataron en Almendralejo (1-1); y los de Monteagudo se llevaron la victoria en el Cartagonova (3-2), pese al suspense que puso Kike Márquez con un gol de falta. El dueño y presidente del Cartagena, Paco Belmonte, confirmó ayer en el programa 'Popular Deportivo' que respetará el precio de las entradas para los socios (5, 8 y 10 euros). La ida será en Almendralejo y la vuelta, en casa, el fin de semana del 23 y 24 de junio.

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