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«Guardiola me llamó para llevarme al Barça B, en Tercera, y lo rechacé»

Óscar Ramírez posa en el estadio Cartagonova, ayer./Antonio Gil / AGM
Óscar Ramírez posa en el estadio Cartagonova, ayer. / Antonio Gil / AGM

«Tengo cuerda para rato y no pienso en la retirada. Me veo para jugar en Segunda A y ojalá pueda hacerlo en el Cartagena», señala el lateral catalán Óscar Ramíez

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

El pasado domingo ante El Ejido anotó su primer gol con el Cartagena, el cuarto que celebra en una carrera deportiva larga. Le quedan siete encuentros para alcanzar la cifra de 400 partidos. Lleva 191 en Segunda B y se quedó en 202 en Segunda A. No marcaba un gol desde hace siete años y medio. «No tenía ni idea de mis estadísticas», admite Óscar Ramírez (La Bisbal d'Empordà, Girona, 1984) cuando el periodista le resume los números de una meritoria trayectoria que arrancó con 19 años de la mano del fallecido Tito Vilanova, en el Palafrugell, de Tercera División. En unas semanas cumple 34.

- ¿Es usted tan serio y reservado como aparenta?

- Tengo mi carácter. Mi defecto es que soy así y ya no puedo cambiar.

LAS FRASES El adiós de Ceballos «Breis no debió sacar mi nombre en su despedida, No era el momento idóneo y se lo comenté a él» Quejas sobre la afición «Cometí un error. Estaba caliente, me pusieron el micro y se me cruzó el cable. Todo el mundo aprieta» Cinco victorias seguidas «Si nos relajamos lo más mínimo, no somos nadie y no le ganamos a nadie. Si vamos a una, la cosa rueda» La eliminación en el Mini Estadi «Le dimos un meneo al Barça B. Sabíamos que si pasábamos esa ronda, ascendíamos seguro» Los nuevos tiempos «Ahora entras al vestuario y ves a todos con la cabeza agachada, con el móvil. Antes había más roce»

- Habla poco y no le gustan demasiado las entrevistas. ¿Es así?

- Es mi forma de ser y no lo puedo remediar. No soy mucho de hablar y nunca he estado cómodo en las entrevistas. Primero escucho y luego hablo, si creo que debo hablar. Eso sí, soy directo y sincero. Prefiero ser claro. No me gusta dar rodeos.

- No le ha ido mal. 400 partidos y siete temporadas en Segunda...

- He tenido pocas lesiones y he disfrutado mucho del fútbol. Debuté con 20 años en Segunda B y voy a cumplir 34 luchando por el ascenso a Segunda. No me quejo.

- ¿Tiene la sensación de que usted, con su gran rendimiento desde que llegó al Cartagena, ha precipitado el adiós de Juan Carlos Ceballos?

- Yo sabía donde venía y que Ceballos estaba aquí. Acabé en el Huesca, estaba aburrido de esperar ofertas de Segunda A y me llegó la llamada del Cartagena un 1 de agosto. Me convenció rápidamente el proyecto y en tres días nos entendimos. Los dos [Ceballos y él] competimos y entrenamos duro y el míster ha decidido confiar en mi. No quiero pensar que yo he echado a Ceballos, porque no lo siento así. Además, cuando él ha jugado ha cumplido. Yo intento hacer mi trabajo y aportar para que el Cartagena suba a Segunda. No pienso que sea el culpable de la salida de Ceballos del club.

- ¿Cómo ha sido su relación con él?

- Buena. Nos hemos llevado bien y nos hemos apoyado siempre. Es un tío muy normal y hemos entendido ambos la situación. Ceballos es una persona que ha estado aquí cinco años y es historia del Cartagena. Es normal que la gente se haya volcado con él para despedirlo.

- Manuel Sánchez Breis, director general, dijo en el acto de despedida de Ceballos que su único problema había sido que se había encontrado con usted, que es el mejor lateral de Segunda B.

- Hablé con él y pienso que no tenía que haber dicho nada. Era la despedida de Ceballos y era el momento de hablar de él, no de mí. No debió sacar mi nombre, porque no era el momento idóneo ni correcto. Estuve hablando con Manolo [Sánchez Breis] y así se lo hice saber. No hay problemas y lo bueno es que en este club se puede hablar todo a la cara.

- ¿Es positivo estar tan cerca de los que mandan en el día a día?

- Sí, desde luego. Tanta cercanía como aquí nunca me había encontrado en un equipo de fútbol. En este club puedes hablar con los que mandan a la cara y puedes hacerlo cualquier día. No tienes que esperar.

- ¿Es muy diferente a lo que vivió en Ponferrada, Sabadell o Huesca?

- Cada sitio tiene sus cosas, pero en esos clubes al presidente apenas te lo encontrabas, salvo el día del partido. Aquí siempre ves a Paco [Belmonte] y a Manolo [Sánchez Breis], cada día. Es positivo que estén tan cerca y que puedas tratar las cosas del día a día con ellos con total normalidad. En otros lados no es así. Yo lo agradezco.

- Todos coincidimos en que este Cartagena es tan distinto a los demás por el nivel de sus dos laterales, Óscar Ramírez y Jesús Álvaro.

- Esto quiere decir que se nos valora y eso es de agradecer. Somos dos laterales que subimos mucho la banda y que creamos superioridad en campo rival. Ambos llegamos y creamos mucho peligro. Jesús [Álvaro] es más de meterse por dentro y yo prefiero llegar a línea de fondo y ponerla. Le damos soluciones al equipo a nivel táctico y ambos estamos cómodos subiendo y bajando la banda.

- Cinco de cinco. ¿Se puede mantener mucho tiempo esta racha?

- Con el Betis íbamos 1-1 y así hubiera terminado si no es por la expulsión. Nos vinimos abajo y nos marcaron tres goles. Esto es la Segunda B. Si nos relajamos lo más mínimo, no somos nadie y no le ganamos a nadie. Lo bueno es que llevamos cinco victorias seguidas habiendo jugado todos los de la plantilla y que gente que no jugaba ahora es titular y se siente importante. Esto es como una rueda. Si todos vamos a una, la cosa funciona.

- Han demostrado una gran capacidad de reacción. Y esto es algo que ya se vio el año pasado. Nunca pierden dos partidos seguidos.

- Siempre que hemos perdido, al siguiente domingo no hemos vuelto a perder. En eso, somos buenos. Demostramos capacidad para levantarnos de un golpe. Sabemos que si no apretamos todos al 100% no somos nadie. Pero si vamos a una, se nota.

- ¿Qué sintió el año pasado en el Mini Estadi, cuando se quedaron a las puertas del ascenso?

- Decepción. Sabíamos que habíamos terminado la Liga mal. Pero cambiamos el sistema en el 'playoff' y volvimos a vernos muy bien. En la eliminatoria contra el Barça fuimos muy superiores a ellos durante tres cuartas partes. Les dimos un meneo y en casa debimos irnos 3-0 al descanso. Sabíamos que si pasábamos esa eliminatoria, ascendíamos seguro. Los otros equipos estaban muertos y nosotros habíamos resucitado.

- ¿Le costó reponerse?

- No. Los más jóvenes igual estuvieron más tiempo afectados. Cuando te has llevado tantos palos y ya sabes cómo va el tema, la decepción te dura dos días. Me fui de vacaciones, cargué las pilas y en pretemporada vine a tope, para volver a intentarlo este año. Y ahí estamos.

- ¿Qué aprendió la pasada campaña en el Cartagena?

- A veces se aprende más de las decepciones que de los éxitos. A nosotros la racha mala nos llegó al final de la segunda vuelta. Y aquello nos ha servido para afrontar este año, pienso yo. Hemos aprendido y sabemos que este año nos llegará esa racha mala. Pero creo que estamos mejor preparados para afrontarla y que dure lo menos posible.

- ¿Qué le queda por hacer?

- Me gustaría volver a jugar en Segunda A. Me encuentro bien físicamente y me queda cuerda para rato. No pienso en la retirada. Y sinceramente me veo para jugar en Segunda A. Ojalá sea aquí.

- El año pasado renovó en marzo. ¿Le gustaría que se repitiera la historia en un par de meses?

- Voy a cumplir 34 años y si puedo asegurarme ya mi futuro, sí que me gustaría. Cada año cuesta más encontrar equipo porque se mira mucho el DNI. Pero la verdad es que no he hablado nada de esto con el club.

- ¿Dónde ha sido más feliz?

- En Ponferrada.

- ¿Por qué?

- Porque el segundo año hicimos un grupo muy bueno, el vestuario era espectacular, jugábamos muy bien al fútbol y nos quedamos a un gol de hacer 'playoff' de ascenso a Primera.

- ¿Y en Huesca? ¿Cómo le fue?

- Jugué 21 partidos y estaba bien, pero hubo un cambio de entrenador [echaron a Tevenet y llegó Anquela], se fichó a otro lateral derecho y en la segunda vuelta apenas jugué.

- Tras el partido ante Las Palmas, hizo unas declaraciones quejándose de los pitos del público. ¿Qué pasó?

- Pues que cometí un error. En estas cosas da igual que tengas 33 o 21 años. Estaba caliente, habíamos dado pena, me pusieron el micro y se me cruzó el cable. Pero estaba más enfadado conmigo mismo por el mal partido que había hecho que con todo lo demás. Ya aclaré el asunto. Solo quise decir que prefiero que nos ayuden durante los 90 minutos y luego, cuando acabe el partido, si nos tienen que pitar que lo hagan.

- ¿Es más exigente la afición del Efesé que otras que ha conocido usted?

- Todo el mundo aprieta. Aquí y en todos los campos. En Cartagena nos aprietan cuando lo hacemos mal y nos animan cuando lo hacemos bien. Pero esto pasa en Cartagena y en todas las ciudades de España. La afición quiere ver buen fútbol y, si no se lo das, se queja y con toda la razón del mundo. Pasa en Primera y pasa en Segunda B. Esto funciona así.

- ¿Es posible hacer amigos en el fútbol?

- Tengo muchos conocidos, pero hacer amigos en el fútbol es muy difícil. Amigos íntimos yo no he hecho.

- ¿Tiene la sensación de que el fútbol se ha deshumanizado un poco? Que cada día hay más negocio y menos deporte. Que todo ha cambiado mucho desde que empezó hace quince años en el Palafrugell.

- Antes no había redes sociales. Llegabas al vestuario y hablabas con los compañeros. Después del entrenamiento, casi todos nos quedábamos a tomarnos una cerveza. Cuando había doble sesión, algo que era habitual y ahora no existe, la mitad del equipo quedábamos para comer juntos. Había tertulia y más roce. Era todo más familiar y más social. Ahora entras en el vestuario y ves a todo el mundo con la cabeza agachada mirando el móvil. Pero es lo que hay en el fútbol y en la sociedad, en general.

- ¿Ha vivido situaciones de impagos durante su carrera?

- Yo he tenido bastante suerte. En ningún sitio he vivido impagos. Siempre he cobrado al día. Toco madera para que siga siendo así.

- ¿Qué hará cuando deje el fútbol?

- No estoy pensando en dejar el fútbol. Vivo el día a día y cuando llegue el momento tomaré una decisión.

- ¿Pero seguirá vinculado a este deporte o no?

- No me veo de entrenador. Y no creo que siga en el fútbol. Ya empiezo a estar cansado de tanto viaje y seguir en el fútbol significaría seguir estando de un lado para otro. Mi mujer es de Ponferrada y cuando me retire nos iremos a vivir allí. Y haremos una vida normal y corriente. En Ponferrada hace mucho frío, pero es una ciudad que te da una buena calidad de vida.

- ¿Quién fue su ídolo?

- Stoichkov.

- Tiene tres hijos. No se aburre...

- Por la mañana, colegio. Y por las tardes, actividades. Todo mi tiempo se lo dedico a ellos. La niña juega al fútbol y el niño, que es el mediano, hace natación. De noche, cuando llega la paz, al sofá. Y pronto, a dormir.

- ¿Cuándo empezó a jugar?

- Con cinco años, en el pueblo.

- ¿Y cuándo supo que iba en serio? Que podía vivir de esto, vamos.

- En juveniles. Venían clubes a verme y Tito Vilanova me llevó al Palafrugell. Entonces dejé de salir de fiesta y me centré 100% en el fútbol. Cuando Tito se fue al Barça me quiso fichar para el filial. Me dijo: 'te va a llamar Pep Guardiola'. Y un día me llamó Guardiola para decirme que buscaban un central [entonces era central] como yo, rápido y con salida de balón. Puso mucho interés, pero rechacé la oferta para irme al fiial del Sevilla, que estaba en Segunda A. El Barça B estaba en Tercera y era un salto muy grande.

- ¿Se arrepiente?

- No. Sí que de ese filial luego Guardiola subió a muchos jugadores al primer equipo, pero el fútbol me ha tratado muy bien. No puedo quejarme.

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