La grada se lleva otro golpe tras un inicio lleno de esperanza

Peñistas del Submarino Albinegro animando desde el fondo sur alto. / pablo sánchez / agm
Peñistas del Submarino Albinegro animando desde el fondo sur alto. / pablo sánchez / agm

El césped aguantó bien y se estrenó el nuevo palco, pero no hay mejora en la iluminación

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYA

Fue el debut para muchos. Luis Mata, Vitolo, Gracia y Moyita se ponían por vez primera la camiseta del Efesé en el Cartagonova y había muchas ganas de verlos en acción. También se estrenaron en esta temporada bastantes aficionados que no habían podido ocupar su butaca en el debut liguero en el Cartagonova, ante el filial del Granada, por aquello de que en agosto el que no está de viaje, está en la playa. Y el que no tiene una barbacoa, tiene una cena. Así, pese a que la noche era igual de tórrida que las del mes pasado y en Benipila casi siempre es verano, tocaba acercarse al estadio y comprobar de primera mano qué tipo de jugadores han llegado al club en este traumático y movido verano.

Para empezar, media hora antes del inicio ya se veían colas en taquilla, como 18 días antes en el primer partido de Liga. Con la hora justa, los jugadores ya en el mejorado terreno de juego y el himno de Filiu sonando a todo trapo en la también potenciada megafonía, eran muchos los seguidores albinegros que entraban por los vomitorios del estadio. Uno 5.500 acabaron acudiendo a un partido interminable, de casi tres horas, y que finalizó del peor modo. Se esfumó el sueño de ver al Cartagena en la tercera ronda de la Copa del Rey por segundo año consecutivo.

El personal comprobó cómo se solucionan algunos de los endémicos problemas en el estadio, que anoche incluso estrenó una nueva zona de palco, más moderna y coqueta, con Eloy Jiménez, Jorge Cordero, Portillo y Planagumá en la fila de arriba. Pero nunca llega la hora de la iluminación, lo que provoca que cada partido nocturno se convierta en un suplicio para el espectador. Recién comenzado el segundo periodo, seguidores ubicados en el lateral bajo, en penumbra absoluta, encendieron las linternas de sus móviles. No es la primera vez que lo hacen.

Fue una cita histórica, ya que estos dos clubes jamás se habían enfrentado anteriormente y el último duelo entre un equipo de Cartagena y uno de Logroño (Cartagena FC y CD Logroñés) databa de la temporada 1986-87. El Alfaro, en la temporada del ascenso de Alcoy, era el último conjunto riojano que había visitado el Cartagonova, que vivió la mayor parte del encuentro en silencio, a la espera de que este domingo ante el UCAM se inaugure la esperada grada de animación. No obstante, en el tramo final y cuando el equipo más lo necesitó, la hinchada local empujó a los suyos hacia una victoria que no llegó.

El momento más hermoso de la noche llegó en la celebración del gol local, cuando Rubén Cruz se fue hasta la zona donde se ubican los peñistas de Fiebre Albinegra y los invitó a bailar con él. El utrerano, que sale a gol por partido en este inicio de campaña, le ha prometido a sus dos hijas que este curso celebrará sus goles imitando al personaje del videojuego Fornite. El peor, cuando uno vez más tuvimos que ver a un equipo rival celebrar por todo lo alto un éxito en un estadio en el que al aficionado local le cuesta mucho ser feliz. Va de golpe en golpe.

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