Un ganador nato con alma de viejo rockero

Un ganador nato con alma de viejo rockero
J. M. RODRIGUEZ / agm

Gustavo Adolfo Munúa, fan de la música de AC/DC, intentará aportar su férreo carácter al Efesé. Portero en la élite del fútbol europeo, vive solo en un hotel, bebe mate a todas horas y se rodea de su gente de máxima confianza en este reto

RUBÉN SERRANO Cartagena

Es lunes por la tarde y hay una paz inmensa en la explanada del estadio Cartagonova. No pasan coches, no sopla el viento y ni siquiera pían los pájaros posados sobre el cableado eléctrico. De repente, todo queda interrumpido por un timbre extremadamente grave: «¡Paren, paren!». Es la voz de Gustavo Adolfo Munúa (Montevideo, 1978), que atraviesa los muros del estadio Cartagonova, dando indicaciones a sus jugadores. Es un tipo meticuloso y perfeccionista, el charrúa: interrumpe las sesiones las veces que hace falta. Lo hace con pleno convencimiento. Él, que ha jugado más de 200 partidos en la élite del fútbol europeo, sabe que esa cabezonería es el único camino para alcanzar los objetivos. No lleva mucho tiempo en Cartagena, pero quienes lo conocen aseguran que tiene grabado a fuego al Efesé: es muy consciente de que es la mayor oportunidad en su carrera como entrenador.

A Munúa, en Cartagena, le gusta llevar una vida muy tranquila. En el club, Paco Belmonte y Manuel Sánchez Breis ya han podido percibirlo. Al charrúa le chifla dar órdenes mientras bebe, sorbito a sorbito, la amarga infusión del mate. Lo hace a todas horas. Siempre se ha dicho de esta bebida que revitaliza la mente y mantiene el cuerpo en forma: tiene vitaminas y es una de las bebidas más populares, en su país y sobre todo en Argentina. Lo toma servido en el clásico recipiente, y absorbe el líquido en el tubo metálico que muchos denominan bombilla, por la forma redondeada de la punta.

No obstante, hay una costumbre menos saludable que no ha perdido. Munúa fuma tabaco mientras ve partidos de fútbol en la televisión. Las tardes se las pasa encerrado en el despacho del también fumador Breis, en el estadio Cartagonova, de cinco a seis horas. Ambos toman asiento en un sillón y comparten una cajetilla mientras el analista Ricardo Redondo les pone vídeos de posibles incorporaciones. Realmente, en entrenar y en trabajar por y para el Cartagena se le van los días al técnico del Efesé. De hecho, dicen en sus círculos personales que no ha tenido tiempo de conocer la ciudad, su gastronomía y su rico patrimonio. No obstante, sí se deja ver a menudo por algunos partidos amistosos en las instalaciones de Pinatar Arena.

Su cuerpo técnico dice que, cuando se siente cómodo, el uruguayo se deja llevar y es un bromista

Odia las redes sociales, fuma mientras ve fútbol, le gusta el asado y su película favorita es el 'Sexto sentido'

En La Coruña le perseguían las sombras del presunto amaño del Levante-Zaragoza, que descendió a los gallegos

El tema de hacer turismo por Cartagena se lo toma con calma el uruguayo. También la búsqueda de una casa: ha visto varias, pero no ha logrado cerrar ningún contrato y, de momento, sigue hospedado en el hotel Posadas de España, junto al polígono industrial Cabezo Beaza y la autovía A-30. No obstante, está a punto a irse a vivir al casco histórico por dos motivos fundamentales: lo tiene todo a mano y en esa zona viven la gran mayoría de los futbolistas (como Santi Jara, Hugo y Antonio López) y algunos miembros del cuerpo técnico, como el preparador físico Félix Martínez. Su familia vive en Uruguay, está solo y en el casco histórico conseguiría no «sentirse aislado», aseguran personas cercanas a su entorno. También está en vías de ver qué posibilidades hay de traerse aquí a sus dos hijos.

«Mal empezamos»

Sin la familia, las realidad es que su etapa en el Cartagena no empezó todo lo bien que quería. Un hecho anecdótico le ocurrió a en su viaje en avión. Él estaba de vacaciones en su país, tras acabar la temporada con el Deportivo Fabril. Cuando recibió la llamada del Efesé, el 9 de julio, cruzó el Atlántico con destino al aeropuerto de Madrid. Luego, otro vuelo hacia Alicante. Ese día, sobre las dos de la tarde, allí le esperaba Paco Belmonte, para llevarlo hasta Cartagena en coche.

El asunto es que el dueño del club tuvo que esperar más de una hora. Munúa viajaba con tres maletas y una, con una parte de sus pertenencias, no aparecía. La compañía la perdió y a día de hoy todavía no ha aparecido. Tanto el uruguayo como Belmonte, que ya tenían cierta confianza, se lo tomaron bien: «Mal empezamos, eh», comentaron entre risas. A eso hay que añadir, además, que el entrenador venía con el desfase horario: con el jet-lag, le costó un par de días aclimatarse.

Aquel episodio de la maleta se lo tomó con sentido del humor, porque a Munúa, aunque no lo parezca por su gesto serio, «le gusta gastar bromas», asegura el preparador físico Félix Martínez, con quien coincidió en el último medio año en el Deportivo Fabril y ahora se ha traído al Efesé. «Yo siempre utilizo silbato en los entrenamientos. Un día me lo dejé en casa, pero encontré uno en la ciudad deportiva de Abegondo, en un vestuario; estaba algo estropeado, no sonaba muy bien. En plena sesión, con todos los jugadores delante, se dio cuenta de que el sonido no era el mismo de siempre. Entonces, soltó: 'Eh, profe, ¿vos conseguiste ese silbato en una piñata de cumpleaños?'. Todos se echaron a reír», recuerda 'El profe' Martínez.

Sentido del humor

Cuando Munúa se siente cómodo, en su salsa, es fácil que de vez en cuando deje caer alguna de estas bromas. Es más probable si está rodeado de su gente de máxima confianza: es muy 'cuadrado' en ese sentido y cree que, con los suyos cerca, las cosas le pueden ir mejor. En el Efesé no ha tardado en hacerlo, porque aterrizó con 'El profe', su amigo de la infancia Crhistian Berman, el entrenador de porteros David Lastra y el centrocampista Álvaro Queijeiro de la mano. A todos ellos los tuvo la temporada pasada en el Fabril. «Quiere que haya mucho 'feeling' en el proyecto y que salga todo bien. Si le acompañamos nosotros, al final lo hace porque cree que va a tener más posibilidades de éxito. Él tiene esa sensación, y de que es una buena oportunidad para todos», explica Martínez.

Además de ser familiar, y tener sentido del humor, el entrenador del Efesé no ha dejado de dirigirse a los jugadores como si todavía continuara en activo. 'El profe' trata con él a diario y lo sabe perfectamente. «Su manera de pensar es la misma que cuando era portero. Eso es una ventaja, es una manera de ver las cosas que te permite ganarte la confianza y la credibilidad de la plantilla. Él nunca hace las cosas por hacer, y eso no es lo habitual en otros entrenadores: cuando entrenamos, cada ejercicio tiene sentido, lo explica y el futbolista comprende lo que hace y por qué lo hace».

En cierto modo es normal que Munúa se vea reflejado en sus futbolistas. Solo tiene 40 años y a él su carrera profesional bajo los palos casi siempre le sonrió: empezó de niño en el club de sus amores, en Nacional de Montevideo, y de allí pasó a Coruña, en 2003. En el Deportivo vivió los mejores años de su carrera, en una época dorada con la histórica eliminación al Milan en la Champions gracias a la aportación de los Pandiani, Valerón, Luque y compañía. Fueron años realmente inolvidables para él, hasta que un día, en 2008, fue noticia a nivel mundial por un oscuro episodio: el puñetazo a su compañero de equipo, el guardameta Aouate.

El puñetazo a Aouate

Al israelí le dieron ocho puntos de sutura y el uruguayo acabó en el Málaga y, después, en el Levante de Juan Ignacio Martínez, en la Fiorentina y un regreso a sus orígenes en Nacional. Con el episodio del puñetazo quedó marcado, al igual que siempre le han perseguido las sombras en Coruña por su presunta implicación en el supuesto amaño del Levante-Zaragoza. Aquel partido perjudicó a los deportivistas con el descenso a Segunda. En mayo volvió a insistir en que no tuvo nada que ver con aquello: «Se va a demostrar mi inocencia», dijo.

En el Efesé confían en él y están muy contentos con su implicación. «Tiene las ideas muy claras, carácter y no le asusta el reto. Es un ganador y muy exigente, con todos y con él mismo», asegura Breis sobre Munúa, fanático de la música de AC/DC, del mar, de la montaña y del asado. Cuando era portero, en varias entrevistas, confesó que una de sus películas favoritas es el 'Sexto sentido', y que le encanta «aprender diariamente». Lo que más aborrece son las redes sociales; apenas las tiene actualizadas: se hizo una cuenta de Twitter en 2015 y solo ha publicado 22 mensajes. Desde que fue nombrado entrenador del Cartagena, tardó casi dos semanas en pronunciarse y dar las gracias al club por «hacerme parte de la familia».

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