El filial de Belmonte, en manos del Lorca de Cordero

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

El fútbol es tan caprichoso que en el tramo final de esta temporada podemos encontrarnos con la paradoja de que la única alegría que se lleve este año Paco Belmonte, dueño del Cartagena, se la proporcione indirectamente uno de sus principales enemigos, Pedro Cordero, gestor del Lorca Deportiva que lidera desde un segundo plano Quique Pina. Y es que el ascenso a Tercera División del filial del Cartagena depende única y exclusivamente de que el Lorca Deportiva elimine al Alcobendas Sport y suba a Segunda B.

El Cartagena B, eliminado en el 'playoff' de ascenso a Tercera por el Molina, acabó en tercera posición la Liga regular de Territorial Preferente y por tanto tendrá derecho a cubrir la vacante que habrá en el grupo XIII de Tercera División si el conjunto lorquino logra culminar su gran temporada con el salto de categoría. Si no es así, el Cartagena B tendrá que competir un año más en Preferente, que es justo lo que quería evitar a toda costa Belmonte al inicio de la temporada.

El filial albinegro ya tiene entrenador. Es el cartagenero Juan Lillo, de 48 años y ex del Mar Menor, La Unión y Bala Azul, entre otros equipos. Ahora mismo, la planificación de la plantilla está avanzada, aunque no se irán concretando altas y bajas hasta conocer si el Cartagena B compite en Tercera o si, por el contrario, se queda en Preferente. Está en manos del Lorca de Cordero.

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