Fútbol | Segunda B

El estruendo viene de la grada

Los aficionados de Tribuna Alta, en pie, durante el partido, protestando una decisión del árbitro./J. M. R. / AGM
Los aficionados de Tribuna Alta, en pie, durante el partido, protestando una decisión del árbitro. / J. M. R. / AGM

Más de 12.000 hinchas muestran pancartas y tifos, y tiran rollos de papel y globos para animar al Efesé en su camino a Segunda

RUBÉN SERRANOCartagena

Al Cartagena no le partió un rayo. En realidad, fue justo al revés: el estruendo vino de la grada, y puso a temblar a los defensas del Rayo Majadahonda Vicente y Andújar, arrugados, tiesos, con un miedo escénico que les nubló la vista más allá del pase corto. No cabe duda de que los más de 12.000 espectadores reunidos ayer en el Cartagonova apretaron de lo lindo, y pusieron de su parte para llevar en volandas a sus jugadores hacia la victoria. En esa ola de pasión llegó precisamente el gol de Rubén Cruz, en los primeros parpadeos del partido.

El Efesé y su afición salieron al partido como un ciclón, y pasaron por encima del equipo de Antonio Iriondo, como un rodillo. Ni siquiera los hinchas dieron tregua al joven árbitro andaluz Guzmán Mansilla, de 22 años, porque le dedicaron silbidos a diestro y siniestro.

Fue una fiesta como las de antaño, una de esas tardes de sábado que recordaron a las de Segunda División, en aquella temporada mágica 2009/10. Hugo Rodríguez se llevó una ovación tras otra cada vez que se acercaba a sacar un córner al fondo sur, como cuando Víctor Fernández o Longás se las ponían medidas a Toché, en el punto de penalti. El público estuvo entregado, consciente de que este es el camino más corto para regresar al fútbol profesional, tras seis años de intentos. También hubo momentos para los más nostálgicos, y que recordaron a aquel partido de ida contra el Alcoyano, en mayo de 2009: como entonces, hizo un sol de justicia en el Lateral Alto, muchos aficionados regresaron al fútbol después de mucho tiempo y otros, los más jóvenes que se engancharon a la 'Efesemanía', vivieron el encuentro con la misma ilusión del primer día.

Lo cierto es que la ciudad tiene ganas de fútbol. Pero de fútbol profesional, y de echar la persiana de una vez a Segunda B. El de ayer puede que fuera el último en la categoría de bronce, y por eso el ambiente que se generó antes del partido fue digno de mencionar. Los bares de la Alameda de San Antón estuvieron a rebosar durante las horas previas, las peñas recibieron al equipo y se montaron largas colas para entrar al estadio. Allí, los futbolistas de Alberto Monteagudo fueron recibidos con un gran tifo, al igual que los héroes de Alcoy, con rollos de papel y globos blancos y negros. También una camiseta albinegra gigante, en el fondo sur, con el dorsal número 12 a la espalda.

A la cita no quisieron faltar, como suele ser habitual, los miembros de la corporación municipal del Ayuntamiento de Cartagena. En la última fila se sentaron Quique Pina y los hermanos Juan Carlos y Jorge Cordero. De parte del Real Murcia se pudo ver a Raúl Moro y a José María Salmerón. Gran parte de la plantilla del Jumilla, encabezada por Ceballos, Titi y el técnico Guillermo Fernández Romo también estuvo. Y el exjugador albinegro José Artiles, ahora en el filial de Las Palmas.

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