Fútbol | 'Playoff' de ascenso

El Efesé llora de nuevo

Un recogepelotas intenta animar a un jugador del Efesé tras el partido./J. M. Rodríguez / AGM
Un recogepelotas intenta animar a un jugador del Efesé tras el partido. / J. M. Rodríguez / AGM

Pierde el ascenso por segunda vez en un mes y muere en la orilla tras una campaña notable

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

cartagena. No hay manera. No sube el Cartagena ni a la primera ni a la tercera. Ni de visitante ni de local. Nada nuevo en la negra historia de un equipo casado con la tragedia. Esto es viejo. Pero duele como el primer día. Ayer, de nuevo, tocó llorar. Justo un mes después de que la hinchada albinegra inundara de lágrimas el Cerro del Espino, el Extremadura terminó de rematar en un Cartagonova casi lleno al equipo de Alberto Monteagudo, un colectivo de comprometidos futbolistas que tiraron de orgullo y casta para olvidar el drama de Majadahonda y tumbar al Celta, pero a los que les faltaron piernas e ideas para derrotar a un Extremadura superior (sobre todo en la ida) en la eliminatoria decisiva. No hay consuelo.

0 FC Cartagena

FC Cartagena: Pau Torres; Óscar Ramírez, Mejías, Zabaco, Jesús Álvaro; Chavero, Benito (Rubén Cruz, 61'); Gaspar (Moussa, 74'), Ruibal, Owusu (Hugo Rodríguez, 46'); Aketxe.

0 Extremadura UD

Extremadura: Manu García; Álex Díez, Pardo, Borja García, Aitor; Álex Barrera (Fran Miranda 90+); Zarfino; Valverde (Willy, 75'), Márquez, Jairo (Jesús Rubio, 83'); Gallego.

Árbitro:
Soto Grado (comité riojano). Amonestó a los locales Diego Benito, Gaspar, Aketxe y Hugo Rodríguez, y expulsó a Rubén Cruz en el minuto 88 y a Chavero en el 89. También mostró la amarilla a los visitantes Pardo, Gallego, Valverde y Borja García.
Incidencias:
Estadio Cartagonova. 13.517 espectadores, mil de ellos llegados de Almendralejo. Hubo un gran recibimiento de la afición albinegra al equipo, con mosaicos, pancartas de apoyo, confeti y rollos de papel.

Este 2018 será recordado durante toda la vida por la afición albinegra. Para mal, como casi todos los años. Pero la doble cornada que se ha llevado la Efesemanía es de las que marcan una época, de esas que hacen tambalear conciencias y voluntades. De esas que en otras épocas ponían incluso en duda la propia continuidad del fútbol en la ciudad. Era absurdo, ya que el fútbol es un juego en el que solo ganas cuando te has hinchado a perder. Pero así era. Afortunadamente, aquello es pasado. La estabilidad ha llegado de la mano de Belmonte y Breis al Efesé y, por tanto, una vez gastada la caja de pañuelos está muy claro que hoy sale el sol de nuevo y arranca el proyecto 2018-19. Eso sí, en Segunda B, como casi toda la vida.

Sin piernas ni ideas

Aunque los síntomas no eran los mejores, ni mucho menos, todo se preparó a conciencia para una remontada histórica. Recibimiento de Primera, estadio casi lleno y ambiente fabuloso. Pero, como en la ida, fue mejor el Extremadura, un equipo con media docena de futbolistas aptos para Segunda y que ha llegado a la fase decisiva de la temporada más fresco y con las ideas mucho más claras. Justo lo que le ha faltado al Efesé desde la catástrofe de Majadahonda.

Sabía lo que tenía que hacer el equipo de Almendralejo. Y no tanto el Cartagena, al que de nada le ha servido finalmente dominar el grupo IV durante 19 jornadas y acabar como campeón. Llegó justito al enfrentamiento con el Rayo Majadahonda y le faltaron 32 segundos para ascender. Crueldad pura y dura. Esas cosas que le han pasado siempre al Efesé... Quiso levantarse de aquello y nadó con toda la fuerza que tenía. Pero, como siempre, se ahogó en la orilla. Ante un rival que sube con el entrenador al que despidió en pretemporada, tras cepillarse a cuatro técnicos y terminar cuarto en una temporada buñuelesca. Y con Luis Oliver en la sala de máquinas. Demasiado para el cuerpo.

LAS CLAVES

1
Sin épica
Los primeros 20 minutos fueron del Extremadura y no vimos una salida en tromba de los locales.
2
La salida de Hugo
El gaditano activó el ataque de los albinegros, pero tampoco hubo ocasiones claras tras el asueto.
3
Impotencia
Rubén Cruz y Chavero perdieron los papeles en los últimos minutos y se autoexpulsaron.

El primer disparo peligroso de la tarde fue de Enric Gallego, tras un error grosero de Míchel Zabaco, desconocido en esta fase de ascenso. El burgalés iba a ser suplente, pero Moisés se resintió de sus molestias en la rodilla y tuvo que ser titular. La tarde empezaba torcida. La lesión de Cordero y la sanción de Sergio Jiménez obligó a Monteagudo a poner a Diego Benito de medio de contención. Y como ya sucediera en el Francisco de la Hera, la cosa no funcionó. Los primeros 20 minutos fueron del equipo visitante, con lo que empezaba a borrarse cualquier atisbo de épica por Benipila.

Sin embargo, un rebote posibilitó que Ruibal le ganara la espalda por primera y última vez a Pardo y Borja García y se plantara solo delante del meta Manu García. El último toque del delantero cedido por el Betis fue defectuoso y el portero se le echó encima. Justo cuando mejor estaba el Efesé llegó el parón de dos minutos para que los jugadores se hidrataran. La Ley de Murphy.

Hugo tira del carro

Tras ese breve descanso, lo siguió intentando el Efesé, con Chavero en todas partes y Gaspar buscando socios en tres cuartos de campo. Un disparo del propio Gaspar se fue cerca del poste en la mejor triangulación de los locales en toda la tarde. Sin embargo, la euforia duró muy poco. Gallego le hizo un roto a Josua Mejías en el balcón del área y no fusiló a Pau Torres gracias a la milagrosa llegada al corte de Óscar Ramírez. Con ese susto llegamos al tiempo de descanso.

Enric Gallego pudo sentenciar en el primer minuto y Ruibal no supo aprovechar un mano a mano con el portero

El Efesé tiró de casta para tumbar al Celta, pero no tuvo piernas ante el Extremadura

Entró Hugo Rodríguez por un desastroso Owusu, quien en el descanso se quedó en la caseta. Y aunque daba la sensación de que el Efesé tenía más la pelota, con Hugo tirando del carro, y el Extremadura defendía más metido atrás, lo cierto es que no había ocasiones ni disparos peligrosos. Hasta que Jesús Álvaro se internó en el área y soltó un derechazo que se fue por encima del larguero.

Monteagudo se la jugó y puso a Moussa para jugar con un 3-4-3. Y en la primera aparición del guineano pudo llegar el gol. Pase en largo de Óscar Ramírez, asistencia con el pecho de Moussa y Rubén Cruz, solo en el punto de penalti, cabeceó flojo y a las manos del portero. Moussa sacó luego una buena falta en un costado y tuvo la última clara, en un remate en el segundo palo que un defensa sacó bajo palos.

Lamentable final

El final, con seis minutos de añadido, fue terrorífico. Rubén Cruz, preso de la ira y la impotencia, le dio una patada alevosa a Kike Márquez y luego lo remató con una torta cuando estaba en el suelo. Lógicamente se fue a la calle. Y poco después siguió el mismo camino Chavero, tras propinar una patada feísima a Gallego. Tuvo un último córner el Cartagena, en el que incluso subió a rematar Pau Torres. Casi hubiera dado lo mismo marcar, ya que en una prórroga de media hora habría sido imposible contener a un Extremadura lleno de talento con dos jugadores más. Pitó el árbitro y mientras la fiesta se instaló en el fondo norte del estadio, miles de almas hundidas enfilaron el puente del Cartagonova, convertido como en cada final jugada aquí en los últimos 30 años en el puente de los suspiros y los lamentos.

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