Fútbol | FC Cartagena

El Efesé compite y sigue vivo

Jugada de ataque del Celta de Vigo en la que termina despejando Moisés./LOF
Jugada de ataque del Celta de Vigo en la que termina despejando Moisés. / LOF

Los de Monteagudo y el Celta B se jugarán el pase a la final el domingo en el campo municipal Cartagonova

MAITE FERNÁNDEZ

El municipal Cartagonova tendrá la llave de la segunda eliminatoria por el ascenso a Segunda aunque, posiblemente, ese es el mayor miedo de muchos aficionados albinegros tras el empate entre el Celta B y el Cartagena en tierras gallegas.

No hubo goles, ni a favor ni en contra. Sin embargo, el equipo de Alberto Monteagudo pareció confiar en que la suerte en su feudo cambie y en los últimos minutos guardó un 0-0 que puede ser muy valioso, aunque sea un resultado incierto con 90 minutos por delante. Los jóvenes gallegos, con el cartagenero Ros en sus filas, intentaron hasta el último suspiro dar un zarpazo y llegar a Cartagena en ventaja, pero Pau Torres lo impidió. No tuvo excesivo trabajo el portero local y atajó bien las llegadas del Efesé. Chavero pudo haber cambiado ayer la suerte.

Como en el 'Hundir la flota', clásico juego de los 80, el equipo cartagenero demostró que tras el batacazo de Majadahonda podía estar tocado, pero nunca hundido. Las heridas del alma son mucho más peligrosas y más invisibles que la sangre que derramó Jesús Álvaro en el susto más grande del encuentro disputado en el estadio de Barreiro. El zarpazo en el corazón que recibió el equipo en Madrid va sanando. La pelea sigue.

0 Celta de Vigo B

Sotres, Kevin, Alende, Ros, Medina, Rai (Dani Molina, 88), Álex Serrano, Juan Hernández, Drazic, Brais, Dennis Eckert (Pastrana, 82).

0 FC Cartagena

Pau Torres, Jesús Álvaro, Moisés García, Zabaco, Mejías, Abalo (Owusu, 66), Cordero, Chavero, Hugo (Rubén Cruz, 53), Aitor Ruibal y Aketxe (Kuki, 80).

Árbitro
Óscar Saudela, del colegio catalán. Amonestó a los visitantes Hugo Rodríguez, Michel Zabaco, Chavero y Jesús Álvaro. Ningun jugador local vio la cartulina.
Incidencias
Partido de ida de la semifinal de la fase de ascenso a Segunda División.
El detalle
La concejal de Deportes, Obdulia Gómez, se desplazó a tierras gallegas para animar al FC Cartagena en el estadio Barreiro. Antes, estuvo apoyando y felicitando al regatista Diego Frutuoso que competía muy cerca del escenario del encuentro.

La mejor de las noticias para los visitantes fueron precisamente los síntomas de vida y el orgullo de unos futbolistas que han asumido el nuevo camino para el mismo objetivo. Eso y la titularidad de Abalo y los minutos para el Kuki Zalazar. Todos los futbolistas pueden tener todavía su momento y ayer mostraron que quieren jugar tres choques más. El partido de vuelta decidirá quién sigue en la lucha.

El hecho de que el gallego fuera de los once escogidos ya lo había anunciado el técnico. Nadie lo esperaba, pero en su casa el futbolista mostró su compromiso. Ayudó en su papel defensivo y lo intentó en ataque, pero no tuvo suerte y se tuvo que retirar lesionado.

Dani Abalo fue titular después de muchos meses y tuvo que retirarse lesionado en la segunda mitad

El Cartagena compitió ante un filial que corre y pelea y que en su casa era prácticamente intratable. Por contra, no se proyectó demasiado en ataque y acumula ya dos partidos sin marcar gol. Eso sí, el equipo se mostró solidario en las ayudas y en momentos de incertidumbre supo atajar los fantasmas que puede surgir en una mente herida.

Esfuerzo colectivo

El primer disparo de la mañana fue para el Celta B, que aprovechó la velocidad de sus atacantes y la calidad del centro del campo en adelante para combinar e intentar poner enapuros a Pau Torres y compañía. Con el sistema defensivo escogido por Monteagudo para el 'playoff' y el nivel de los tres centrales es muy complejo que los equipos lleguen demasiado, pero en alguna contra se sufrió más de lo necesario. El Celta B lo intentó sobre todo en faltas laterales que la defensa atajó bien.

Ayer, como en todas la fase de la lucha por el ascenso, las amarillas solo fueron para los albinegros. Hasta cuatro acumuló el equipo cartagenero, aunque no la vio Cordero, que habría acumulado ya la tercera y tendría que descansar.

Con un saque de falta Aketxe igualó las ocasiones. Su golpeo raso dio en la defensa y Ruibal, muy activo, no pudo aprovechar el rechace. Pau Torres , muy atento, salió para evitar que Brais pudiera rematar solo ante su meta. Bien el portero catalán.

Abalo, mejor en defensa, falló un remate. Sin embargo, las mejores ocasiones llegaron en las botas de Chavero. En la primera que tuvo pensó en exceso cómo colocar el balón y fue demasiado tarde. Su otro disparo se iría muy alto y Aketxe se sacó un remate potente pero centrado que el meta del Celta atajó sin problema.

En la reanudación fue un centro chut de Jesús Álvaro el primer aviso, aunque salió desviado y a partir de ahí, el partido tuvo unos minutos de peligroso correcalles, porque la juventud celeste está más preparada para ese juego. Primero Drazic y luego Kevin pudieron adelantar a los anfitriones. Juan Hernández y Brais, de falta directa, también probaron al portero. Ninguno lo consiguió superar. Monteagudo tuvo que retirar a Abalo por lesión y dio entrada a Owusu, que revoluciona los partidos pero no termina de ser ese futbolista que se soñaba en verano. Tuvo una, pero el pase de Aketxe iba demasiado fuerte. Tampoco pudo cambiar el curso del choque el siempre combativo Rubén Cruz. También tuvo minutos Zalazar en un final de encuentro en el que los gallegos arriesgaron más. Pau evitó el gol y los cinco minutos de añadido terminaron con susto sobre su portería. Drazic hizo temer a los de Cartagena y creer a los suyos. Se cantaba el gol en Barreiro. No es que firmaran los albinegros el cero a cero, pero quisieron evitar un disgusto final. Ahora, se jugarán ante su gente poder pasar a la última fase. Todo está muy igualado. El Efesé tendrá que ganar para poder luchar en la ronda definitiva por el ascenso de categoría, pero acumula dos semanas sin marcar y necesitará hacerlo, aunque sea en los penaltis.

Al menos ha resurgido tras el palo de la fase de campeones y tendrá una semana para recuperarse del esfuerzo físico y recibir al filial, en el regreso de Ros a su casa.

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