Fútbol | 'Playoff' de Ascenso

Pau mantiene con vida al Efesé en Extremadura

Moisés y Chavero hablan entre ellos tras el partido contra el Extremadura UD./Agencia LOF
Moisés y Chavero hablan entre ellos tras el partido contra el Extremadura UD. / Agencia LOF

El Cartagena pierde (1-0) el partido de ida de la final del ascenso, disputado en el Francisco de la Hera, pero las paradas de su portero mantienen viva la eliminatoria; todo se decidirá la próxima semana en el Cartagonova

RUBÉN SERRANOCartagena

La Segunda División está a día de hoy un poco más lejos para el Cartagena. Esa es la verdad. Pero, visto lo visto esta tarde en Extremadura, el conjunto albinegro se puede dar por satisfecho: la empresa es difícil, pero no imposible. Las paradas de Pau Torres a lo largo de los noventa minutos permiten mantener la llama encendida, una chispa de esperanza a la que deberá aferrarse el Efesé para remontar la próxima semana en el Cartagonova, tras el 1-0 en el Francisco de la Hera. El resultado podría haber sido mucho más abultado y el objetivo, prácticamente imposible.

1 Extremadura UD

Manu García; Aitor, Lomotey (Álex Barrera, 76'), Borja García, Álex Díez; Pardo, Gio Zarfino; Jairo (Willy, 76'), Valverde, Kike Márquez (Airam Cabrera, 89'); y Gallego

0 FC Cartagena

Pau Torres; Hugo Rodríguez, Míchel Zabaco, Moisés, Mejías; Benito (Aguilar, 87'), Chavero, Rubén Cruz (Kuki Zalaz, 58'), Gaspar (Aitor Ruibal, 58'); y Aketxe.

Goles:
1-0. Pardo (minuto 47).
Árbitro:
VVarón Aceitón (colegio balear). Amonestó al local Gallego; y a los visitantes Moisés y Óscar Ramírez.
Incidencias:
Estadio Francisco de la Hera. Lleno: 11.580 espectadores, unos 400 llegados de Cartagena.

Al Cartagena le pesaron las piernas. Los jugadores llevan once meses de competición acumulados y eso se nota. Hay poca gasolina, la reserva, y eso no es suficiente para plantarle cara al Extremadura de Juan Sabas, más fresco, más veloz y más letal que el Efesé. El cuadro azulgrana es un torbellino, un mazo que golpea una y otra vez. Juega a mil revoluciones y al ritmo de rock and roll. El Cartagena, que quería un vals y nada de altos vuelos, lo pasó realmente mal: delante tenía a un adversario dicharachero, que salió a la pista de baile a darlo todo, sin pensar en la resaca ni en más allá de la portería entre ceja y ceja.

El Extremadura no soltó el pie del acelerador. Contribuyeron a ello la velocidad de Jairo, un diablillo que revolucionó a la defensa; las buenas intenciones de Gallego, un sabueso que debe estar el próximo curso en otra categoría; y Kike Márquez, finura y potencia a la vez en una misma pierna. El trío azulgrana, con la garra de Pardo y el peligro de Zarfino entre líneas, descompuso al Cartagena, arrinconado y con el horizonte de ataque realmente alejado de cualquier opción de peligro. Poner a trabajar a Manu García se presentaba una tarea complicada. Además, con poca gasolina y rasguños (sin Jesús Álvaro y medio equipo apercibido de sanción), atreverse a salir de la cueva era caciquil.

Entregado a la causa, a merced de un acoso continuo, no tardaron en llegar las ocasiones. Hugo ya no anda tan fino, menos con la faena de ser carrilero, y perdió varios balones en el centro del campo. Jairo aprovechó los regalos y explotó los espacios, bien con disparos o con pases al espacio en busca de Gallego. Fue un no parar, una oleada de acercamientos extremeños por tierra, mar y aire: centros desde línea de fondo, faltas directas, centros al punto de penalti, al segundo palo, saques de esquina… Pau las detuvo todas, desde un cabezazo picado de Gallego hasta un disparo durísimo de Zarfino. No pudo hacer nada en el testarazo a bocajarro de Pardo, en el área pequeña, previo envío de Kike Márquez. Con el Cartagena sometido, aquello se veía venir. Fue al borde del descanso, justo después de un lío de piernas en el área contraria que terminó con un tiro de Aketxe al palo.

Una pérdida de Hugo en el centro del campo, con un espacio en el centro de la defensa, disgustó a Pau Torres. El portero desvió a córner el cañonazo de Gallego. Fue la bienvenida al segundo acto, asalto con el mismo tono azulgrana. Más adelante, a Jairo tampoco le echó nadie el freno, pese a las advertencias de la primera parte, y protagonizó una jugada de las llamadas 'maradonianas': se deshizo de todos los oponentes hasta sacar el latigazo, levemente por encima del larguero.

La entrada de Ruibal y Kuki Zalazar, por el intrascendente Gaspar y el desaparecido Rubén Cruz, dieron otro brío al Efesé. El equipo fue algo más incisivo por el costado derecho, y el jugador cedido por el Betis puso un par de buenos balones a Aketxe. Al primero no llegó por centímetros el vasco y el segundo, que terminó con la pelota dentro de la portería, fue anulado por un fuera de juego inexistente. El partido terminó con más acoso local, arropado por la calurosa grada del Francisco de la Hera. El Cartagena necesitará repostar, coger energía y plantarle cara al Extremadura en el Cartagonova. Ese parece ser el único antídoto para tumbar a los de Juan Sabas: responder con la misma medicina.

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