Fútbol | Segunda B

Un empate para seguir soñando

Imagen del partido de ida ante el Celta B. /A. LOF
Imagen del partido de ida ante el Celta B. / A. LOF

El Cartagena saca un 0-0 en su visita a Vigo y mantiene con vida la eliminatoria, en un partido clave para superar el mazazo psicológico de hace siete días en Majadahonda; todo se decidirá la próxima semana en el Cartagonova

RUBÉN SERRANO

El Cartagena sigue vivo y coleando. Esa es la gran noticia del partido de este domingo en Barreiro, el primero después del fuerte varapalo en Majadahonda. Uno nunca sabe cómo va a reaccionar con las heridas recientes: puedes hundirte del todo o venirte arriba. Ni una cosa ni la otra le pasó al Efesé, bien armado y sin renunciar el ataque, que supo abrochar el empate a cero y dejarlo todo abierto para dentro de siete días en el Cartagonova. El equipo de Monteagudo quiso un partido sin altos vuelos, sin desequilibrios ni sustos. El resultado es un arma de doble filo, sí, pero lo importante es que el corazón de la plantilla late. Hay vida y el Cartagena se sobrepuso ante el Celta B al examen más difícil, sobre todo en lo psicológico. Superada esa barrera, cualquier cosa puede pasar en la vuelta.

0 Celta de Vigo B

Sotres, Kevin, Alende, Ros, Medina, Rai (Dani Molina, 88'), Álex Serrano, Juan Hernández, Drazic, Brais, Dennis Eckert (Pastrana, 82').

0 FC Cartagena

Pau Torres, Jesús Álvaro, Moisés, Zabaco, Mejías, Cordero, Chavero, Hugo (Rubén Cruz, 53'), Ruibal, Abalo (Owusu, 66') y Aketxe (Kuki, 80').

Árbitro:
Óscar Saudela (catalán). Amonestó a los visitantes Hugo Rodríguez, Zabaco, Chavero y Jesús Álvaro.
Incidencias:
Estadio municipal de Barreiro. 4.500 espectadores, unos 150 llegados desde Cartagena.

El Cartagena salió a Barreiro con la armadura puesta. La herida de Majadahonda aún no cicatrizó y no es plan de confiarse. Monteagudo planteó una defensa de cinco hombres; otra de cuatro en la medular, con músculo y oficio, y un solitario Aketxe en la punta de ataque, para pelear cualquier migaja suelta. La idea era bloquear al Celta B, otro equipo que se nutre de la pelota, y cazarlo al contragolpe. Arriba hay tipos peligrosos de los que Monteagudo no se podía fiar: el habilidoso Eckert, que arma la pierna a la mínima; el lorquino Juan Hernández, que solo sabe meter goles, y la estrella Brais Méndez, un dolor de cabeza para cualquier lateral.

Lo mejor que hizo el Efesé con su planteamiento es que no renunció a nada. El equipo salió con la armadura pero no se olvidó de la espada. Con Óscar Ramírez en casa por una lesión en el abductor, la sorpresa de la mañana la dio Dani Abalo con su titularidad. El celtiña, criado en la cantera celeste, no jugaba desde hacía más de tres meses. Nada mejor que volver a casa para recuperar la confianza. Con él de lateral, el equipo pudo estirarse y merodear el área de Sotres. A Abalo le acompañaron el currante de Aketxe y los espadachines Hugo y Ruibal, igual de punzantes tanto de extremos como de enganches. La presión fue alta al principio para forzar el error de Alende y de Juan Antonio Ros, muy madura en el centro de la defensa.

La de Barreiro era una prueba de fuego. Había que mantener la calma. Con el dolor de hace siete días en el Cerro del Espino, esa no es tarea sencilla. El Cartagena puso el candado y tiró la llave por la alcantarilla. Cero riesgos. Nada de sufrimiento. Y ninguna opción a los diablillos celestes. Con cualquier despiste hacen daño. Monteagudo lo sabía y eso, con la losa de Majadahonda, no lo iba a permitir. Un gol en contra hundía a los futbolistas. Se aplicaron el cuento. Solo Eckert, con un centro al que no llegó Juan Hernández, puso el miedo en el cuerpo.

Ahí llegaron unos minutos de nervios, es cierto. Una mala entrega a Pau Torres casi la aprovecha de nuevo Eckert. El alemán fue el más peligroso del Celta B. El Cartagena respondió con un balón largo que no remató Abalo por milímetros. Y con dos más de Chavero: en una se quedó en blanco delante de Sotres, y un defensa se le echó encima; en otra, intentó un disparo de larga distancia. Misión imposible. Jugadas vacías de contenido y sin trenzar que no llegaron a buen puerto, como los arreones de Brais y la potencia en carrera de Aketxe.

Mantener firmes a Juan Hernández, Eckertc, Drazic y Brais tiene mérito y también desgasta de lo lindo. Esa falta de gasolina fue más palpable tras el asueto. El Celta B dio un pequeño paso adelante, vio un poco de luz por el costado izquierdo y por ahí intentaron meter el hocico. Entre el liderazgo de Moisés, la corpulencia de Mejías y la limpieza de Zabaco lastraron los intentos locales. También puso de su parte Pau Torres en el balón parado, para sacarse de encima el latigazo de Kevin y un misil de Drazic. Poco del Efesé arriba, que sabe ir con más colmillo. No sirvió meter a Rubén Cruz ni a Owusu, poco acertado.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos