Fútbol | Segunda B

Un trago amargo como aviso (0-0)

Chavero en un lance del partido contra el Villanovense./Antonio Gil / AGM
Chavero en un lance del partido contra el Villanovense. / Antonio Gil / AGM

El Efesé se atranca por vez primera en el Cartagonova cuatro días antes de la primera final de la temporada. Un Villanovense peleón muestra el camino al Talavera

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Mala noche. Horrorosa. La peor de lo que llevamos de una temporada en ciernes aún pero que ha tenido un comienzo dulce. Sabroso. Gustoso. El Cartagena pinchó en su campo en una noche que pintaba bien, ante un rival propicio y con la ola positiva en la que venía subido después del zarpazo que dio el conjunto albinegro la semana pasada en La Condomina. El UCAM pareció peor equipo de lo que es porque el Cartagena se lo comió. El Villanovense no podía ser un problema. Pero lo fue. Y le aguó la fiesta a los de Monteagudo, quien dejó en el banquillo a Sergio Jiménez, Cordero y Cristo y en la grada a Moisés y Álvaro González, pensando en el trascendental partido de Copa del Rey de este miércoles en Talavera de la Reina. Esa es la primera final de la temporada y los ojeadores del Talavera que anoche estuvieron en la grada del Cartagonova ya tienen una idea clara de cómo se puede frenar al Efesé. El Villanovense, peleón, aplicado y comprometido, le mostró anoche el camino.

0 FC Cartagena

Pau Torres; Óscar Ramírez, Josua Mejías, Míchel Zabaco, Jesús Álvaro; Adama (Dani Abalo, minuto 75), Poley (Cordero, minuto 56); Hugo Rodríguez, Kuki Zalazar (Cristo, minuto 56), Chavero; y Aketxe.

0 Villanovense

Leandro; Arroyo, Javi Sánchez, Javi Barrio, Tapia; Pajuelo, Curro (Annunziata, minuto 62); Andújar, Elías, Dieguito (Jacobo, minuto 69); y Allyson (Kamal, minuto 85).

El árbitro:
Escriche Guzmán (valenciano). Amarillas a los locales Chavero y Adama; y a los visitantes Dieguito, Annunziata, Kamal, Curro y Tapia.
El estadio:
Cartagonova. 5.940 espectadores.

Fue la peor actuación de los blanquinegros en lo que llevamos de curso. Sin ideas ni claridad, con Poley y Chavero desconectados desde el principio hasta el final, los extremeños se fueron creciendo con el paso de los minutos, defendieron estupendamente con Javi Sánchez y Javi Barrio muy compenetrados e incluso intentaron hacer el gol que le diera tres puntos de oro en un escenario tan importante como el del Cartagonova. Andújar y Dieguito, con dos intencionados disparos en el primer tiempo, fueron los que más cerca estuvieron de batir a Pau Torres.

El bagaje ofensivo de los locales fue muy pobre. Difícil de entender en un equipo con tanta artillería. Pero anoche fue un conjunto romo. Y muy chato. Dos libres directos de Aketxe con buena idea y un remate de espuela del ariete vasco, tras el único buen servicio de Óscar Ramírez en toda la noche, fueron las mejores oportunidades de un partido para olvidar lo más rápido posible. Un zurdazo lejano de Hugo Rodríguez y un chut raso y flojo del desdibujado Kuki Zalazar completaron el arsenal atacante de un Cartagena que anoche no se pareció en nada al equipo que tanto gustó en las semanas precedentes. Los plomos se le fundieron por completo.

Rotación fallida

Hizo Monteagudo lo que debía. A estas altura del año, la Copa del Rey es absolutamente prioritaria y si el equipo retoma su buen camino en Liga el próximo domingo en Mérida lo de anoche quedará en el recuerdo como un simple accidente. Una de tantos que suceden a lo largo de una Liga de 38 jornadas. Si dentro de dos meses el Efesé sigue ganando mucho y es líder, nadie sacará a colación el empate ante el Villanovense. Ni siquiera existirá. Y la Copa, ahora mismo, lo es todo. Eliminar al Talavera y recibir a un grande de Primera en el Cartagonova soluciona la temporada al club. El Madrid o el Barça dejarían más de medio millón de euros en taquilla. Palabras mayores. Antonio Vivaldi y Johann Sebastian Bach sonando juntos y a la vez en los oídos de Paco Belmonte. Un sueño hecho realidad. La Copa pide paso y los jugadores más determinantes tienen que descansar. Y desconectar.

El problema es que el fiasco ante el Villanovense puede marcar en las próximas semanas a los que no son titulares y anoche desperdiciaron una gran ocasión para demostrarnos a todos que sí pueden serlo y que el equipo no notará cambios sustanciales en su forma de funcionar cuando unos salgan y los otros entren en el 'once'. El problema es que el error ante el Villanovense pone en duda el fondo de armario de una plantilla larga, con más cantidad que la última y a la que además se le presupone más calidad que a la del año pasado. El problema, en definitiva, es que Poley y Kuki Zalazar, a estas alturas, están a años luz de Cordero y Cristo. Por su parte, Josua Mejías y Adama, aunque anoche cumplieron, no tienen la jerarquía de Moisés y Sergio Jiménez. Y sin Álvaro González esprintando por la derecha, el Efesé pierde vértigo y capacidad de sorpesa.

Cuando al poco de empezar el segundo tiempo, Monteagudo tiró de Cristo y Cordero, el rival dio un pasito atrás y el Cartagena quiso creérselo. Pero no acompañaba el juego ni el ritmo. La bola no corría.

Los controles no eran limpios. La pelota no circulaba con la alegría de noches anteriores. El batacazo se vio venir conforme los minutos iban pasando. ¿Podrá el equipo? ¿Podrá o no? Ya es tarde. No va a poder. Y no pudo. Afortunadamente, el Villanovense es poca cosa y sus delanteros eran tan previsibles como tímidos. Menos mal.

La portería propia se quedó a ceró. Bien. Pero es que la meta del rival, que también se quedó a cero, apenas fue explorada por un equipo que se plantó una noche de 16 de septiembre con 14 goles a su favor y, en esta ocasión, se quedó a oscuras. No hubo piernas. No hubo ideas. No hubo fútbol. Y así -lógicamente- no hubo ni goles ni victoria.

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