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Fútbol | Segunda B

El Efesé, a 180 minutos de la gloria

Los jugadores del FC Cartagena celebran el primer puesto Grupo IV tras empatar con el Écija./Antonio Gil / AGM
Los jugadores del FC Cartagena celebran el primer puesto Grupo IV tras empatar con el Écija. / Antonio Gil / AGM

El conjunto de Monteagudo consigue ante el Écija el punto que le faltaba para firmar la primera plaza y se jugará el ascenso a Segunda División en una única eliminatoria contra Rayo Majadahonda, Mirandés o Mallorca

RUBÉN SERRANOCartagena

Seis años. Seis largos años con sus correspondientes sobresaltos y un casi descenso en Las Palmas. Es el tiempo que tuvo que esperar el FC Cartagena para cantar el alirón y ponerse a tan solo 180 minutos de regresar al fútbol profesional. El Efesé puede respirar tranquilo: ya está en la catapulta que te envía directo a Segunda División, por la vía rápida y sin hacer más paradas que una eliminatoria a doble partido. Solo hay hueco para dos, y Rayo Majadahonda, Mirandés y Mallorca también estarán al acecho. Los chicos de Alberto Monteagudo lo trabajaron durante toda la temporada y este domingo por la tarde tuvieron que sudar de lo lindo para rascar un empate ante el Écija (0-0), que no vino de paseo y se marchó a Tercera con la cabeza alta y el aplauso de un abarrotado Cartagonova, lleno hasta la bandera.

0 FC Cartagena

Pau Torres; Óscar Ramírez, Jesús Álvaro, Moisés, Josua Mejías; Benito (Kuki, 66'), Chavero, Cordero; Hugo Rodríguez (Sergio Jiménez, 90'), Owusu y Rubén Cruz (Moussa, 76').

0 Écija Balompié

Molero, Carmona, Adri Crespo, Núñez, Dani Palao, Marrufo, Francis (Juan Delgado, 70'), Jonathan Ruiz (Ebu, 79'), Ezequiel, David Crespo y Moyita.

Árbitro:
Carlos Calderiña Pavón (catalán). Amonestó a los locales Óscar Ramírez, Josua Mejías, Chavero y Owusu; y a los visitantes Carmona, Núñez y Francis.
Incidencias:
Estadio Municipal Cartagonova. En torno a 13.000 espectadores.

La propia envoltura del estadio ya hacía presagiar una cita histórica. El Cartagena salió como debía, con las pilas enchufadas, el acelerador a tope y en línea recta hacia el área del Écija. Quien más se contagió del ambiente fue Owusu, tan eléctrico como de costumbre. Suya fue una jugada de peligro por la banda izquierda, apenas en los primeros parpadeos del partido. Salió flechado hacia la portería y Dani Palao lo derribó en el mismo borde del área, al límite del penalti. El árbitro primero señaló pena máxima, pero rectificó segundos después e indicó libre directo. Hugo, un artista en estos menesteres, tiró la pelota por encima del larguero.

Esta fue la primera señal, en el minuto 2, de que el Efesé iba a comerse a su rival. Al menos así lo interpretó el Écija, automáticamente cerrado en un bloque con una línea de cinco y otra de tres en el centro. Había que achicar balones y los chicos entrenados por Marc Domínguez se aplicaron el cuento. Carmona despejó con un patadón un saque de esquina de Hugo para buscar a Ezequiel, solitario punta, en una carrera a la aventura contra el mundo.

Pero no era tarea sencilla derrumbar esa muralla de los astigitanos, ni mucho menos. Muy pronto lo pudo comprobar el Cartagena. Owusu empezó a precipitarse; la desesperación se adueñó de él y no le salió nada. Se puso neumáticos de mojado para correr y derrapó varias veces. Jesús Álvaro sí encontró hueco y puso una pelota perfecta al segundo palo. A Hugo le faltaron centímetros para empujarla.

Era el minuto 26 y ahí se le apagaron las luces a los de Alberto Monteagudo. La baja guardia la aprovechó el Écija para desperezarse, salir de la cueva y protagonizar algún asomo por la portería de Pau Torres. El líder de los astigitanos fue Moyita, un joven habilidoso al que no le pesa cargar con responsabilidades. No sorprende el interés por él de equipos de superior categoría. Su temporada es mayúscula y no le tembló la pierna para soltar un derechazo, directo a la escuadra, que enmudeció a un Cartagonova a reventar. Otro saque de esquina del sevillano que se paseó por el área puso el broche a la primer parte.

El asueto le vino bien al Efesé, desde luego. El equipo fue de más a menos, consumido con el paso de los minutos como un azucarillo al calor. Repostó en el vestuario y regresó al césped con las pilas cargadas, para dar guerra en una segunda parte de tú a tú, entre golpes. Un encuentro abierto que abrió brechas en ambos equipos. Hugo se erigió como uno de los mejores e impactó un cañonazo en el palo derecho de Molero. También las tuvo a la contra el Écija, que necesitaba ganar para mantener la categoría, pero acabaron rotos de dolor, tumbados en el césped y tratando de asimilar el golpetazo. La plantilla del Cartagena, con Cristo incluido y en muletas, saltaron a celebrarlo. La cara y la cruz del fútbol.

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