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«Sé que aquí debo marcar goles»

Fito Miranda, en las instalaciones de Pinatar Arena en La Torre Golf./ Pedro Martínez / AGM
Fito Miranda, en las instalaciones de Pinatar Arena en La Torre Golf. / Pedro Martínez / AGM

Fito Miranda (Barcelona, 1989) llega al Efesé con la «ilusión de un chico de 20 años» para lograr el ascenso, tras brillar en el Cornellà y olvidar las lesiones

RUBÉN SERRANO

De niño siempre le decían lo mismo, cuando jugaba en el Júpiter de Barcelona y subía la banda: «Eh, Adolfito, pásala». De tanto decirle Adolfito, el entrenador optó por llamarle 'Fito'. Y ahí se ha quedado para siempre en la carrera futbolística de Adolfo Miranda Araujo, un barcelonés de 28 años al que le chifla el cine y no le gustan demasiado las cámaras. El día de su presentación con el Cartagena, pálido, apenas le salían las palabras. Con la pelota pegada en las botas es otra historia: ahí no le teme a nada ni a nadie cuando encara a un contrario, se va de dos defensas o incluso prueba a marcar un gol desde el banderín de córner. Pudo tocar la gloria a los 20 años, con su querido Sabadell en Segunda, pero dos graves lesiones de rodilla lastraron su carrera. Recuperado, y tras ser una de las grandes sensaciones del grupo III con el Cornellà, Fito vuelve a la carga: quiere regresar a Segunda por la vía rápida, y sabe que Cartagena es el sitio ideal para ello. Ha recuperado la sonrisa.

A bocajarro

1. Una comida
La pasta. Me encantan los espaguetis a la boloñesa y a la carbonara.
2. Una canción
Diría que es 'Where is the love', de Black Eyed Peas.
3. Una serie o película
Perdidos. Me encantó, aunque el final no me gustó mucho. Estuve muy enganchado.
4. Un lugar
Barcelona. Soy de allí y es la ciudad que más me gusta.
5. Un referente en lo futbolístico y en lo personal.
Romario y Ronaldo. Son antiguos, pero los seguía desde pequeño. Y en lo personal, tal vez Lluís Carreras: me dio la oportunidad de dar el salto. Le tengo mucho cariño.
6. Un consejo
Con lucha, trabajo e ilusión todo se puede conseguir.
7. El día más feliz de su vida
A lo largo de tu vida vives muchos. En el apartado deportivo me quedaría con el ascenso a Segunda con el Sadadell, en 2011.

-¿Conoce ya la ciudad?

-Pues encontré piso a los tres días, por la zona de Los Juncos. De momento solo me ha dado tiempo a amueblar la casa, a ordenar todo el equipaje de las maletas y poco más. Aún no he visto mucho de la ciudad, salvo el casco histórico, el puerto y alguna cosa más: ahora entrenamos en doble sesión, mañana y tarde, y no me da el día. He venido con mi novia, que estará todo el año conmigo en Cartagena.

-Y cuando no entrena, ¿qué le gusta hacer en su tiempo libre?

-Me encanta ir al cine. Soy muy cinéfilo y últimamente voy mucho con mi pareja. Además, tengo cierto interés por conocer la gastronomía de cada lugar: voy a los restaurantes típicos y conozco sus principales platos. Eso es lo que más hago. También me gusta mucho jugar al pádel; obviamente, acaba de empezar la pretemporada y no puedo practicarlo. Cuando era niño, mis padres me apuntaron a todo: hice tenis, baloncesto y piscina, pero lo que más me gustaba era el fútbol. Al final, a los 8 o 9 años, me decanté por el fútbol. Me apasiona.

-¿Qué recuerda de sus inicios?

-Empecé en los juveniles del Júpiter y rápidamente di el salto a la cantera del Sabadell. Me hicieron una ficha en el filial y fui alternando entrenamientos con el primer equipo. Un día, me dieron la oportunidad de debutar con 20 años; me tiré dos años seguidos en Segunda B hasta que al tercero ascendimos [en 2011, tras jugar 39 partidos y marcar 5 goles] y me ampliaron el contrato hasta 2013. La mala suerte es que cuando llegué al fútbol profesional, tuve una lesión de rodilla grave y al final me marché al Huesca. Allí iba todo bien, me estaban saliendo las cosas, pero en el tramo final de Liga volví a recaer y me tiré un año parado. Después vinieron las etapas en el Burgos y, la temporada pasada, al Cornellà. Ahora, en el Cartagena, vuelvo a un proyecto para aspirar y volver a Segunda, que es lo que queremos todos. Tenía ganas de estar en un proyecto tan ambicioso como este.

«Quiere que seamos intensos, aguerridos y protagonistas», dice sobre el entrenador

«Es importante ir paso a paso y no obsesionarse con grandes metas; eso al final no es bueno»

-Esa espinita de las lesiones, que cortó su progresión en el mejor momento, está ahí.

-Con lo que cuesta ascender de Segunda B a Segunda, cuando lo tienes ya al alcance, tienes la confianza del entrenador y te lesionas de gravedad, te llevas un palo muy duro. Era la oportunidad para mantenerme en el fútbol profesional y no pudo ser. Pero bueno, ahora en el Cartagena he recuperado la ilusión, como si tuviera de nuevo 20 años, con hambre y ganas de hacer un buen año y lograr el objetivo que todos deseamos.

-Lluís Carreras, entonces entrenador del Sabadell, debe ser alguien importante para usted.

-Es quien apostó por mí y me dio la oportunidad de hacer una gran temporada el año del ascenso: tenía minutos y muchas oportunidades. A la hora del ascenso, fue el que quiso confiar y ampliarme el contrato dos temporadas más. Ahora mismo estoy jugando en esta categoría gracias él, que me dio esa posibilidad en su momento.

-Hábleme del futuro.

-Afortunadamente, me he podido sacar la carrera para ser profesor de Educación Física. Lógicamente, aún es pronto y me dedico exclusivamente al fútbol, pero el día de mañana espero trabajar en eso o en algo relacionado con el deporte, como entrenador personal. Vivimos del día a día en el verde y más o menos controlas sobre temas de rendimiento y lesiones. Esta profesión tiene sus dos caras: por un lado todo es muy bonito cuando ganas, pero a veces no vale con dar el 100% porque fallas. Son momentos, y en algunos, aunque la gente no lo sepa, se pasan mal. Estamos expuestos a eso, a las críticas, porque el fútbol es así. Esperemos que aquí vaya todo rodado.

-¿Y cómo ve al equipo? Aún quedan fichajes por venir.

-Todavía falta gente, sí. Además, hay muchos chicos de filial y noto que todos, por ser el principio, vamos un poco cansados. Nos faltan pulir muchos detalles y el míster [Gustavo Adolfo Munúa] insiste en ello, pese a que acabamos de empezar y es pronto para transmitir ya una buena imagen. Veo mucha ilusión en el vestuario, energía positiva y confianza para hacer un gran año. Munúa ya nos ha mostrado sus líneas maestras: quiere que seamos un grupo intenso, aguerrido y protagonistas con el balón, tanto dentro como fuera de casa.

-Entiendo que conocía a Munúa por su carrera futbolística.

-Sí, sí. Me acuerdo muchísimo de su etapa en el Deportivo de la Coruña. Cuando te dirige un entrenador que ha jugado tantos años en Primera, le tienes más respeto: sabe de lo que va esto, ha estado en muchos vestuarios y sabe cómo gestionar un grupo. Se le nota, porque en los entrenamientos compruebo que es muy exigente, tanto táctica como técnicamente.

-¿Es consciente de la exigencia del Efesé por subir a Segunda? Ya sabe cómo se quedó el club con los mazazos de Majadahonda y Extremadura.

-Después de dos golpes así es difícil volver a empezar, sobre todo para los jugadores que estaban el año pasado. Pero yo noto mucha ilusión, en general, por volver a intentarlo de nuevo, con muchas ganas tanto de los nuevos fichajes, los que llevan más tiempo y el cuerpo técnico. Al final, ante estas situaciones, lo mejor es hacer borrón y cuenta nueva: centrarse en el día a día, darlo todo en cada entrenamiento, en cada partido de pretemporada y llegar a punto a la primera jornada de Liga. Es importante ir paso a paso y no pensar más allá, no obsesionarse con las grandes metas porque eso al final no es bueno. Paso a paso, sabiendo que somos el Cartagena y que queremos luchar por el ascenso.

-A usted desde luego se le nota cómodo. Ante el Mons Calpe y el Newcastle Jets destacó.

-La verdad es que me siento muy cómodo, a pesar de que llevamos poco tiempo juntos y entrenando. Estoy seguro de que poco a poco se nos verá a todos con más chispa. A mí personalmente el gol, como el de ese amistoso, me da confianza para seguir creciendo. Estos últimos años he tenido un balance goleador medio, bastante aceptable [12 en los últimos dos] para ser extremo: pude ver portería con cierta facilidad y espero seguir haciéndolo aquí.

-Desde luego, el acierto de la segunda línea es vital para no depender solo de Rubén Cruz y Aketxe.

-Está claro. Los extremos tenemos que ver puerta también, porque no podemos estar solo pendientes de los delanteros. El equipo somos todos. El extremo debe aportar goles, al igual que los mediocentros y los defensas a balón parado. Hay que distribuirse en ese sentido para poder llegar al objetivo más fácil. Intentaré dar la máximo de mí, que no sean pocas dianas, y la Segunda esté más cerca.

-¿Cuál es la clave para subir?

-Pues un ejemplo parecido es el que viví en el Cornellà. Desde un principio partimos de una base muy humilde, luchamos cada partido y, sin darnos cuenta, nos vimos en Navidad con 34 puntos. También es verdad que Enric Gallego metió una barbaridad de goles [18 en la primera vuelta]. Lo teníamos todo medio hecho para meternos entre los cuatro primeros. Lo conseguimos desde la humildad y la ilusión. Lástima que ya luego no pudimos pasar de la primera eliminatoria. Hicimos un gran año.

-Aquí, desde luego, tiene la oportunidad empezar de nuevo y optar a todo. Dio un paso atrás con las lesiones y ahora vuelve a un club importante.

-Al final, por eso elegí al Cartagena. Vi la trayectoria del equipo el año pasado, que hacían bien las cosas y que cada año aspiran a todo. Para mí es dar un salto de calidad. Es cierto que estoy muy lejos de mi casa, pero he dado el paso por la ilusión que me hace. Veo que hay un gran grupo, y con una buena base del año pasado.

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