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Los dos amores de un trotamundos

Molist, tercero por la izquierda, con el FC Barcelona.
Molist, tercero por la izquierda, con el FC Barcelona.

Xavi Molist, ahora entrenador del Horta con opciones de ascender a Tercera el domingo, sabe bien lo que se juegan el FC Cartagena y el Barcelona B en la eliminatoria de 'playoff'. El catalán coincidió en su etapa en La Masía con Puyol, Iván de La Peña o Gerard López y el actual cuerpo técnico del filial culé

MAITE FERNÁNDEZCartagena

El próximo domingo Xavi Molist, exdelantero del Cartagena puede dar un nuevo paso en su carrera. Hace tres años que colgó las botas y si todo sale bien, tiene muchas opciones, puede subir a su equipo a Tercera División sin jugar 'playoff'. Empezó con el Horta de juveniles y después cogió el primer equipo y lo salvó de descender. El año pasado fue tercero y ahora tiene su gran oportunidad de ascender a Tercera División. Es un técnico ambicioso y con carácter.

Le gusta el banquillo tanto como le gustaba jugar y meter goles. 35 tantos hizo en tres temporadas con un Cartagena al que llegó como jugador importante procedente del Castellón, recién ascendido.

El domingo por la tarde estará pendiente de la cita y si puede estará en el Mini viendo a dos de sus exequipos. Sus años en la Masía le proyectaron como jugador y ahora recuerda con cariño esas dos etapas de su carrera, porque en la ciudad portuaria pasó tres grandes años encajando en un grupo de grandes futbolistas diseñado por Miguel Torrecilla, ahora en el Sporting, y Juan Ignacio Martínez como entrenador albinegro.

«El filial juega parecido al primer equipo, pero es más trabajador y tiene mucha gente de calidad» «Los equipos eliminados son los únicos sin opciones, el Cartagena debe intentar no encajar»

«En Cartagena son todos recuerdos buenos, la verdad. Cada vez que he vuelto por allí me he sentido muy a gusto. El primer año fue buenísimo en todo, aunque no se logró el ascenso por muy poco y porque el fútbol a veces tiene esas cosas. El día del Vecindario, tras empatar a dos en la ida, lo hicimos todo para ganar y no lo logramos. Tiramos al palo, fallamos un penalti y perdimos por un gol desafortunado que le da en la pierna al rival y entra. El siguiente año casi entramos en 'playoff' y el último fue peor y tuve además problemas en el tendón de aquiles. El siguiente año me lo rompí jugando en el Badalona. Me marché muy contento del trato recibido allí. Fue una buena etapa», explica el jugador que con 17 años llegó al Barcelona para intentar triunfar en el fútbol.

Destacó con el juvenil del Manlleu y pronto recibió las ofertas de los grandes equipos que le habían observado meter goles. Ya entonces los goleadores eran un bien que se buscaba con mucha atención. En aquellos días todos le querían.

Podía elegir entre el Real Madrid, el Valencia, el RCD Español y el propio club culé. Los colores tiraron de él en dirección a la Masía y allí se fue a disfrutar de la mejor experiencia de una carrera con muchas y buenas etapas. «Fue una etapa espectacular. Viví un año y medio allí en la residencia y era un ambiente espectacular en el que todo el rato aprendías. Era divertido, como estar de colonias siempre y con todas las facilidades del mundo para aprender y jugar al fútbol. Ahora todavía es mejor. Pasas por la Ciudad deportiva y te dan ganas de entrenar e incluso de hacer gimnasio, que en aquella época me gustaba menos. Cuando sales de allí ves que en otros sitios no tienes tantas facilidades, que es el sitio ideal para los jugadores jóvenes».

En su primer año compartió habitación con Iván De La Peña. Coincidió con una generación espectacular e irrepetible de la cantera blaugrana. «Puyol, Iván De La Peña, Xavi, Valdés, Gerard y el actual cuerpo técnico del Barcelona B fueron compañeros míos, pero además tuve la suerte de ir saltando entre el equipo C y el B e incluso de entrenar con el primer equipo. Era el año de Ronaldo, con Robson en el banquillo. Cada segundo respirabas fútbol y aprendías de los más grandes. Disputé una final de La Copa juvenil y muchos de mis compañeros terminaron siendo campeones del mundo», recuerda emocionado y orgulloso de su carrera como jugador.

Han pasado muchos años desde aquellos maravillosos momentos. La cantera también ha cambiado y evolucionado. «Ahora el filial tiene más jugadores de fuera y también fichan gente con más experiencia. En aquella etapa éramos todo muchos más jóvenes y ahora son jugadores que ya tienen más bagaje profesional», argumenta como buen conocedor de esa casa.

En cuanto lo que le espera al Cartagena, Molist explica que «es una eliminatoria dura para ellos. Tienen un buen rival que juega un modelo de fútbol parecido al primer equipo, pero sin un Messi que se vaya de cuatro. Eso sí, tienen muy buenos jugadores en general, muy buen centro del campo y unos laterales que suben mucho. Es un equipo más trabajador, aunque juega muy bien al fútbol. No será una eliminatoria sencilla para el Cartagena».

El de Manlleu tuvo también la oportunidad de ver las subidas por la banda del ahora albinegro Óscar Ramírez. «Coincidimos en el Sabadell. Allí jugaba de lateral izquierdo y era más un carrilero que un lateral. Es parecido a Palencia. Tendrán que vigilarse mucho en la eliminatoria», advierte el ex del Efesé.

El aspecto anímico cuenta mucho en duelos de 'playoff'como los que van a disputar desde el domingo el Cartagena y el Barcelona B. A veces la mente es más importante que el físico o incluso que el propio fútbol. No cree que el filial se vea muy mermado por el golpe de no ascender directamente en la eliminatoria entre campeones de grupo. «Ha sido un palo después de la Liga, pero estoy seguro de que tienen muy claro que pueden seguir ascendiendo y es el objetivo a conseguir aunque tenga que ser por el camino largo. Han tenido la valentía de dejar esa eliminatoria atrás y buscar pasar de ronda. Mejoraron mucho en el partido de vuelta y han aprendido de los fallos del partido de ida que fue el que les costó la eliminatoria realmente. Erraron fruto de las ganas de agradar y de hacer bien las cosas. Les pudo la ansiedad y ahora fijan mucho su atención en el encuentro de la ida en Cartagena».

Sobre el Cartagena también tiene clara la ruta a seguir para los de Alberto Monteagudo y las claves para intentar pasar a la ronda definitiva en la búsqueda del ascenso a Segunda División. «Después del final de la Liga regular y de clasificarse en la última jornada están ilusionados y es normal. Aunque sea difícil, el único que no tiene opciones de ascender es el que ya no está y eso es el caso del Alcoyano y del resto que han caído. Ellos han pasado y tienen que luchar por conseguirlo. Sería vital para el equipo que no encaje gol en el Cartagonova para intentar conseguir el pase en Barcelona».

Aunque él hizo buenas cifras de goles vistiendo la camiseta del Cartagena sabe la presión que puede estar teniendo Arturo en el actual Efesé y le anima a no dejar de intentarlo y seguir aportando al equipo. El gol puede llegar si hay trabajo. «A los delanteros se nos juzga por los goles y nadie sabe si Arturo dará el pase de la eliminatoria al equipo con un gol suyo. Hacemos más que marcar y si el entrenador le pone es porque está contento con su trabajo y porque aporta más cosas al partido y tiene que seguir peleando igual y el gol llegará», explica el técnico catalán que de goles sabe mucho. Primero luchará por su propio ascenso y luego estará pendiente de sus dos ex en una eliminatoria que se espera vibrante y en la que solo uno seguirá con opciones.

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