Chavero: «En el Murcia cobré tarde y mal»

Alejandro Chavero, ayer por la tarde en el campo de fútbol de La Vaguada./Antonio Gil / AGM
Alejandro Chavero, ayer por la tarde en el campo de fútbol de La Vaguada. / Antonio Gil / AGM

«Entiendo que me piten por jugar ahora en el Cartagena y es algo que me motiva y me gusta», dice el excentrocampista del conjunto grana y actual jugador del Efesé

Francisco J. Moya
FRANCISCO J. MOYACartagena

Ha dormido cuatro horas tras una paliza de viaje. Once horas de autobús desde Almendralejo sin pegar ojo. Pero Alejandro Chavero (Barcelona, 1984) nunca se borra, ni dentro ni fuera del terreno de juego. Sale del fisio y atiende a 'La Verdad', con la que se comprometió días atrás. Tiene un poco de frío y, tras la sesión de fotos en el campo de fútbol de La Vaguada, nos resguardamos en una cafetería cercana. Pide un descafeinado de sobre y habla pausado. Está tranquilo. Disfruta del momento, la conversación es fluida y se le nota feliz en este tramo final de una carrera deportiva que por fin empieza a ir en consonancia con su enorme talento. Este sábado (Cartagonova, 18.00 horas) juega su tercer derbi, el primero de albinegro.

- Son líderes. En una semana hemos pasado del negro al blanco.

- Hemos competido bien los dos últimos partidos y estamos contentos. Sí que nos gustaría volver a lo del principio, cuando el equipo arrollaba en cuanto a juego y posesión. Pero en Segunda B hay que ponerse el mono de trabajo, igualar en competitividad al rival y llevarnos el partido por detalles de calidad porque se supone que somos mejores que la mayoría.

La situación del Murcia: «Tiene una deuda muy gorda y, salvo milagro, no creo que sea un club que tenga mucha viabilidad»

El proyecto del Cartagena: «Aquí es todo más familiar y la cercanía con los que mandan viene muy bien y te da mucha tranquilidad»

Sus dos derbis: «El de Murcia fue más frío y lo ganamos al final. En el de Cartagena nos dieron un meneo»

La exigencia del Cartagonova: «Vengo de Ponferrada, donde te pitan por dar un pase hacia atrás. Hay que saber llevar estas cosas»

Su carrera: «Me pilló la crisis y preferí ganar dinero en Tercera que jugar en Segunda B por 800 euros al mes»

Con Paco Gómez: «Firmé cinco años con el Cartagena y tenía delante a Molist, Sabino y Sívori. No tuve ninguna opción»

El despido de Aira : «Fue un error y desde que le echaron se veía venir que el 'playoff' iba a ser un desastre. Y es lo que pasó»

La situación en Cataluña: «Yo me siento catalán y español y la mayoría de los catalanes no queremos la independencia»

- ¿A qué se debió aquella crisis de juego y resultados tras la victoria en Copa de Talavera de la Reina?

- Llevábamos un mes y medio compitiendo miércoles y domingo y el equipo no variaba mucho. Fueron partidos de mucha exigencia, con buenos rivales en Copa y Liga. Y físicamente lo notamos. Hemos pagado la Copa. Si no hubiéramos jugado Copa del Rey, hoy tendríamos seis puntos más en la Liga.

- Hasta usted se lesionó.

- Me reía con Monteagudo porque esta ha sido la primera lesión muscular de mi carrera [en febrero cumplirá 34 años]. Y él me decía que a ver si iba a empezar a lesionarme justo ahora y que si había venido a Cartagena a retirarme. Era en tono de broma. Fue un caso aislado y yo creo que no voy a tener más lesiones musculares. Me encuentro bien físicamente y no me veo retirándome el año que viene ni el siguiente. Creo que me quedan varios años buenos de fútbol.

- Vaya minutos de oro tuvo usted en el partido ante el Sevilla.

- Monteagudo me quería poner de inicio y yo le paré un poco. Sabía que con el Sevilla iba a correr más e iba a estar más exigido y no quería recaer. Tenía un poco de miedo, pero en cuanto salí me olvidé de todo. Estaba muy ilusionado esa noche, la verdad. Mi abuelo era del Sevilla, mi tío es del Sevilla y mi padre es sevillano. Cuando tiré la falta ya iba a salir corriendo a celebrar el gol y me encontré muy bien. Fue un momento único. Es la primera vez en mi vida que juego contra un equipo de Primera en competición oficial.

- Y además vinieron casi todos los titulares.

- Berizzo no quería sustos y se vio en el 'once'que sacó y en cómo apretaron para marcarnos los máximos goles posibles. Menos Banega, Nolito y Kjaer, vinieron los mejores. Y a tope.

- ¿Cómo recuerda los dos derbis que disputó con la camiseta del Real Murcia, en la temporada 2015-16?

- El primer derbi en Murcia se vivió menos. Fue en diciembre y el ambiente fue un poco frío. Durante la semana me preguntaron por un resultado y yo dije 3-0 a favor del Murcia, por decir algo. Y en el partido estaban bastante calientes conmigo los jugadores del Cartagena. Estuvo bien. Ellos estaban pasando una mala época con Víctor y nosotros estábamos con la flecha para arriba. Hicimos un partido largo y nos lo llevamos al final, por 2-0. En la segunda vuelta fue todo al revés. El Cartagena nos pegó un meneo. Yo empaté de penalti y al inicio de la segunda parte dimos dos palos y nos pudimos llevar el partido. Pero al final marcó Juanlu, perdimos el liderato y nos hundimos. La semana siguiente el Granada nos metió cuatro y echaron a Aira. Fue un error. Éramos 14 o 15 jugadores y Aira era el pegamento que unía todo el grupo. El ‘playoff’ fue un desastre absoluto. Se veía venir desde que echaron a Aira. Fue cómo renunciar a jugar el ‘playoff’ y dar por terminada la temporada con aquella decisión.

- Y el año pasado fue al revés. El Murcia de Vicente Mir salió lanzado del derbi del Cartagonova (1-3) y el Cartagena quedó muy tocado.

- Sí, así fue. Pero en este caso Paco [Belmonte] estuvo muy acertado manteniendo a Monteagudo y el Cartagena se recompuso en el ‘playoff’ y perfectamente pudo eliminar al Barça B. En el Murcia echaron a Aira y fue un error tremendo. No teníamos equipo para ir primeros y él nos tenía ahí. Pero es verdad que el derbi te puede dejar tocado más de la cuenta o te puede meter en una dinámica muy positiva. Es un partido diferente a todos los demás.

- Le echaron en cara que se borró en aquel ‘playoff’ contra el Toledo.

- Yo jugué los dos partidos al máximo de mis posibilidades. En el segundo pedí el cambio y pasé la noche en el hospital. Estuve tres meses lesionado tras aquel partido.

- También molestó mucho a los aficionados del Murcia aquel tuit en el que expresó públicamente su deseo de marcharse.

- Yo me quería ir, ellos se oponían y el verano se nos iba. Hablé con mi entorno y la forma de salir del Murcia fue echarme a la gente encima con ese tuit y forzar mi salida. Querían que me quedara bajándome el sueldo y yo tenía decidido que me iba. Estuve todo el año cobrando tarde y mal y no quería seguir.

- ¿Acertó con aquel tuit? ¿Lo volvería a escribir?

- Hubiera sido muy cómodo y muy fácil volver a Murcia y estar allí sin entrenar, ya que estaba lesionado. Podía haber estado callado y dejar que todo se pudriera. No soy así. Yo tengo que agradacerle a la gente de Murcia cómo se portó conmigo, pero es verdad que al final yo no quise seguir y entiendo que mucha gente no lo viera bien y se tomara mal mi decisión de irme del Murcia. Es algo totalmente natural.

- Le darán duro cuando se enfrente al Real Murcia vestido de albinegro, especialmente en Nueva Condomina. Lo asume, supongo.

- Sí, claro. Por supuesto que lo asumo y lo entiendo. Y más jugando en el Cartagena. Pero me motiva más que me chillen. Es algo que me gusta y me esfuerzo aún más para dar en la cara con mi juego al que me pita. La forma de hacerle daño al que te pita es haciendo tu trabajo lo mejor que puedas.

- En el tiempo que lleva Alberto Monteagudo en el banquillo del Efesé han pasado ocho entrenadores distintos por el del Real Murcia. ¿Qué le dice ese dato?

- En el Murcia hay muchísimas urgencias y piensan que echando a un entrenador cada tres meses las van a resolver. Y no tiene nada que ver, ya que sus verdaderas urgencias no son deportivas, sino económicas. Es verdad que si el Murcia sube a Segunda va a tener alguna posibilidad. Pero la realidad es que tiene una deuda muy gorda y, salvo milagro, no creo que sea un club que tenga mucha viabilidad.

- ¿Qué se ha encontrado en el Cartagena?

- Aquí es todo más familiar. A los que mandan los ves todos los días y van contigo en el autobús en cada desplazamiento. Son más cercanos y te dan una tranquilidad que en otros sitios no la tienes. Por ejemplo, estando yo allí falleció el presidente del Murcia [Jesús Samper] y yo no lo había visto nunca.

- ¿Y la afición?

- Es bonito que en el campo siempre haya más de 6.000 personas. Hay gente que anima y gente que pita. Y eso es bueno, porque no todos podemos pensar igual. El fútbol, como la vida en general, es diverso.

- ¿Le molestan los pitos que se oyen a menudo en el Cartagonova?

- Vengo de Ponferrada, donde llevaban cinco años en Segunda y hay mucha exigencia y muchas prisas por volver a la LFP. Con que dieras un pase para atrás ya te estaban silbando en El Toralín. Esto es algo normal y que el futbolista lo tiene que saber llevar. Me parece que la afición del Cartagena es fiel y sabe valorar lo que hay. Pero también entiendo que lo ideal sería que no hubiera pitos y que todo el mundo remara en la misma dirección.

- ¿Está contento con la decisión que tomó en verano? La de cambiar Ponferrada por Cartagena...

- Sí. Tengo la plena confianza de Monteagudo, de Paco [Belmonte] y de Manolo [Sánchez Breis]. Estoy feliz aquí, hay un buen vestuario y creo que vamos a estar en la pelea. En junio se verá si somos capaces de ascender.

- Hasta los 28 años no llegó a Segunda B. ¿Por qué le costó tanto?

- Firmé cinco años en el Cartagena y tenía delante a Molist, Sabino y Sívori. Yo tenía 19 años y era delantero centro. Luego, los entrenadores me fueron bajando al centro del campo. Al irse Juan Ignacio Martínez, todas las puertas del primer equipo se cerraron. Paco Gómez me llevó cedido al Eldense, que también era suyo, y al Mazarrón, porque él quiso también. Tenía equipos de Segunda B para ir, como el Orense, el Pájara Playas y el Villanovense. Pero nadie pagaba la ficha que tenía en el Cartagena y Paco Gómez no quiso cederme. Así entré en la dinámica de la Tercera División. Luego me pilló la crisis y preferí ganar dinero en Tercera, asegurándome los cobros, que ir a un Segunda B por 800 euros al mes. Por ejemplo, el Catarroja me pagó el triple de lo que me ofrecía el Alcorcón para ir allí el año que acabó subiendo a Segunda. Hasta que no llegué al Ontinyent no me quedé en Segunda B. Y ahora se puede estar en esta categoría, pero es que cuando yo tenía 25 o 26 años lo que te pagaban era ridículo.

- Tiene a la familia en Villarreal.

- Sí. El niño pequeño, de 9 años, juega en el benjamín del Villarreal. Tengo dos niñas mayores y los tres están con mi mujer allí. Todas las semanas paso allí la tarde del lunes y todo el martes. Tardo tres horas en llegar y vivo solo en Cartagena. Vienen cuando pueden y uno de los motivos de cambiar Ponferrada por Cartagena fue estar más cerca de ellos.

- Es usted catalán, como Pau Torres, Ceballos y Óscar Ramírez. ¿Hablan de la situación política de Cataluña en el vestuario?

- Sí. Ninguno somos independentista y coincidimos bastante. Mi padre es sevillano y mi madre es de Huelva. Viven en Barcelona, con mis hermanos. Yo me siento catalán y español. En Cataluña la mayoría no es indepentista. Quiero seguir siendo muy catalán y muy español, pero también te digo que oigo unas cosas de algunas personas metiéndose con los catalanes que no me parecen bien y que solo provocan que haya más división y más lío.

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